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viernes, 25 de enero de 2013

Auschwitz- Oswiecem restablece la exposicion de Rusia


http://spanish.ruvr.ru/2013_01_25/Se-reinaugura-exposici-n-rusa-en-Auschwitz-Oswiecem/


25.01.2013, 18:53
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Дети Освенцим концлагерь нацизм холокост
Foto: Ria Novosti

En Polonia, el 27 de enero, en el Museo estatal Auschwitz- Birkenau, de la ciudad de Oswiecem, volvió a ser abierta una exposición rusa.

La fecha no es casual, pues, en este día, en 1945, el campo de exterminio fue liberado por los soldados soviéticos.
Más de un millón cien mil personas perecieron en Auschwitz, campo de la muerte creado especialmente para el exterminio de las “razas inferiores” y los enemigos políticos de los nazis. Entre ellos había unos novecientos mil judíos, no menos de ciento cuarenta mil polacos y unos veintitrés mil gitanos. Desde 1947 que, en el territorio de ese campo trabaja un museo, se realizan investigaciones, pero no ha sido establecido aún el número de los exterminados allí.
La mayoría de los prisioneros terminó sus días en las cámaras de gas, inmediatamente después de llegar allí. Nadie llevó nunca esa cuenta. Entre ellos había ancianos, enfermos, unos doscientos treinta mil niños menores de dieciséis años. Según testimonios de supervivientes, en los crematorios eran calcinados, diariamente, unos ocho mil cadáveres. Los convoyes con los condenados llegaban de más de una treintena de países.
Los demás eran llevados a los trabajos forzados. Casi nadie logró quedar con vida. Lo soldados encontraron en Auschwitz tan solo unas siete mil personas, relataba el veterano Iván Martynushkin, quien participó en la liberación de ese campo de la muerte: 
Vi personas ennegrecidas, envueltas unas en mantas, otras en ropas de trabajo. Era muy difícil distinguir los rostros de esas personas. Lo único que era posible ver eran los ojos que brillaban, que expresaban la alegría de la liberación, la alegría del final de ese infierno, de que eran libres y podían disponer de su suerte.
La mayor parte de los prisioneros murió como consecuencia de los golpes y de las enfermedades. Al día recibían trescientos gramos de pan y un litro de sopa aguada. Gradualmente se convertían en “musulmanes”, nombre que en la jerga del campo daban a las personas que, por el hambre eran llevados al estado de esqueletos forrados en la piel.
En el campo de exterminio realizaban experimentos médicos con las personas, las que servían de conejillo de Indias. Por encargo de compañías farmacéuticas, para probar las medicinas los contagiaban con la malaria y la hepatitis, a los hombres los castraban, y esterilizaban a las mujeres. Los verdugos nazis no sentían la más mínima compasión por sus víctimas. El doctor Menguele, el “Ángel de la muerte”, como lo llamaban los reclusos, llegó hasta el grado extremo de la crueldad de, en particular, disecar lactantes vivos.
Los organizadores de la exposición rusa querían que los visitantes sintieses de inmediato todo el horror sufrido por las personas que pasaron por ese campo de la muerte, subrayó Olga Sokolova, directora del Museo Nacional de Historia:
Quisiéramos que, al entrar, la persona entienda de inmediato que allí hay algo horrible. La exclusión es la parte de la muestra dedicada a la liberación. Este lugar debe ser más o menos optimista.
En el Museo Auschwitz- Birkenau se presentan exposiciones nacionales de ocho países: Polonia, Países Bajos, Eslovaquia, R. Checa, Austria, Hungría, Francia y de Bélgica. Un bloque está dedicado al pueblo gitano. El espacio ruso estuvo cerrado en los últimos cinco años. “Oficialmente”, para una modernización, pero en los hechos, debido a diferencias políticas.
La inauguración de la nueva exposición hace abrigar la esperanza en que se logre, por fin, olvidar las discrepancias del momento y centrarnos en lo principal: en el tributo de homenaje los caídos. Entre ellos hubo civiles traídos de la URSS y, unos quince mil prisioneros del Ejército Rojo, apuntaba Víctor Schriabin, vicedirector del Museo de la Gran Guerra Patria:
La tarea de la exposición es, sobre todo, la de subrayar una vez más la esencia del nazismo. En segundo lugar, poner de relieve la tragedia y el coraje, rendir un homenaje de respeto al valor de los ciudadanos soviéticos, de los militares que estuvieron en este campo de exterminio. Y en tercer lugar, recalcar el papel liberador desempeñado por el Ejército Rojo.
Auschwitz- Oswiecem fue el mayor, pero no el único campo de la muerte de los nazis. En el territorio del Tercer Reich operaron diez de tales “máquinas de exterminio”, cuatro de ellas en Polonia. En total, dentro de la “lucha por la pureza de la raza” fueron eliminadas allí unos tres millones de personas. 
sb/rl/sn

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