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lunes, 12 de marzo de 2012

LAS NECIAS

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Camarada Comandante Chavez,

Un saludo combativo y fraternal desde nuestra trinchera de lucha en Honduras. Hemos estado muy atento a su situación de salud en los últimos meses y en particular de su última intervención quirúrgica realizada exitosamente en Cuba este pasada semana.

En nuestro III Congreso “Fuerza Refundación Popular y las Candidaturas Necias”que llevamos a cabo el 26 de febrero del presente año acordamos como militancia comunicar nuestra solidaridad con usted. Su liderazgo de la Revolución Bolivariana es indiscutible. Sus logros en la integración latinoamericana con el CELAC, la lucha anti-imperialista y la liberación de los pueblos es ejemplar y una referencia inequívoca para nuestra organización.

Este año 2012 dará otra victoria para la PSUV. Las campañas mediáticas de sectores conservadores, derechistas e imperialistas no logran su propósito de manipular y confundir al pueblo Venezolano. La voluntad popular respalda los avances políticos, económicos, y sociales durante los 12, anos de la Revolución Bolivariana.

Ponemos nuestra militancia a sus órdenes y esperamos su pronta reintegración a sus actividades políticas.

Saludos y abrazos revolucionarios,

¡Venceremos!

¡Necedad!

Alexis Flores

Secretario de Asuntos Internacionales

Organización Política Los Necios



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1.
El Salvador
El FMLN afirma que hay un empate técnico con Arena en las elecciones de ayer
Prensa Latina

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) afirmó que la tendencia de los escrutinios de las elecciones de este domingo refleja la correlación de fuerzas en El Salvador de los últimos años.

El secretario general del FMLN, Medardo González, ratificó que en esa coyuntura el partido continuará luchando por profundizar los cambios a favor del pueblo iniciados el 1 de junio de 2009.

González subrayó que el FMLN mantendrá ese esfuerzo desde la Asamblea Legislativa, las alcaldías y desde el gobierno central.

Agregó que a los resultados preliminares de los comicios para diputados, también municipales, hasta el momento lo que reflejan es un empate técnico entre el FMLN y Arena, las dos mayores fuerzas políticas de la nación.

Añadió que aún está en marcha el escrutinio de las actas para diputados y las elecciones municipales, por lo cual el FMLN mantendrá la defensa del voto hasta el último momento.

De acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE), contadas el 70,45 por ciento de las actas para las elecciones legislativas, Arena cuenta con 40,04 por ciento de los sufragios, mientras el FMLN (36,84).

De mantenerse esa proporción, Arena obtendría 33 diputados de los 84 de la Asamblea Legislativa, uno más que en los comicios del 18 de enero de 2009. El FMLN alcanzaría 31, cuatro menos que en la anterior cita.

Los escrutinios para alcaldes continúan aún y se estima que se prolonguen hasta la madrugada. En las elecciones de 2009, Arena alcanzó 122 de los 262 municipios del país, por 96 el FMLN.

González, en un acto en una plaza capitalina junto a los miembros de la Comisión Política del partido, exhortó a la militancia a mantener el trabajo en las juntas de recepción de votos hasta que culmine el conteo de sufragios para alcaldes.

Los datos del TSE señalan como tercera fuerza a la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), con el 9,40 por ciento de los votos y la posibilidad de obtener 11 escaños.

http://www.resistenciahonduras.net/images/stories/sitrapani.jpg
2.
Directora de PANI arremete Contra SITRAPANI

Red Morazánica de Información

Tegucigalpa, Honduras, 9 de marzo del 2012. Una nueva arremetida patronal enfrenta el Sindicato de Trabajadores del Patronato Nacional de la Infancia, SITRAPANI, con despidos de personal sindicalizado, por parte de la Directora Ejecutiva Gladys Suyapa Santos.

A estas acciones se suma el reciente despido de Ana Julia Lobo, afiliada a esta reconocida organización sindical, en una clara violación a lo estipulado en el Contrato Colectivo de Condiciones de Trabajo vigentes, así como en los acuerdos nacionales e internacionales firmados por el Gobierno de Honduras.

El despido se da en represalia ya que Lobo, como parte de sus responsabilidades de trabajo, solicitó a la Gerente de Recursos Humanos, Blanca Cristina Mejía, documentación referente al goce de su período posnatal desde agosto del 2011, acción que molestó a la representante patronal.

La ejecutoria que se manifiesta en abuso de poder, viola además, la Clausula 9 del Contrato Colectivo y burla los procedimientos internos para la solución de conflictos, convirtiéndose en ilegales prácticas que atentan contra el normal desarrollo institucional y su salud financiera.

Este proceder que es usual en el comportamiento de Santos, desde su llegada, forma parte del esquema de enfrentamiento, amenazas, irrespeto y violación a las conquistas y reivindicaciones logradas por el SITRAPANI.

Como trascendió en su oportunidad, en el pasado reciente la Directora Ejecutiva trató de desarticular a esta organización, llevando hasta los tribunales a 17 afiliados, total que incluía a la Junta Directiva y los integrantes de la mayoría de comisiones sindicales, violando el fuero sindical y la protección especial que el Estado hondureño brinda a las y los trabajadores.

En su momento, la justicia dio la razón al SITRAPANI, después de una lucha emprendida a nivel nacional, en la que recibió el apoyo del movimiento popular y sindicalizado además de la solidaridad de la Federación Unitaria de Trabajadores de Honduras FUTH, la que en su momento se pronunció y denunció estos atropellos en contra de la organización afiliada.

El SITRAPANI, organización que aglutina a los empleados de la Lotería Nacional de Honduras, forma parte del Frente Nacional de Resistencia Popular y desde la perpetración del Golpe de Estado, ha venido sufriendo una serie de atropellos con amenazas a muerte , atentados , seguimientos y violaciones a la libertad de expresión, profundizándose estas prácticas durante la presente administración de Santos.

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos COFADEH denunció a nivel nacional e internacional en noviembre del 2011 , sobre los atentados y amenazas en contra de la humanidad del presidente del STRAPANI Pedro Vicente Elvir, así como del activista de Derechos Humanos, Dagoberto Posadas, miembro del SITRAPANI , quien además conforma la Unidad de Comunicaciones del Frente Nacional de Resistencia Popular , conduce el programa “ De la Resistencia al Poder”, así como el espacio de la corriente interna Fuerza de Refundación Popular FRP, del Partido LIBRE, que se transmiten a través de Radio Gualcho y Radio Globo, respectivamente.


http://www.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2012/03/walter-jones.jpg
Los congresistas Walter Jones (en primer plano) y Jim McGovern. Foto: AP

3.
Proponen juzgar a Obama si ataca a Siria

Un legislador republicano presentó un proyecto de resolución según el cual una guerra proclamada por el presidente de EEUU sin la aprobación del Congreso, como en el caso de Siria, sería razón suficiente para iniciarle un proceso de juicio político y calificar tal acción armada como delito.

El proyecto del congresista Walter Jones, será discutido en la Cámara de Representantes y en caso de ser aprobado implicaría que si el actual presidente ataca a Damasco sin previo consentimiento del Congreso, podría activarse el proceso legal que puede concluir o no en su destitución.

La iniciativa de Jones se materializó después de que el jefe del Pentágono, León Panetta, dijera ante el Senado que en caso de que el presidente Obama y su administración decidieran golpear a Siria, tan sólo “informarían” a los miembros del Congreso.

Tales declaraciones por primera vez articularon los posibles planes del ataque estadounidense contra Damasco y, repitiendo varios precedentes históricos, contradijeron la Constitución de EEUU, que otorga la facultad de empezar guerras al Poder Legislativo.

Según recientes publicaciones del periódico The Washington Post, la administración Obama analiza la posibilidad de una invasión militar a Siria y para eso considera varios escenarios. Además, surgen denuncias sobre estrategias elaboradas por otros estados para involucrarse en el conflicto sirio, ayudando a los insurgentes. Asimismo lo podrían planificar o incluso ya participan en el conflicto, militares del Reino Unido y Qatar, junto con los agentes del servicio especial israelí, el Mossad.

Obama ya ha ordenado operaciones militares sin consentimiento del Congreso. Así, cuando atacó Libia, simplemente envió una carta a los legisladores, informándoles de sus acciones. Tampoco se preocupó por los legisladores Ronald Reagan, cuando atacó a Libia en 1986, ni Bill Clinton, que ordenó bombardear Serbia en 1999.

http://www.tiwy.com/noticias/2009/venezuela-usa-relations_d535.jpg
4.
Las amenazas del Comando Sur


Para la mayoría de los venezolanos el Comando Sur, de las fuerzas militares de EEUU, es una figura más o menos conocida; desde hace un tiempo sus jefes declaran sobre nuestro país, vinculándolo a las guerrillas colombianas, al narcotráfico y al terrorismo, siempre en oportunidades y con inequívoca intención política.

Se trata de uno de sus nueves comandos que operan fuera de territorio estadounidense, comparables a los que tiene en el golfo Pérsico y en el Mediterráneo. Este del Sur cubre un área de 24 mil kilómetros cuadrados, que a mil hombres por km2 debe contar con unos 24 mil efectivos militares. Entre ellos los de la IV Flota, desactivada después de la II Guerra Mundial hasta hace poco, cuando creyeron que era "necesaria".

Su jefe desde 2009 es el general Douglas Fraser, de la Fuerza Aérea, con más de dos mil horas de vuelo, años de estudio en Bogotá y maestría en Ciencias Políticas.

Pues bien, este general Fraser compareció el martes ante el Congreso de EEUU. Las agencias no informaron los motivos ni de dónde partió la iniciativa, el caso es que los países de la Alba, y en particular Venezuela, fueron objeto de sus ataques donde, según él, hay "crecientes niveles de violencia y persistente inestabilidad económica", y en Venezuela, Cuba, Bolivia y Haití "persiste la turbulencia geopolítica, que tendrá un impacto sobre ciudadanos y militares estadounidenses en la región". Igualmente, criticó la relación de Venezuela con Irán y la falta de una mayor actividad en la lucha contra el narcotráfico.

Se supone que estos mensajes tienen múltiples lectores: en primer lugar, los congresistas republicanos y demócratas, en segundo lugar la sociedad estadounidense y en tercer término quienes en nuestros países son orientados por la palabra de Washington. Es interesante observar que estén enfilando sus baterías contra los países de la Alba y que por primera vez incluyen a Haití, lo que, evidentemente, guarda relación con los propósitos de su gobierno de afiliarse.

Como quiera que los mensajes de Fraser ante el Congreso no pretenden ilustrar a las bancadas de sus partidos de la realidad de la región, en el fondo lo que busca es introducir elementos de desestabilización es esos países, sobre todo en Venezuela, que inicia un año decisivo en materia electoral. Otra Batalla de Carabobo es la que está planteada.

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La semana pasada fue de importantes movilizaciones del chavismo, que parecían estar en pleno cierre de campaña electoral, tales eran las magnitudes de la asistencia y el entusiasmo de los asistentes. Sólo faltaba el candidato, recuperándose en La Habana. Desde San Felipe me dijeron que nunca el chavismo había reunido tanta gente, ni con Chávez presente. ¿Habrán exagerado? Más recientemente hubo una manifestación extraordinaria en Trujillo y dos en Caracas, de las mujeres y la de los jóvenes, todas con nutrida asistencia. El caso es que esas concentraciones están en armonía con lo que han estado revelando la mayoría de las encuestas: una apreciable ventaja sobre el candidato opositor. Lo que, es de suponer, debe tener preocupado al Comando Tricolor. No es para menos.

Si una declaración firmada por decenas de organizaciones políticas, sindicales y sociales, que publicó el jueves Últimas Noticias, es cierta en su contenido, en las industrias básicas de Guayana debe existir una división entre una fuerte derecha y los partidarios del "Plan Guayana Socialista". Estos últimos acusan a esa derecha, donde habría directivos, de organizar los "paros intempestivos en Sidor", terrorismo patronal, cierre criminal de Alcasa por 34 días, etc. Los ministerios correspondientes deberían leerlo e indagar en tan graves acusaciones.

Una "primavera blanca" busca cambios en la dirección de AD, y en la CTV, sin relación con la anterior, emergió una sólida tendencia que reclama, con justicia, la renuncia de Manuel Cova a la Secretaría General, o unas elecciones transparentes y democráticas. Cova, que nada ha hecho por impedir el desmoronamiento de la CTV y le acusan de hechos graves de corrupción, anunció elecciones antes de octubre, pero seguramente organizadas por los suyos.
Una oportuna intervención de Venezuela en la sesión 189 del Consejo Ejecutivo de la Unesco impidió que "Reporteros sin Fronteras" fuese admitida como miembro asociado. Se le denunció de "responder a intereses de potencias extranjeras y poderosos grupos económicos y financieros". Los delegados de EEUU, Francia, Inglaterra, etc, ¿se vendrían a llorar al valle?

Por primera vez se darán pasos concretos hacia la participación de Cuba en la Serie del Caribe en una próxima reunión en La Habana. Se supone que algo ofrecerán a Cuba cuando la inviten formalmente. Es oportuno decir que fue José Grasso quien primero buscó ese acercamiento con la Embajada de Cuba. De manera que se trata de un camino que se comenzó a andar, y que hay que recorrer hasta el final.

No sé si es en Criminología o en Criminalística donde, frente a un crimen, en la búsqueda de pistas, se preguntan los investigadores a quién beneficia. En este caso cabe interrogarse a quién benefician los hechos de violencia ocurridos en la precampaña electoral. ¿Al Gobierno o al Psuv?, que han sido señalados por la oposición. ¿O a la oposición, acusada por el oficialismo?

China mantiene su posición frente a la crisis en Siria. Hace poco presentó un plan que pide a todas las partes poner cese a la violencia, y advierte contra "cualquiera que intervenga en los asuntos internos sirios bajo el pretexto de cuestiones humanitarias". Por su parte, el viceembajador ruso ante la ONU dijo que "al menos 15 mil extranjeros combaten contra la fuerzas leales al Gobierno y que "matan, torturan e intimidan a los civiles", advertencia que examinarán en Washington con sumo cuidado, así como esas declaraciones, no valoradas por la mayoría de los medios. Porque esta agresión a Siria se desarrolla en territorio sirio y en el poderoso e influyente escenario mediático.

Como es sabido, está en manos de la Asamblea Nacional la suerte del magistrado Aponte, a quien el Consejo Moral Republicano considera que cometió "falta grave" al entregar un carnet a Walid Makled, supuesto capo narcotraficante. Si en la AN tienen dudas, ahí está otro carnet que, cuando era Fiscal Militar, Aponte entregó como "asistente inspector Fiscal General Militar" el 20 de julio de 2004 a Walid Makled, cuya copia me hizo llegar el colega Jorge Chávez desde Valencia.

Fuente: http://aporrea.org/tiburon/a139959.html

http://lalinternadediogenes.files.wordpress.com/2010/03/china_communist_party.jpg
5.
China
Auge, caída y resurgimiento como potencia global


Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Los estudios sobre la potencia mundial aparecen contaminados de la visión de los historiadores eurocéntricos, que distorsionaron e ignoraron el papel dominante que China jugó en la economía mundial entre 1100 y 1800. La brillante investigación histórica sobre la economía mundial a lo largo de ese período realizada por John Hobson [1] proporciona una abundancia de datos empíricos que defienden la superioridad económica y tecnológica de China sobre la civilización occidental durante buena parte del milenio referido antes de su conquista y decadencia en el siglo XIX.

La reaparición de China como potencia económica mundial plantea importantes preguntas sobre qué podemos aprender de su anterior auge y caída y sobre las amenazas externas e internas a las que puede enfrentarse esta superpotencia económica emergente en el futuro inmediato.

En primer lugar, vamos a trazar los contornos principales del auge histórico de China hasta su superioridad económica global sobre Occidente antes del siglo XIX siguiendo estrechamente el relato de John Hobson en The Eastern Origins of Western Civilization. Debido a que la mayoría de los historiadores económicos occidentales (liberales, conservadores y marxistas) han presentado a la China histórica como una sociedad estancada, atrasada y provinciana, un “despotismo a la oriental”, es preciso hacer ciertas detalladas correcciones. Y es especialmente importante subrayar cómo China, la potencia tecnológica mundial entre 1100 y 1800, hizo posible la aparición de Occidente. Fue solo tomando prestadas y asimilando las innovaciones chinas que Occidente pudo llevar a cabo la transición al capitalismo moderno y a las economías imperialistas.

En segundo lugar, analizaremos y discutiremos los factores y circunstancias que llevaron a la decadencia china en el siglo XIX y su consiguiente dominación, explotación y pillaje por parte de los países imperiales occidentales, primero Inglaterra y después Europa, Japón y los EEUU.

En tercer lugar, señalaremos brevemente los factores que llevaron a la emancipación china del dominio colonial y neocolonial y analizaremos su reciente auge hasta convertirse en la segunda mayor potencia económica global.

Finalmente, consideraremos las amenazas pasadas y presentes al auge de China como potencia económica global, subrayando los parecidos entre el colonialismo británico de los siglos XVIII y XIX y las actuales estrategias imperialistas de EEUU, centrándonos en las debilidades y fortalezas de las pasadas y presentes respuestas chinas.

China: Auge y consolidación como potencia global (1100-1800)

En un formato comparativo sistemático, John Hobson proporciona una abundancia de indicadores empíricos que demuestran la superioridad económica global de China sobre Occidente y, en particular, sobre Inglaterra. Estos son algunos de los hechos destacados:

  • Ya en el año 1078, China era el mayor productor de acero (125.000 toneladas); mientras que Gran Bretaña produjo, en 1788, 76.000 toneladas. Y China estaba a la cabeza del mundo en innovaciones técnicas para la fabricación de textiles siete siglos antes de la “revolución textil” del siglo XVIII de Gran Bretaña.

  • China era la principal nación en el sector comercial, con un comercio a larga distancia que llegaba hasta la mayor parte del Sur de Asia, África, Oriente Medio y Europa. La “revolución agrícola” y la productividad superaron las de Occidente hasta el siglo XVIII.

  • Sus innovaciones en la producción de papel, imprenta, armas de fuego y herramientas la convirtieron en una superpotencia manufacturera cuyos productos se transportaban por todo el mundo a través del más avanzado sistema de navegación. China poseía el mayor número de barcos comerciales en el mundo. En 1588, los buques ingleses más grandes desplazaban alrededor de 400 toneladas, los de China 3.000 toneladas. Incluso hasta finales del siglo XVIII, los comerciantes chinos disponían de 130.000 buques privados de transporte, varias veces los de Gran Bretaña. China conservó su posición preeminente en la economía mundial hasta principios del siglo XIX.

  • Los fabricantes británicos y europeos seguían el ejemplo de China, asimilando y adoptando sus más avanzadas tecnologías y estaban ansiosos por penetrar en el avanzado y lucrativo mercado chino.

  • La banca, la economía con papel moneda estable, la industria manufacturera y los altos rendimientos en la agricultura hicieron que el ingreso per capita de China igualara el de Gran Bretaña en 1750.

  • La posición global dominante de China se vio desafiada por el auge del imperialismo británico, que había adoptado las avanzadas innovaciones tecnológicas, de navegación y mercado de China y otros países asiáticos a fin de eludir las primeras etapas para llegar a convertirse en una potencia mundial [2].

El imperialismo de Occidente y la decadencia de China

La conquista imperial británica y occidental del Oriente se basó en la naturaleza militarista del estado imperial, en sus no recíprocas relaciones económicas comerciales con los países de ultramar y en la ideología imperial occidental que motivó y justificó las conquistas en el exterior.

A diferencia de China, fue la política militar la que impulsó la revolución industrial británica y la expansión exterior. Según Hobson, durante el período 1688-1815, Gran Bretaña estuvo implicada en guerras durante el 52% de ese período [3]. Mientras que los chinos confiaban en sus mercados abiertos y en su producción superior y sofisticadas técnicas bancarias y comerciales, los británicos acudieron a la protección arancelaria, a la conquista militar, a la destrucción sistemática de empresas competitivas extranjeras, así como a la apropiación y saqueo de recursos locales. El predominio global chino se basaba en beneficios recíprocos con sus socios comerciales, mientras que Gran Bretaña dependía de ejércitos mercenarios de ocupación, de la represión salvaje y de la política de divide y vencerás” para fomentar rivalidades locales. Frente a la resistencia de los nativos, los británicos (así como otras potencias imperiales occidentales) no dudaron en exterminar a comunidades enteras [4].

Incapaces de apoderarse del mercado chino a través de la competitividad económica, Gran Bretaña se apoyó en un poder militar brutal. Movilizó, armó y envió mercenarios, desde sus colonias en la India y más lugares para forzar a China a aceptar sus exportaciones e imponer tratados injustos con tarifas más bajas. Como consecuencia, China se vio inundada del opio británico producido en las plantaciones británicas en la India, a pesar de las leyes chinas que prohibían o regulaban la importación y venta de narcóticos. Los gobernantes chinos, acostumbrados desde hacía mucho tiempo a su superioridad manufacturera y comercial, no estaban preparados ante las “nuevas normas imperiales” para hacerse con el poder global. La disposición de Occidente a utilizar el poder militar para establecer colonias, saquear recursos y reclutar ejércitos inmensos de mercenarios dirigidos por oficiales europeos anunció el fin de China como potencia mundial.

China había basado su predominio económico en la “no interferencia en los asuntos internos de sus socios comerciales. En cambio, los imperialistas británicos intervinieron violentamente en Asia, reorganizando las economías locales para ajustarlas a las necesidades del imperio (eliminando los competidores económicos, incluidos los más eficientes fabricantes indios del algodón) y se apropiaron del control del aparato político, económico y administrativo para establecer el estado colonial.

El imperio británico se construyó con los recursos saqueados a las colonias y mediante la militarización masiva de su economía [5]. Fue así como pudo afianzar la supremacía militar sobre China. La excesiva confianza de las elites gobernantes chinas en las relaciones comerciales obstaculizó su política exterior. Las elites de comerciantes y funcionarios chinos trataron de apaciguar a los británicos y convencer al emperador de que hiciera devastadoras concesiones extraterritoriales abriendo mercados en detrimento de los fabricantes chinos, a la vez que renunciaban a la soberanía local. Como siempre, los británicos favorecieron las revueltas y rivalidades internas desestabilizando aún más el país.

La penetración y colonización británica y occidental del mercado chino creó toda una nueva clase: Los compradores chinos ricos importaban productos británicos y facilitaban la apropiación de los mercados y recursos locales. El pillaje imperialista forzó la explotación, además de mayores impuestos, de las grandes masas de campesinos y trabajadores chinos. Los gobernantes de China se vieron obligados a pagar las deudas de la guerra y los déficits financieros comerciales impuestos por las potencias imperiales occidentales exprimiendo a su campesinado. Esto provocó hambre y revueltas entre los campesinos.

A primeros del siglo XX (menos de un siglo después de las Guerras del Opio), China había descendido de potencia económica mundial a convertirse en un destrozado país semicolonial con una inmensa población indigente. Los puertos principales estaban controlados por los funcionarios de las potencias occidentales y el campesinado estaba sometido al dominio de corruptos y brutales señores de la guerra. El opio británico esclavizó a millones de seres.

Los académicos británicos: Excelentes apologistas de la conquista imperial

Toda la profesión académica occidental –sobre todo los historiadores imperiales británicos- atribuyeron el dominio imperial británico de Asia a la “superioridad tecnológica” inglesa y la miseria y status colonial de China al “atraso oriental”, omitiendo cualquier mención al milenio de progreso y superioridad técnica y comercial de China hasta comienzos del siglo XIX. A finales de la década de 1920, con la invasión imperial japonesa, China de de existir como país unificado. Bajo la égida del dominio imperial, cientos de millones de chinos habían muerto de hambre o habían quedado desposeídos o masacrados. Toda la elite compradora “colaboracionista” china había quedado desacreditada a los ojos del pueblo chino.

Lo que quedó en la memoria colectiva de la gran masa del pueblo chino –totalmente ausente de los relatos de los prestigiosos académicos estadounidenses y británicos- fue la sensación de que China había sido en otro tiempo una potencia mundial próspera, dinámica e importante. Los comentaristas occidentales rechazaban esa memoria “colectiva” de la supremacía china como las locas pretensiones de una realeza y señores nostálgicos: la vana arrogancia Han.

China emerge de las cenizas de la humillación y el saqueo imperialistas: La revolución comunista china

El auge de la China moderna hasta convertirse en la segunda mayor economía mundial fue posible solo a través de los éxitos de la revolución comunista china de mediados del siglo XX. El Ejército Rojo de Liberación Popular derrotó primero al invasor ejército imperialista japonés y después al ejército nacionalista del Kuomintang, al que apoyaba el imperialismo estadounidense. Esto permitió reunificar China como estado soberano independiente. El gobierno comunista abolió los privilegios extraterritoriales de los imperialistas occidentales, puso fin a los feudos territoriales de los señores de la guerra y gángsteres regionales y expulsó a los millonarios propietarios de burdeles, a los traficantes de mujeres y drogas así como a otros “proveedores de servicios” al Imperio Europeo-Estadounidense.

La revolución comunista forjó el moderno estado chino en todos los sentidos. Los nuevos dirigentes procedieron entonces a reconstruir una economía arrasada por las guerras imperiales y saqueada por los capitalistas japoneses y occidentales. Después de 150 años de infamia y humillación, el pueblo chino recuperó su orgullo y dignidad nacionales. Los elementos socio-psicológicos eran esenciales para motivar a los chinos en la defensa de su país ante los ataques, sabotajes, boicots y bloqueos orquestados por EEUU inmediatamente después de su liberación.

A diferencia de lo que dicen los economistas neoliberales chinos y occidentales, el crecimiento dinámico de China no empezó en 1980. Empezó en 1950, cuando la reforma agraria proporcionó tierra, infraestructuras, créditos y asistencia técnica a cientos de millones de campesinos destituidos y trabajadores rurales sin tierras. Mediante lo que ahora se llama “capital humano” y una movilización social gigantesca, los comunistas construyeron carreteras, aeropuertos, puentes, canales y vías férreas así como industrias básicas, como la del carbón, hierro y acero, para formar la columna vertebral de la economía moderna china. Los inmensos sistemas sanitario y educativo gratuitos de la China comunista crearon una fuerza de trabajo saludable, educada y motivada. Su ejército, altamente profesional, impidió que EEUU extendiera su imperio militar a través de la península de Corea hasta las fronteras territoriales chinas. Al igual que los académicos y propagandistas occidentales del pasado fabricaron una historia acerca de un imperio “estancado y decadente” para justificar sus destructivas conquistas, de la misma forma sus homólogos modernos han vuelto a escribir los primeros treinta años de la historia comunista china, negando el papel de la revolución en el desarrollo de todos los elementos esenciales para un estado, una sociedad y una economía modernas. Está claro que el rápido crecimiento económico de China se basó en el desarrollo de su mercado interno, en el rápido crecimiento de su equipo de científicos, técnicos y trabajadores bien formados y en la red de seguridad social que protegió y promovió la movilidad de la clase trabajadora y campesinado, todo ello producto de la planificación e inversiones chinas.

El auge de China como potencial global empezó en 1949 con la eliminación de las parásitas clases financieras, compradoras y especulativas que habían servido de intermediarias para los imperialistas europeos, japoneses y estadounidenses que despojaron a China de sus grandes riquezas.

La transición de China al capitalismo

A principios de 1980, el gobierno chino inició un cambio drástico en su estrategia económica: Durante las tres décadas siguientes, abrió el país a la inversión exterior a gran escala; privatizó miles de industrias y puso en marcha un proceso de concentración de la renta basado en una deliberada estrategia de recrear una clase económica dominante de multimillonarios vinculados a capitalistas extranjeros. La clase política gobernante china abrazó la idea de prestar” conocimientos técnicos y el acceso a los mercados de ultramar de firmas extranjeras a cambio de proporcionar abundante mano de obra barata al coste más bajo. El estado chino desvió subvenciones públicas masivas a promover un alto crecimiento capitalista desmantelando su sistema nacional de educación y sanidad públicas gratuitas. Acabaron con la vivienda pública subvencionada para cientos de millones de campesinos y trabajadores de fábricas urbanas y proporcionaron financiación a los especuladores inmobiliarios para la construcción de apartamentos privados de lujo y rascacielos de oficinas. La nueva estrategia capitalista de China, así como su crecimiento de dos dígitos, se basaron en los profundos cambios estructurales y en las masivas inversiones públicas del anterior gobierno comunista. El despegue del sector privado de China se llevó a cabo en base a los inmensos desembolsos públicos hechos a partir de 1949.

La nueva clase capitalista triunfante y sus colaboradores occidentales reclamaron todo el crédito posible para este “milagro económico” mientras China se convertía en la segunda mayor economía mundial. Estas nuevas elites chinas han estado menos dispuestas a anunciar el estatus de primera categoría de China a partir de las brutales desigualdades de clase, rivalizando solo con EEUU.

China: De la dependencia imperial al competidor mundial de primer orden

El sostenido crecimiento chino en el sector manufacturero fue consecuencia de inversiones públicas altamente concentradas, altos beneficios, innovaciones tecnológicas y un mercado interno protegido. Aunque el capital extranjero obtuvo beneficios, fue siempre dentro del marco de las prioridades y reglamentaciones estatales chinas. La dinámica del régimen de la “estrategia de exportación” ha creado inmensos excedentes comerciales, que finalmente han hecho de China uno de los mayores acreedores del mundo, especialmente de deuda estadounidense. Para mantener sus dinámicas industrias, China ha necesitado de entradas inmensas de materias primas, lo que ha motivado inversiones exteriores a gran escala y acuerdos comerciales con países exportadores de agro-minerales en África y Latinoamérica. En 2010, China desplazó a EEUU y Europa como principal socio comercial de muchos países de Asia, África y Latinoamérica.

El ascenso de la China moderna a potencia económica mundial, como su predecesora entre 1100 y 1800, se ha basado en su gigantesca capacidad productiva: el comercio y la inversión se han regido por una política de estricta no interferencia en las relaciones internas de sus socios comerciales. A diferencia de EEUU, China no inició guerras brutales por el petróleo; en cambio firmó contratos lucrativos. Y China no combatió guerras en interés de los chinos de ultramar, como EEUU ha hecho en Oriente Medio a favor de Israel.

El aparente desequilibrio entre el poder económico y militar de China contrasta de forma aguda con EEUU, donde un imperio militar inflado y parasitario continúa socavando su propia presencia económica global.

El gasto militar de EEUU es doce veces el de China. Cada vez más, el ejército de EEUU juega un papel clave a la hora de moldear la política en Washington mientras trata de debilitar el ascenso de China a potencia global.

El ascenso de China a potencia mundial: ¿se repetirá la historia a sí misma?

China ha estado creciendo a un 9% por año y sus productos y servicios están aumentando rápidamente en calidad y valor. En cambio, EEUU y Europa llevan revolcándose en un crecimiento 0% desde 2007 a 2012. El innovador establishment tecno-científico chino asimila rutinariamente los inventos más recientes de Occidente (y Japón) mejorándolos, rebajando por tanto los costes de producción. China ha sustituido a las “instituciones financieras internacionales” controladas por EEUU y Europa (el FMI, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo Interamericano) como principal prestamista en Latinoamérica. China continúa estando a la cabeza como principal inversor en los recursos mineros y energéticos de África. China ha sustituido a EEUU como principal mercado para el petróleo iraní, sudanés y saudí y pronto sustituirá a EEUU como principal mercado para los productos petrolíferos venezolanos. En la actualidad, China es el mayor exportador y fabricante de manufacturas del mundo, dominando incluso el mercado estadounidense, mientras juega el papel de salvavidas financiero al poseer alrededor de 1.300 billones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense.

Bajo las crecientes presiones de sus trabajadores y campesinos, los gobernantes chinos han estado desarrollando el mercado interno aumentando los salarios y el gasto social para reequilibrar la economía y evitar el espectro de la inestabilidad social. En cambio, los salarios y servicios públicos vitales de EEUU han disminuido de forma aguda en términos absolutos y relativos.

Teniendo en cuenta las tendencias históricas actuales, está claro que China sustituirá a EEUU como principal potencia económica mundial en la próxima década si el imperio estadounidense no contraataca y si las profundas desigualdades de clase chinas no provocan importantes agitaciones sociales.

El ascenso de la China moderna a potencia global enfrenta serios desafíos. A diferencia del histórico ascenso chino a nivel mundial del pasado, el poder económico global moderno chino no va acompañado de ninguna empresa imperialista. China ha quedado seriamente rezagada detrás de EEUU y Europa en cuanto a la capacidad agresiva de hacer la guerra. Quizá esto ha permitido a China dirigir recursos públicos a maximizar el crecimiento económico, pero ha dejado a China en situación vulnerable ante la superioridad militar estadounidense frente a su arsenal masivo, su red de bases de avanzada y sus posiciones geomilitares y estratégicas justo frente a la costa china y en los territorios colindantes.

En el siglo XIX, el imperialismo británico echó abajo la posición global china con su superioridad militar, apropiándose de los puertos chinos, debido a la confianza de China en su “superioridad mercantil”.

La conquista de la India, Birmania y la mayor parte de Asia permitió a los británicos establecer bases coloniales y reclutar ejércitos mercenarios locales. Los británicos y sus mercenarios aliados cercaron y aislaron a China, preparando el camino para perturbar los mercados chinos e imponer condiciones brutales a su comercio. La presencia armada del Imperio británico dictó lo que China tenía que importar (con el opio alcanzando el 50% de las exportaciones británicas en la década que se inició en 1850) mientras socavaban las ventajas competitivas de China a través de políticas arancelarias.

Hoy en día, EEUU está siguiendo políticas parecidas: La flota naval estadounidense patrulla y controla las rutas marítimas comerciales chinas y los recursos petroleros extraterritoriales a través de sus bases en el exterior. La Casa Blanca de Obama-Clinton está en proceso de desarrollar una respuesta militar rápida que implicará a sus bases en Australia, Filipinas y otros lugares de Asia. EEUU está intensificando sus esfuerzos para socavar el acceso exterior de China a los recursos estratégicos mientras se dedica a apoyar “bases” de separatistas e “insurgentes” en el oeste de China, Tibet, Sudán, Birmania, Irán, Libia, Siria y otros lugares. Los acuerdos militares de EEUU con la India y la instalación de un régimen-títere acomodaticio en Pakistán han hecho avanzar su estrategia de aislar a China. Aunque China mantiene su política de desarrollo armonioso” y “no interferencia en los asuntos internos de otros países”, se ha hecho a un lado cuando el imperialismo bélico europeo y estadounidense ha atacado a alguno de los socios comerciales de China con el objetivo fundamental de invertir la pacífica expansión comercial de China. La carencia de una estrategia ideológica y política de China capaz de proteger sus intereses económicos en el exterior ha sido una invitación para que EEUU y la OTAN establecieran regímenes hostiles a China. El ejemplo más destacado es Libia, donde EEUU y la OTAN intervinieron para derrocar a un gobierno independiente dirigido por el presidente Gadafi, con quien China había firmado acuerdos comerciales e inversiones por valor multimillonario. Los bombardeos de ciudades, puertos e instalaciones petrolíferas por la OTAN obligaron a los chinos a retirar a 35.000 trabajadores de la construcción e ingenieros del petróleo chinos en cuestión de días. Lo mismo sucedió en Sudán, donde China había invertido miles de millones para desarrollar su industria petrolera. EEUU, Israel y Europa armaron a los rebeldes de Sudán del Sur para interrumpir el flujo de petróleo y atacar a los trabajadores chinos en el sector [6]. En ambos casos, China permitió pasivamente que los imperialistas estadounidenses y europeos atacaran a sus socios comerciales y frenaran sus inversiones.

Bajo Mao Tse Tung, China tuvo una política activa de contención de la agresión imperial: Apoyaba a movimientos revolucionarios y a gobiernos del Tercer Mundo. En la actualidad, la China capitalista no tiene una política activa para apoyar gobiernos o movimientos capaces de proteger el comercio bilateral y los acuerdos de inversión de China. La política exterior de China está moldeada por grandes intereses comerciales, financieros y manufactureros que confían en el “aspecto económico competitivo” para conseguir cuotas de mercado y no entienden de bases militares y de seguridad del poder económico global. La clase política china está profundamente influida por una nueva clase de multimillonarios con fuertes vínculos con los fondos de capital occidentales que han absorbido sin reparo los valores culturales occidentales. Esto queda ilustrado por su preferencia a enviar a sus propios hijos a las universidades de elite en EEUU y en Europa. Tratan de acomodarse a Occidente” a cualquier precio. Esta falta de comprensión estratégica de la construcción del imperio militar les ha llevado a responder de forma ineficaz y ad hoc a cada acción imperialista que ha socavado su acceso a recursos y mercados.

Aunque la visión de China del “negocio primero” pudo haber funcionado cuando era un actor menor en la economía mundial y los constructores del imperio estadounidense veían la “apertura al capitalismo” como un oportunidad de hacerse fácilmente con las empresas públicas de China y saquear su economía, sin embargo, cuando China (a diferencia de la ex URSS) decidió retener los controles de capital y desarrollar una “política industrial” cuidadosamente calibrada, y bajo control estatal, dirigiendo el capital occidental y la transferencia de tecnología a las empresas estatales, que penetraron eficazmente en los mercados internos y exteriores de EEUU, Washington empezó a quejarse y a hablar de represalias.

Los inmensos excedentes comerciales de China con EEUU provocaron una respuesta dual de Washington: Vendió cantidades masivas de bonos del Tesoro estadounidense a los chinos y empezó a desarrollar una estrategia global para bloquear el avance chino. Como EEUU carecía de apalancamiento económico para revertir su decadencia, confió solo en su “ventaja comparativa”: su superioridad militar basada en un amplio sistema mundial de bases de ataque, una red de regímenes-clientes en el exterior, apoderados militares, ONG, intelectuales y mercenarios armados. Washington se volvió hacia su inmenso, secreto y clandestino aparato de seguridad para debilitar a los socios comerciales de China. Washington depende desde hace mucho tiempo de sus lazos con gobernantes corruptos, disidentes, periodistas y magnates de los medios para proporcionar la cobertura más poderosa propagandística mientras avanza en su ofensiva militar contra los intereses de China en el exterior.

China no tiene nada para competir con el “aparato de seguridad” de EEUU debido a que practica una política de “no interferencia”. Dado el avanzado estado de la ofensiva imperial occidental, China ha adoptado tan solo unas cuantas iniciativas diplomáticas, tales como financiar algunas cadenas de medios en lengua inglesa para presentar sus puntos de vista, utilizando su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para oponerse a los esfuerzos de EEUU para derrocar el régimen de Asad en Siria y oponerse a la imposición de sanciones drásticas contra Irán. Repudió severamente el vitriólico cuestionamiento de la secretaria de estado de EEUU Hillary Clinton acerca de la “legitimidad” del estado chino cuando votó contra la resolución de EEUU y la ONU preparando un ataque contra Siria [7].

Los estrategas militares chinos son más conscientes de la situación y se sienten alarmados ante la creciente amenaza militar hacia China. Han pedido, y se les ha aceptado, un 19% de incremento anual en el gasto militar para los próximos cinco años (2011-2015) [8]. Incluso con este incremento, los gastos militares de China serán menos de la quinta parte del presupuesto militar estadounidense y China no tiene ninguna base en el exterior en marcado contraste con las más de 750 instalaciones de EEUU por todo el mundo. Las operaciones de inteligencia chinas en el exterior son mínimas e ineficaces. Sus embajadas se ocupan de estrechos intereses comerciales y no entendieron en absoluto la brutal política de la OTAN para cambiar el régimen en Libia y no informaron a Pekín de su importancia para el estado chino.

Existen otras dos debilidades estructurales que socavan el ascenso de China como potencia mundial. Esto incluye a la muy “occidentalizada” intelligentsia, que se ha tragado sin sentido crítico la doctrina económica estadounidense sobre el libre mercado mientras pasan por alto su militarizada economía. Esos intelectuales chinos repiten como papagayos la propaganda de EEUU acerca de las “ virtudes democráticas ” de las multimillonarias campañas presidenciales a la vez que apoyan la desregulación financiera que habría llevado a Wall Street a apoderarse de los bancos y ahorros chinos. Muchos asesores empresariales y académicos chinos se han educado en EEUU y están influenciados por sus lazos con los académicos estadounidenses y las instituciones financieras internacionales directamente vinculadas con Wall Street y la City londinense. Han prosperado como asesores bien remunerados que logran puestos prestigiosos en las instituciones chinas. Identifican la “liberalización de los mercados financieros” con las “economías avanzadas” capaces de profundizar los lazos con los mercados globales en lugar de ser una fuente importante de la actual crisis financiera global. Estos “intelectuales occidentalizados” son como sus homólogos los compradores del siglo XIX, que subestimaron y rechazaron las consecuencias a largo plazo de la penetración imperial occidental. Son incapaces de comprender cómo la desreglamentación financiera en EEUU fue lo que precipitó la actual crisis y cómo la desregulación va a llevar a que Occidente se apodere del sistema financiero chino, cuyas consecuencias redistribuirían los ahorros internos chinos en actividades no productivas (especulación inmobiliaria), precipitarían la crisis financiera y, en último término, socavarían la importante posición global de China.

Esos yuppies chinos imitan lo peor de los estilos de vida consumistas de Occidente, y sus puntos de vista políticos están influidos por esos estilos de vida e identidades occidentalizadas que excluyen cualquier sentido de solidaridad con su propia clase trabajadora.

Hay una base económica para los sentimientos pro-occidentales de los neocompradores chinos. Han transferido miles de millones de dólares a cuentas en bancos extranjeros, han comprado casas y apartamentos de lujo en Londres, Toronto, Los Ángeles, Manhattan, París, Hong Kong y Singapur. Solo tienen un pie en China (la fuente de su riqueza) y el otro en Occidente (donde consumen y esconden su riqueza).

Los compradores occidentalizados están profundamente empotrados en el sistema económico de China al tener vínculos familiares con los dirigentes políticos en el aparato del partido y el estado. Sus conexiones son más débiles en el ejército y en los crecientes movimientos sociales, aunque algunos estudiantes “disidentes” y activistas académicos de los “movimientos pro democracia” cuentan con el apoyo de las ONG imperiales de Occidente. En la medida en que los compradores van ganando influencia, van debilitando las fuertes instituciones estatales económicas que han dirigido el ascenso chino a potencia global, al igual que hicieron en el siglo XIX actuando como intermediarios para el Imperio británico. Proclamando el “liberalismo” del siglo XIX, 50 millones de chinos se volvieron adictos al opio en menos de una década. Proclamando la “ democracia y los derechos humanos ” , las cañoneras estadounidenses patrullan ahora frente a las costas de China. El ascenso de China, dirigido por las elites, a potencia económica global ha engendrado desigualdades monumentales entre unos miles de nuevos multimillonarios y millonarios en lo alto de la pirámide y cientos de millones de empobrecidos trabajadores, campesinos y emigrantes en la base.

La rápida acumulación de riqueza y capital de China ha sido posible a través de una intensa explotación de sus trabajadores a los que se despojó de sus anteriores redes de seguridad social y condiciones reguladas de trabajo que el comunismo garantizaba. Millones de hogares chinos han quedado desposeídos a fin de promover a los promotores/especuladores inmobiliarios que se han dedicado después a construir oficinas de alto nivel y apartamentos de lujo para las elites internas y extranjeras. Esos rasgos brutales de ascendente capitalismo chino han creado una fusión entre la lucha de las masas por un lugar de trabajo y por un espacio para vivir que es mayor cada año. El eslogan de los promotores/especuladores de hacerse rico es maravilloso” ha perdido su capacidad de engañar a la gente. En 2011, había alrededor de 200.000 fábricas costeras urbanas que englobaban pueblos rurales. El próximo paso, que seguro se producirá, será la unificación de estas luchas en nuevos movimientos sociales nacionales con una agenda de clase exigiendo la restauración de los servicios educativos y sanitarios disfrutados bajo la era comunista así como una mayor porción de la riqueza de China. Las actuales demandas de mayores salarios pueden convertirse en demandas de mayor democracia en el lugar del trabajo. Para responder a estas demandas populares, los nuevos liberales compradores occidentalizados no pueden señalar hacia su “modelo” en el imperio estadounidense, donde sus trabajadores están inmersos en un proceso por el que les están despojando de los mismos beneficios que los trabajadores chinos están intentando recuperar.

China, asolada por un conflicto político y de profundización de los enfrentamientos de clase cada vez más profundo, no puede mantener su deriva hacia el liderazgo económico global. Las elites chinas no pueden afrontar la creciente amenaza militar imperial global de EEUU, con sus aliados compradores en la elite liberal interna, mientras en el país la sociedad está profundamente dividida con unas clases trabajadoras cada vez más hostiles. La época de explotación desenfrenada de la mano de obra china tiene que terminar para poder enfrentar el cerco militar estadounidense de China y el desbaratamiento económico de sus mercados en el exterior. China posee enormes recursos. Con más de 1.500 billones de dólares en reservas, China puede financiar un amplio programa sanitario y educativo nacional por todo el país.

China puede permitirse poner en marcha un “programa de vivienda pública” intensivo para los 250 millones de trabajadores que han emigrado del campo y que en la actualidad están viviendo en la miseria urbana. China puede imponer un sistema fiscal progresivo a sus nuevos multimillonarios y millonarios y financiar las pequeñas cooperativas agrícolas familiares y las industrias rurales a fin de reequilibrar la economía. Su programa de desarrollo de fuentes energéticas alternativas, como paneles solares y energía eólica, son un prometedor comienzo para abordar su grave contaminación medioambiental. La degradación del medio ambiente y los problemas relacionados con la salud están ya preocupando a decenas de millones de chinos. En última instancia, la mejor defensa de China contra las invasiones imperiales es un régimen estable basado en la justicia social para cientos de millones y una política exterior de apoyo a los movimientos y regímenes antiimperialistas en el exterior, cuya independencia es de vital interés para China. Lo que se necesita es una política proactiva basada en empresas mixtas mutuamente beneficiosas, incluida la solidaridad militar y diplomática. Hay ya un grupo pequeño, aunque influyente, de intelectuales chinos que están planteando la cuestión de la creciente amenaza militar estadounidense y están “diciendo no a la diplomacia de las cañoneras” [9].

La China moderna cuenta con multitud de recursos y oportunidades de los que no disponía la China del siglo XIX, cuando se vio subyugada por el Imperio británico. Si EEUU prosigue intensificando su política agresiva militarista contra China, Pekín puede poner en marcha una seria crisis fiscal inundando el mercado con varios de sus cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense. China, una potencia nuclear, debería contactar con su vecina Rusia, armada y amenazada por igual, para enfrentar y frustrar los belicosos comentarios de la secretaria de estado Hillary Clinton. El próximo presidente ruso Putin ha prometido incrementar el gasto militar del 3% al 6% del PIB en la próxima década para contrarrestar la ofensiva de bases de misiles de Washington en las fronteras de Rusia y truncar los programas de “cambio de régimen” de Obama contra sus aliados, como en el caso de Siria [10].

China tiene redes poderosas comerciales, financieras e inversiones por todo el planeta así como potentes socios económicos. Estos lazos se han convertido en algo esencial para el crecimiento continuado de muchos países en el mundo en desarrollo. Al enfrentarse a China, EEUU tendrá que enfrentar la oposición de muchas elites poderosas de mercado por todo el mundo. Pocos países o elites pensarían en vincular en el futuro sus fortunas con un imperio económicamente inestable y basado en el militarismo y en destructivas ocupaciones coloniales.

Es decir, la China moderna, como potencia mundial, es incomparablemente más fuerte que a principios del siglo XVIII. EEUU no tiene el apalancamiento colonial que el ascendente Imperio británico poseía en el período previo a las Guerras del Opio. Además, muchos intelectuales chinos y la inmensa mayoría de sus ciudadanos no tienen la intención de aceptar que los actuales “compradores occidentalizados” vendan el país. Nada aceleraría más la polarización política en la sociedad china y adelantaría la llegada de una segunda revolución social china que unos dirigentes pacatos sometiéndose a una nueva era de pillaje imperial de Occidente.

Notas:

[1] John Hobson, “The Eastern Origins of Western Civilization” (Cambridge UK: Cambridge University Press 2004).

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