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martes, 23 de diciembre de 2014

Los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron masacrados, reafirma Solalinde


http://www.contrapunto.com.sv/mundo/latinoamerica/los-43-estudiantes-de-ayotzinapa-fueron-masacrados-reafirma-solalinde

Víctor Flores García (*) |
Los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron masacrados, reafirma Solalinde
Foto: Sputnik.com
El sacerdote Alejandro Solalinde, premio nacional de DDHH de México, quien reveló hace dos meses que los estudiantes fueron asesinados, con base en confesiones de testigos, ratificó este miércoles que algunos estudiantes fueron incinerados, pero la suerte de los demás "es algo muy confuso".
"En primer lugar digo que unos sí podrían haber sido incinerados; pero sobre los demás estamos viendo algo muy confuso, y falta seguir la línea de investigación sobre el papel del Ejército", dijo a Sputnik Nóvosti el religioso católico.
"No quisiera estar en el lugar de sus padres y sus madres, es algo dolorosísimo", se lamenta el religioso de 69 años.
El pastor católico advierte que en el anuncio hace dos semanas de la identificación de los restos humanos de una de las víctimas, en laboratorio de la Universidad de Innsbruck, Austria, surgió una duda.
El Equipo Argentino de Antropología Forense "fue muy claro, al decir que sobre los restos de un estudiante reconocidos en Innsbruck no tenía la seguridad de que habían salido del basurero de Cocula, sino de otra parte", apuntó el sacerdote.
El pueblo de Cocula es vecino de la ciudad de Iguala donde –según la versión oficial- la noche del 26 de septiembre tres autobuses repletos de estudiantes de la escuela rural de maestros de Ayotzinapa, del estado de Guerrero, fueron atacados a balazos por policías municipales y narcotraficantes del grupo Guerreros Unidos, confabulados con el alcalde de esa ciudad, con saldo de seis muertos y 43 desaparecidos.
"Estaban heridos, y así como estaban heridos, los quemaron vivos, les pusieron diésel. Eso se va a saber, dicen que hasta les pusieron madera, algunos de ellos estaban vivos, otros muertos", reveló por primera vez Solalinde a Sputnik Nóvosti, el 16 de octubre, con base en confesiones de testigos, menos de tres semanas después de la tragedia.
La primicia del sacerdote hace dos meses ha sido progresivamente confirmada por las pesquisas oficiales y de los forenses argentinos que representan a los familiares de los desaparecidos.
Pero los investigadores sólo lograron recuperar dos bolsas con 17 restos calcinados de los ocho paquetes que los verdugos confesos lanzaron a un río cercano al basurero de Cocula, y una sola identificación, mientras nuevos resultados se esperan en unos dos meses, por el deterioro de los restos.
"Fue tremendo, no lo he superado"
Casi tres meses después de la tragedia, que se cumplirá el siguiente día de la Navidad, Solalinde reflexiona: "Lo que pasó en Iguala nos permitió ver el México que tenemos al desnudo, con un gobierno fallido, una sociedad civil harta, pero también con una parte de la sociedad inconsciente".
"Al gobierno lo agarramos con las manos en la masa, como dice el dicho: le tomamos la foto infraganti que es Ayotzinapa", resume el religioso.
Convencido de que las ilusiones de encontrar vivos a los jóvenes se han ido extinguiendo, Solalinde ahora cuestiona la versión de que los restos recuperados por buzos de la Procuraduría hayan sido sacados de un río cercano al basurero de Cocula.
"¿Usted le cree a la PGR (fiscalía federal) después de tantas mentiras? ¿O los sacó de otro lugar donde los cremaron y los pudieron llevar allí?", son las preguntas que ahora le mortifican, pero sin esperanzas de vida.
Conocer la suerte de los humildes alumnos rurales "fue tremendo, no lo he superado, porque eso no se supera por decreto presidencial", dice aludiendo al pedido del presidente Enrique Peña al país de "superar" el desastre.
"Es una experiencia muy dura que todavía sigo sufriendo, soy una persona consciente, como pastor, como sacerdote, todo eso me duele mucho", dijo Solalinde en una charla de casi media hora.
El caso de los 43 estudiantes "no puede ser cosa del pasado, estamos descubriendo nada más la puntita del iceberg, eso me dolió mucho, me ha dolido mucho la mentira, y me he quedado perplejo ante todo esto", prosiguió.

La intolerancia y la violencia
Solalinde lamenta que en su país "hay otras personas que todavía no tienen conciencia del momento crucial que vive México".
Y vislumbra un nubarrón de violencia en la respuesta social: "Por un lado, me preocupan las personas que piensan que la única solución es la violencia, que piensan todo el mundo está en contra de ellas, que están paranoicas y por eso sólo ven la salida de la violencia".
Las barricadas, los cócteles molotov, la destrucción de edificios públicos configuran un cuadro de matices insurreccionales, admite: "La estrategia insurreccional estaría bien, pero lo que no está bien es ver en todos los demás a enemigos y no tener la capacidad de ver aliados, eso me preocupa".
Solalinde fue objeto de intolerancia por haber revelado la perturbadora versión de una brutal ejecución en masa y los familiares le impidieron ofrecer una misa por los jóvenes cuando acudió personalmente a la sede de la escuela de Ayotzinapa a dar la mala noticia la masacre de los alumnos, con base en las confesiones que escuchó.
"Sí, lo padecí también, pero no de parte de todos, porque hay muchas personas que no son así, porque lo que estamos viviendo es la gran oportunidad causada por el dolor de estos estudiantes y de miles de gentes que han desaparecido también, de buscar un nuevo rumbo para México, sin mentiras, sin maquillajes", explica.
El día de pedir disculpas a los familiares
El momento de la disculpa personal que pidió a los familiares cuando le impidieron ofrecer una misa por sus hijos, hermanos y compañeros ha sido un momento desgarrador para el padre Solalinde.
"Yo me disculpé antes que nada porque la verdad a veces duele, me disculpé porque yo no quisiera estar en el lugar de los padres y madres y los familiares de quienes desparecieron", comienza el relato de aquel momento.
"No quisiera estar en su lugar, es algo dolorosísimo; no quisiera estar en el lugar de la familia de Julio César Mondragón (el estudiante quien apareció asesinado sin rostro y sin un ojo, tras los ataques que dejaron seis muertos, 20 heridos y 43 secuestrados); pero también entendí que ese dolor se desahogó conmigo en Ayotzinapa".
El religioso narra la escena. "hubo un momento en que los padres de familia de Ayotzinapa me preguntan en el pequeño auditorio de la escuela normal, cuál es la verdad que yo sé; y les digo que unos sí (están muertos) y que otros no tengo la seguridad de que sean; entonces se ven unas madres a otras, diciendo ¿y cuáles sí y cuáles no?".

Una madre se paró en el auditorio en aquel momento cerca de unas ventanas, y le dijo al religioso: "pues al menos el Procurador General (Jesús Murillo) nos dio esperanza, y nos dijo que tuviéramos confianza en que todos estuvieran vivos, entonces comenzó una confrontación", rememora.
"Lo cierto es que no sabemos muchas cosas, pero este gobierno lo sabe todo desde un principio, y nos ha ocultado la verdad, no hubiera muchas angustias y muchas lágrimas, si fuera sincero", deplora.
Hay un punto medular que el religioso espera esclarecer: "¿Qué hay de esas alianzas entre narcotraficantes con políticos y que pretendió hacer el gobierno con el manejo político del tema de los estudiantes?"
En el despacho del procurador general de México
La revelación de los testimonios que obtuvo por testigos de la masacre provocó que el Procurador General de México, Jesús Murillo, lo citara a ofrecer su testimonio, no sin antes haberlo dejado plantado en una ocasión, pero al final llegó acompañado de la escritora Elena Poniatowska, de 82 años, Premio Cervantes de Literatura y conocida activista por los derechos humanos.
"Me quedan dos cosas muy importantes de aquella reunión –revela-, la primera es que los familiares le habían pedido tecnología de punta para localizar a sus desaparecidos, que con información satelital muy precisa revisara los movimientos en la zona", relata.
Solalinde le preguntó al Procurador si tenía esa tecnología: "y nos respondió que la tecnología sí existe pero que no la tenía disponible el gobierno de México; además hizo llamadas, preguntó si era muy caro, dijo que no importaba el costo, ordenó no sé a quién que la contratara".
Frente a Poniatowska y Solalinde, el Procurador llamó a otros funcionarios: "Con Elenita Poniatowska como testigo, por supuesto. ¿Y sabe qué? esa tecnología sí existe y lo tenemos en México y él nunca nos lo dijo".
El Procurador Murillo dejó sembrado el nubarrón de otra duda aquella tarde: "Fue cuando le preguntamos, con Elenita: díganos qué fue lo que pasó".
La respuesta fue tan tajante como desconcertante: "Nos dijo, es muy simple: fue un ataque entre carteles, entre narcos, fueron los Guerreros Unidos en contra de Los Rojos".
El Procurador recibió como reacción otra pregunta: "Le pregunté, oiga Procurador, ¿y dónde venían Los Rojos?, "pues con los estudiantes, me respondió", así de fácil".

La versión de narcotraficantes del grupo Los Rojos viajaban con los estudiantes fue tan desconcertante que quedó grabada en la memoria de Solalinde: "Sí, lo dijo delante de Elenita y yo".
En los diálogos posteriores, los familiares obligaron al Procurador a retirar esa afirmación hecha a Solalinde: "frente al Presidente de la República (Enrique Peña) en una reunión en Los Pinos, lo obligan al Procurador a comprometerse a que no se criminalice a los estudiantes" con esa versión, reseña.
"Murillo fue obligado a decir que no hay ninguna evidencia de que se pueda vincular a los estudiantes con ningún cártel, él reculó en esa acusación", dice Solalinde.
"Lo que nos pasó hace tres meses fue un descubrimiento —aunque algunos lo sabíamos-, de un gobierno mentiroso, que además no nos cuida; es un Estado que desaparece personas y además lo niega y culpa a los narcotraficantes", se lamenta.
La confusión entre el poder y el crimen es el gran desafío de México, resume: "No se pude saber dónde está la línea divisoria, donde está frontera entre el Estado y los criminales".
Ayotzinapa va aquedar en la historia de los 22.000 desaparecidos en México desde hace siete años: "Se recordará como un hecho de desaparición, como crimen perfecto, pero a nivel masivo, es un crimen de Estado, por eso no deja huellas, no deja nada, es una desaparición masiva sin huellas".
Aun así Solalinde sueña: "Quisiera soñar un poco y que como un milagro de Navidad pudiéramos encontrar entre todos, con la sociedad civil, los caminos de paz para México y que para 2015 le regaláramos al país unos procesos fértiles de organización no violenta".
(*) Este artículo fue publicado primero en Sputnik.com