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viernes, 31 de enero de 2014

La ciencia en Cuba


Recibido de La Joven Cuba


En ocasión del Día de la Ciencia cubana, publicamos un capítulo de un reciente libro del Dr. Agustín Lage, director del Centro de Inmunología Molecular de La Habana. Incluye ideas “de debate” que se insertan en las polémicas que hoy protagonizamos los cubanos sobre nuestro modelo económico.
La Ciencia, y las producciones de la Ciencia, deben ocupar algún día el primer lugar de la Economía Nacional…..” Fidel Castro, 199
I- Motivaciones: ¿Por qué este ensayo?
En los debates previos del 2012 y en los documentos fundacionales de la Organización Superior de Direccion Empresarial BIOCUBAFARMA emergió frecuentemente un término que hasta entonces habíamos utilizado poco: “La Empresa de Alta Tecnología   (EAT) ”, o más específicamente en nuestro contexto “La Empresa Estatal Socialista de Alta Tecnología”.
Es un concepto articulador: Captura una experiencia de tres décadas y a la vez proyecta estrategias para las tres décadas futuras (al menos).
En sus raíces (1981-2011) está la experiencia del surgimiento del sector de la Biotecnología en Cuba y la interpretación de  que ahí se originó, no solamente un conjunto de fármacos, vacunas y medios de diagnóstico novedosos, sino un nuevo tipo de organización científico-productiva (1) caracterizada por:
  • la integración de la investigación científica, el desarrollo de productos, el escalado productivo y la gestión comercial directa, en la misma organización
  • las exportaciones a una gran diversidad de destinos (más de 50 países) y con diversidad también de modelos de negociación, incluyendo fábricas en el exterior y negociación de intangibles
  • la producción y exportación de productos novedosos, muchos de ellos emergidos de su propia investigación científica
  • la fuerza de trabajo de muy alta calificación
  • el bajo costo por peso en las exportaciones
  • la alta productividad del trabajo
  • la vinculación estrecha con el sistema de salud cubano
  • un esquema de gestión económica diferente tanto del esquema presupuestado como del esquema empresarial clásico
En su proyección hacia las próximas décadas está la necesidad impostergable de  completar la trayectoria que comenzó la Revolución Cubana con la inversión de grandes recursos económicos en la formación de capital humano, y hacer que ese capital humano se revierta a su vez en crecimiento económico, a través de una economía exportadora y de alto valor agregado.
Cierto es que las empresas basadas en ciencia no las inventamos en Cuba. En los países hoy industrializados el impacto directo de la Ciencia en la producción comenzó por la química, los fármacos, la electrónica y las comunicaciones, inicialmente mediante laboratorios en las grandes industrias que financiaban la innovación; y se desplazó después a la computación y a la biotecnología, surgiendo en la segunda mitad del Siglo XX un nuevo tipo de empresa construida con capital de riesgo o incluso especulativo, diseñada para transformar un determinado descubrimiento científico o tecnológico en productos comercializables. En la macroeconomía, este tipo de empresa dio origen a un nuevo “mercado de valores”, el NASDAQ ( 2 ) alternativo a la clásica bolsa de valores de New York.
Pero también es cierto que la experiencia cubana es diferente: En un país sin un gran desarrollo industrial previo, partimos de una inversión masiva en la formación de capital humano y de un desarrollo científico financiado por el Estado para construir a partir de ahí capacidades de producción de alta tecnología, en empresas de propiedad estatal, que debían alcanzar la rentabilidad por su eficacia operacional, no por la especulación financiera.
El análisis de esa experiencia (que tenemos que hacer nosotros mismos) es un activo valioso en la coyuntura económica cubana actual, en que debemos defender las conquistas del Socialismo con las armas de la eficiencia económica y el crecimiento.
El hilo conductor del razonamiento debe irnos llevando a través de estas ideas:
  • Como establecen los Lineamientos de la Política Económica aprobados por el VI Congreso del Partido, la empresa estatal socialista es la forma principal de la economía nacional
  • La Empresa Estatal Socialista es el Socialismo. A través de ella es que se expresa la propiedad social sobre los medios de producción y la distribución del producto social según el trabajo. Su viabilidad es la viabilidad del Socialismo
  • Dada la estructura demográfica (y cultural) de nuestra población y la escasez de recursos naturales, nuestra empresa manufacturera tiene que ser de alto contenido tecnológico y generar productos de alto valor agregado
  • Dado el pequeño tamaño de nuestro país (y por tanto de nuestra demanda doméstica) esta empresa tecnológica, para ser rentable, tiene que ser exportadora
  • La respuesta a estos desafíos pasa por una muy estrecha vinculación entre la Ciencia y la Economía
  • El proceso no puede ser gradual. La dinámica de la economía mundial (y de las tecnologías) implica la necesidad de avanzar muy rápido, y de aceptar los riesgos de esa aceleración
  • Nuestro punto de partida es bueno: Tenemos el capital humano competente y motivado, la cohesión social construida por la Revolución y la adhesión mayoritaria del pueblo al proyecto social
  • El capital humano es condición necesaria, pero no es condición suficiente: ahora hay que construir el tipo de organización (microeconómico) y el contexto regulatorio (macroeconómico) que potencien la integración de la Ciencia con la Economía
Los éxitos sociales de la Revolución Cubana son enormes. No los discuten ni amigos ni enemigos.
Los cubanos hemos colocado un pequeño país del tercer mundo (agredido además por grandes potencias) entre los países de “Alto Desarrollo Humano” (3). Nuestras cifras de esperanza de vida y de escolarización están bien por encima de lo que sería esperable por la correlación con el Producto Interno Bruto de la economía. Y pudieran darse más y más datos de este tipo.
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Educación
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Esperanza de vida al nacer
Pero ese desarrollo social, del que nos sentimos orgullosos y estamos dispuestos a defender, no se ha traducido proporcionalmente en crecimiento de la producción material y los servicios. Seguimos teniendo un PIB per cápita comparable al de países de escolaridad inferior, y por debajo de países con niveles de calificación similares a los nuestros (4). Esa es la tarea pendiente.
En esa tarea hay un nuevo “actor” con importantes responsabilidades: Es la Empresa Estatal Socialista de Alta Tecnología.
Esta empresa debe ser diferente (no significa necesariamente  “mejor”, sino “diferente”) y en consecuencia se gestiona de manera diferente en la microeconomía y debe regularse de manera diferente en la macroeconomía.
Sus interacciones con el mundo científico presupuestado, especialmente universitario, son su otro campo de especificidad.
Intentemos entonces extraer las intuiciones que nos pueda aportar la experiencia de estos años sobre cómo se debe dirigir y como se debe regular este tipo de empresa, y cómo articular la potenciación recíproca con la investigación científica académica y universitaria.
II. Los desafíos económicos de las revoluciones sociales
Algunos elementos históricos son imprescindibles para entender el contexto de esta tarea, y sus precedentes.
Las grandes revoluciones socialistas del Siglo XX no se produjeron en los países industrialmente adelantados, como preveía Marx, sino en países económicamente atrasados: Rusia, China,  Cuba, VietNam. Ello obligó a poner en el primer plano de prioridades, además de la liberación social y la justicia distributiva que las motivó, una agenda de desarrollo económico acelerado. Sin ella el aporte de los revolucionarios se limitaría a “socializar la pobreza”, algo moralmente defendible, pero políticamente insostenible en el largo plazo. Así surgió históricamente la conexión entre la revolución social y la modernización.
Las revoluciones tampoco se produjeron simultáneamente en varios países. La agenda de desarrollo económico debió ser implementada en condiciones de aislamiento, y más aún, de hostilidad por parte de países con más recursos económicos.
Es en ese contexto que las revoluciones en el poder deben decidir los recursos y prioridades que asignan a la inversión social (educación, salud, seguridad social, vivienda, protección del empleo) y los que recursos que pueden disponer para el desarrollo de la infraestructura económica.
En el corto plazo, ambos tipos de objetivos entran en contradicción, más aguda mientras más limitados son los recursos.
Los primeros planes quinquenales de la Unión Soviética en los años 20s y 30s fueron intentos prometeicos de industrialización acelerada. Los “saltos económicos” que intentó China en los 50s fueron otro ensayo, implicando grandes costos sociales y humanos.
En Cuba con una historia diferente y  un enfoque diferente de la misma contradicción,  la defensa heroica de la equidad y las conquistas sociales en el periodo especial de los años 90 obligó a reducir la tasa de inversión a apenas un 10%.
En repetidas experiencias históricas en varios países, las aspiraciones de igualdad y de prosperidad han sido difíciles de reconciliar.
Pero en el mediano plazo puede haber un punto de inflexión después del cual la inversión pretérita en desarrollo social y equidad se convierte en una palanca de crecimiento económico. Y a partir de ahí la contradicción es superada, y el desarrollo social y el crecimiento económico se potencian uno al otro. Ese es el punto al que hay que llegar.
III Propiedad Estatal y Justicia Social
Entre la equidad social y la eficiencia económica se crea con frecuencia otra contradicción, que establece un límite de igualdad a partir del cual se deteriora la productividad del trabajo.  El capitalismo la asume con cínico entusiasmo.  Reconoce la conveniencia del espectro del desempleo y la miseria como estímulos al trabajo.
Un profesor de economía de New York, que se cita como uno de los predilectos del presidente Ronald Reagan, escribía en 1981 que: “El rol de los ricos en una economía capitalista no es mantener ni estimular a las clases inferiores, sino invertir…..El incentivo de la pobreza es lo más necesario para que los pobres tengan éxito” (5).
La evolución del capitalismo neoliberal en los últimos años ilustra la implementación de ese concepto: De 1960 al año 2000 la relación de ingresos del 20% más rico al 20%   más pobre pasó de 30 a 78.
Los comunistas rechazamos esta idea. Y especialmente los comunistas cubanos, porque la aspiración de justicia social está en las raíces mismas de nuestra existencia como nación, nutridas con el pensamiento de José Martí y su convicción de que “conquistaremos toda la justicia”. También leímos de José de la Luz y Caballero que “La Justicia es el Sol del mundo Moral”.
La más reciente y dura experiencia de la crisis económica de los 90 que siguió a la desaparición del campo socialista europeo, tiene entre sus muchas enseñanzas  la solidez de la adhesión  mayoritaria  del pueblo cubano al proyecto socialista, a pesar de las penurias del momento. Entre la austeridad bien distribuida entre todos, y la opción de enriquecimiento de unos pocos a costa del resto, el pueblo cubano, mayoritariamente, escogió la justicia, y escogió bien.
Ahora nuestro crecimiento económico tiene que seguir garantizando y expandiendo las conquistas sociales. Y ahí aparece la pregunta de ¿Cómo lo hacemos? El desarrollo social necesita recursos, y estos recursos no van a salir solamente de los impuestos sobre la ganancia del sector no estatal.
Más aun, la idea de sostener la justicia social con los impuestos sobre la ganancia contiene una contradicción intrínseca: para colectar más impuestos necesitaríamos aceptar un sector de la población con muchas ganancias, lo que equivale a la expansión de las desigualdades.
El valor creado por las empresas estatales es la única garantía de la justicia social. Cierto es que podemos, y debemos, mantener dentro de la economía estatal una relación entre el aporte personal al trabajo y el ingreso personal (la consabida fórmula de “a cada cual según su trabajo”) pero esta sería siempre una relación menos rígida que la relación lineal entre ganancias e impuestos, y acomodaría un mayor margen de redistribución de la riqueza.
En niveles bajos de conciencia social y escaso desarrollo tecnológico es cierto que aparece una relación inversa entre la igualdad y el estímulo al trabajo; pero el desarrollo cultural y tecnológico puede superar esa aparente contradicción.
La intermediación entre la igualdad y la productividad viene dada por dos factores: la cultura (los valores) de un pueblo, y el marco regulatorio de su sistema económico.  Diferentes autores han defendido apasionadamente un extremo o el otro. La verdad es que entre ambos se establece también una relación inversa: mientras más valores de solidaridad y amor al trabajo estén enraizados en la cultura,  menos presión regulatoria necesitamos  y viceversa. No se puede llenar el vacío cultural con regulaciones y centralización, aunque ello sea el fruto de buenas intenciones. Varios experimentos socialistas en el mundo han chocado con esa limitante cultural. Para que el Socialismo sea viable se necesita una cultura en que el individuo halle motivación para el trabajo y la creatividad en su contribución a la calidad de vida colectiva, y en el aporte de su trabajo a largo plazo. Por eso el Socialismo es esencialmente un fruto de la cultura.
Los cubanos hemos avanzado en la construcción de esa cultura y ello es evidente en una porción mayoritaria de nuestra población, a pesar de las manchas que aparecen aquí o allá. Es otra de las lecciones del período especial, y es nuestra plataforma de despegue para lo que hay que hacer ahora.
IV.  La gestión de discontinuidades tecnológicas
La estrategia económica que implementemos tiene que apoyarse en ese potencial: capital humano y valores compartidos.
Una de sus direcciones estratégicas (no es la única, aunque si es el tema concreto de este articulo) debe ser la expansión de sectores de la economía con una alta productividad del trabajo y con potencial exportador, a partir de la interacción directa con la Ciencia y la Tecnología.
No se trata, en estos sectores, de lograr avances incrementales perfeccionando lo que tenemos: se trata de generar un cambio en la pendiente del crecimiento, una discontinuidad que no proviene de la extrapolación de las tendencias pasadas, aun de las buenas.  Para esto es que necesitamos las Empresas de Alta Tecnología.
Las discontinuidades económicas en cada momento concreto son raras, pero en el largo plazo de la historia son una regularidad.
El propio surgimiento de la economía industrial moderna fue una enorme discontinuidad de la lógica económica. Se suele reconocer que se basó en los “inventos industriales” (la máquina de vapor y otros), pero lo cierto es que se basó también en el comercio a larga distancia (a partir de los descubrimientos geográficos) que logró superganancias poniendo en contacto una oferta y una demanda que se ignoraban mutuamente. No fue producto del perfeccionamiento de la economía artesanal y la agricultura de subsistencia.
Más recientemente el petróleo catalizó la discontinuidad económica en otros países.
La inversión extranjera aprovechando mano de obra abundante y barata en Asia implementó también una discontinuidad, creando nuevos espacios de oferta y de demanda, en unos países con más éxitos que en otros.
La Economía del Conocimiento, que se fundamenta en la conexión directa del mundo científico con el empresarial, dibuja ahora una nueva oportunidad. Es la nuestra.
Y es la Empresa de Alta Tecnología quien está llamada a arbitrar entre la innovación y su valor económico.
En este caso (como en muchos otros ejemplos precedentes) las discontinuidades no se gestan en la extrapolación de las tendencias precedentes. Se gestan en la visión de los líderes.
Las decisiones de Fidel Castro al crear el Polo Científico de la Biotecnología, y luego la Universidad de las Ciencias Informáticas, son ejemplos muy cercanos de esto.
Ya a nivel de organizaciones de base, hay en las últimas décadas ejemplos concretos de esta “gestión de discontinuidades económicas”  que cambiaron la vida de las organizaciones. Veamos algunos:
  • La vacuna de la Meningitis BC convirtió a Cuba en 1989 en un país exportador de vacunas. De hecho propició el nacimiento de una nueva organización, el Instituto Finlay
  • El despegue exportador del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología no fue consecuencia de mejoras en la eficiencia de la producción del Interferón (que también hubo) sino de la entrada de productos novedosos como el Heberprot-P y la vacuna pentavalente.
  • El despegue exportador del Centro de Inmunología Molecular tampoco provino del perfeccionamiento de los procesos de los monoclonales murinos con que se comenzó, sino de un enfoque innovador en las negociaciones con Brasil, China, Canadá y otros países.
  • El incremento de la producción de varias plantas de genéricos fue otra discontinuidad, en este caso catalizada por el suministro vinculado a los programas de salud de América Latina en una estrategia de integración regional innovadora.
De hecho, el desarrollo del Polo Científico ha sido una “sucesión de discontinuidades”, implementada por organizaciones nuevas diseñadas para eso. El entorno de regulaciones especiales y muy alto nivel de atención que tuvo el Polo Científico en sus primeras dos décadas hizo posible capturar la oportunidad dada por esas discontinuidades.
Una organización de Investigación-Producción orientada a la exportación de productos novedosos requiere procesos internos de dirección que tengan en cuenta sus rasgos diferenciales con otras empresas de producción y servicios:
  • Contienen actividades de investigación científica y desarrollo de productos en una proporción mayor. Es un “costo fijo” que debe ser subsumido en el volumen de sus ganancias; y hay que resistir la tendencia a reducir este costo en periodos de limitación de ventas.
  • Estas actividades contienen incertidumbre: algunas funcionan y otra no. El sistema de dirección debe tener un mayor  margen de tolerancia al fracaso de proyectos. De lo contrario solamente se emprenden innovaciones incrementales menores.
  • Si bien la rentabilidad en el corto plazo depende, como en otras empresas, de la eficiencia de los procesos productivos y de la atención a los mercados; la rentabilidad en el mediano plazo depende de que aparezcan productos nuevos, que penetren en nichos de mercado nuevos, mediante negociaciones que, ellas también, contienen incertidumbre.
  • La productividad del trabajo no puede evaluarse solamente por la consabida fórmula del Valor Agregado Bruto (VAB) por trabajador. Esa es la productividad de hoy, pero la empresa tiene que evaluar también la eficacia de las acciones que garantizan la productividad de mañana, la “sostenibilidad de la productividad”. Estas son frecuentemente acciones de I+D o de desarrollo de los sistemas de calidad, que en la visión miope, reducen el VAB de hoy.  Son acciones que dependen más de la productividad del “trabajador del conocimiento” que de la productividad del trabajo manual (6 ).
  • La competitividad no se basa solamente en sus costos, sino principalmente en su “diferenciación de productos”.
  • La capacidad de planificación es limitada, entre otras cosas por el hecho de que la demanda a productos que todavía no existen, es por definición, desconocida. Por otra parte, siendo empresas orientadas a la exportación (y dependientes de la importación de insumos especializados), su inserción exterior es esencialmente de carácter financiero, no reducible a la planificación material.
  • La gestión de dirección no puede limitarse al control de los eventos planificados que deben ocurrir, sino que debe ocuparse de acciones que incrementen la probabilidad de que ocurran determinados eventos que cambien el panorama: el éxito de un nuevo producto, la implementación de un nuevo esquema de negociación. Estas son las discontinuidades, y su conquista es un proceso intrínsecamente probabilístico.
  • La entrada en el mercado de un producto cuyo desempeño y demanda no se conocen, requiere acciones a todos los niveles de la empresa que son muy difíciles de pre-especificar.  Por eso es muy importante que los trabajadores, más que con  “tareas”,  estén comprometidos con “objetivos”.
  • El esfuerzo por conseguir objetivos en una trayectoria con incertidumbres no depende solamente de la disciplina, sino principalmente de la creatividad. Esta a su vez, depende de la motivación.
  • La organización depende mucho más que otras de “redes extramurales”.  En otras organizaciones estos vínculos extramurales son esencialmente con  suministradores y clientes, pero en las empresas que dependen del desarrollo de nuevos productos hay acciones en la investigación científica y  la evaluación de productos (en la industria farmacéutica son los ensayos clínicos) que no se puede, ni conviene internalizar, y que pueden implicar a decenas de actores extramurales.
  • Los procesos productivos son usualmente tan novedosos como los productos mismos; y carentes de referencias externas para evaluar su eficiencia. Por supuesto que la práctica de un proceso productivo nuevo generará una acumulación de “conocimiento tácito”, pero eso no es suficiente. La producción en estas empresas requiere implementar acciones intencionalmente dirigidas a la captura y estructuración de ese conocimiento; el cual se convierte en ventaja comparativa. Son organizaciones de aprendizaje permanente, para las cuales el capital humano no es “costo”, sino su activo principal. Los costos siempre hay que reducirlos, pero los activos hay que hacerlos crecer.
La integración entre Ciencia y Economía, tendrá consecuencias para la forma en la que se estructuran y se dirigen las organizaciones productivas de base.  Cuando cambian las fuerzas productivas, cambian las formas de organización de la actividad económica.  Así, con la agricultura en escala mercantil (no “de subsistencia”) surgió la granja, y con las tecnologías transformativas industriales basadas en la energía (vapor, petróleo, electricidad) surgió la fábrica moderna. La pregunta ahora es ¿Qué forma organizativa surgirá de la creciente integración entre Ciencia y Economía? Obviamente no es “la empresa” del Siglo XX (aunque tenga laboratorios), ni “el instituto de investigaciones” tal como lo conocemos (aunque tenga patentes). Debe ser algo nuevo.
Esta figura nueva no puede ser otra que una Empresa Estatal de Alta Tecnología.
La complejidad tecnológica hace imposible en el Siglo XXI el modelo de “la asociación de productores libres” que es una idea del Siglo XIX. La alta tecnología no es el espacio de la propiedad cooperativa. Aun la empresa capitalista, si bien los ejemplos de éxito son los que se publicitan en la literatura especializada, tampoco ha mostrado ser la forma de organización eficaz de la Economía del Conocimiento. En el campo de la biotecnología, por ejemplo, la cantidad de empresas que han transitado a la rentabilidad por sus propias ventas es menos del 20% ( 7 ). El enfoque de corto plazo, la privatización del conocimiento, la respuesta a las “señales del mercado” y la necesidad de incremento constante de las ganancias propios de la empresa capitalista, no funcionan bien cuando se trata de conectar la ciencia con la economía, gestionar proyectos de riesgo, cuidar el capital humano y priorizar la inversión a largo plazo. La solución que emergió a esta contradicción en los países capitalistas desarrollados fue la inversión especulativa que moviliza capital mediante la emisión de acciones y que busca rentabilidad no en la economía real, sino en la propia especulación, sobre-evaluando y revendiendo esas acciones. Así se crean las “burbujas financieras” que un día llegan a los límites de la sobre-evaluación constante y estallan, como sucedió hace diez años con las empresas vinculadas a servicios en Internet.
Aun en las economías “de mercado”  los casos de éxitos económicos en la postguerra (Japón, Singapur, Francia, y otros) fueron ejemplos de industrialización efectuada con el apoyo, la dirección e incluso la gestión de los gobiernos.
La relación entre el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción es uno de los principales descubrimientos de Carlos Marx; pero en la literatura posterior ha habido poco debate sobre los variados mecanismos por los que ocurre esta relación. La experiencia de las industrias biotecnológicas nos deja la intuición de que uno de estos mecanismos tiene que ver con la manera en que se capturan y circulan los conocimientos, y el rol relativo del conocimiento en los individuos (que pueden moverse en función del mercado) y en las redes de interacción dentro y fuera de las empresas, las cuales no son vendibles ni comprables. A medida que la tecnología es más sofisticada, el conocimiento tecnológico es más social, y eso demanda formas superiores de organización de la producción, y de relaciones de los productores con los  medios de producción. Y ahí empieza a verse que el camino al futuro de los sistemas económicos pasa por el Socialismo.
1.     V.         LA CONSTRUCCION DEL CONTEXTO
Pudiera argumentarse que las particularidades de una EAT enumeradas en la sección precedente, y que las diferencian del resto de las empresas de producción y servicios son en última instancia cuantitativas. Cualquier empresa de las cerca de 3000 que hay en Cuba pudiera tener un determinado componente de I+D en sus gastos y pudiera basar su estrategia en la introducción de productos novedosos, que no existen hoy y que sustituyen a los productos lideres actuales.
Ello es cierto y de hecho el desarrollo de varios sectores de nuestra economía puede y debe ir incorporando paulatinamente rasgos de la llamada “Economía del Conocimiento”, pero no nos conviene diluir el concepto.
Por supuesto que cualquier actividad industrial está en última instancia conectada con la ciencia, con la creación de conocimiento que sucedió en algún momento pretérito y en algún otro lugar, pero a medida que esa conexión se acorta el desempeño económico de la empresa comienza a depender de la investigación y la innovación que hayan ocurrido en la propia empresa y en los últimos 5-10 años. El proceso innovador se hace tan continuo que el costo del desarrollo de nuevos productos se convierte en una parte cada vez mayor e indispensable del costo de producción.  A partir de ahí la ciencia entra dentro de los procesos de gestión de la empresa, y  las cosas comienzan a ser distintas.
Después de un determinado umbral de actividad científica dentro de la empresa, y de determinada dependencia entre la estrategia exportadora y los productos nuevos surgidos de esa misma actividad científica, la empresa comienza a ser diferente y a requerir procesos internos y regulaciones externas diferentes.
En dependencia de donde fijemos los límites, las empresas exportadoras, con productos novedosos, con actividad científica interna y con alta productividad del trabajo pueden no ser más de 20-30 hoy, el 1% del aparato empresarial estatal cubano. No son muchas, y ello nos da espacio para la creatividad en el diseño organizacional y su contexto.
Debemos identificar como construimos un entorno regulatorio que potencie el desempeño y la expansión de este tipo de empresa.
Y debe ser un entorno regulatorio intencionalmente diseñado con ese fin. ¿Por qué? Pues porque el marco regulatorio de un país se construye a partir de una sabiduría basada en extrapolaciones (correctas) del desempeño promedio precedente para el perfeccionamiento incremental de las empresas, y no toma en cuenta la aparición de discontinuidades (de productos o de mercados) que pudieran cambiar radicalmente la vida de las empresas. Esas discontinuidades se perciben por la teoría microeconómica convencional como eventos raros, y riesgosos, que provienen de causas externas. Pero para las empresas de alta tecnología la generación y gestión diaria de esas discontinuidades son precisamente su razón de existir.
Necesitamos un subconjunto, aunque sea pequeño,  de nuestro aparato empresarial que opere en función de la creación de esas discontinuidades y en el cual:
  • Se asuma, y más aún, se estimule un mayor nivel de inversión en investigación-desarrollo, incluyendo la financiación empresarial de proyectos conjuntos con instituciones académicas o universitarias
  • Se tolere la incertidumbre (y aparente desperdicio) implícito en la exploración de nuevos productos
  • Se le dé más prioridad al crecimiento que a la reducción de costos
  • Se investigue y se produzca en función de la demanda externa, no solo la doméstica
  • Se exploren esquemas de negociación interna y externa innovadores (incluso riesgosos)
Un contexto regulatorio que presione por el incremento constante de la ganancia por trabajador, la limitación de las plantillas, la reducción del costo unitario, la precisión de la planificación material y la garantía de mínimo riesgo en las negociaciones puede ser conveniente para la mayor parte de la economía nacional, pero puede asfixiar el desarrollo de la alta tecnología.
En una carta dirigida a Fidel en 1965 el Che Guevara criticaba la falta de conexión entre la Ciencia y la Economía en la Unión Soviética, y escribía: “La técnica ha quedado relativamente estancada en la inmensa mayoría de los sectores económicos soviéticos…..En la Academia de Ciencias de ese país hay acumulados centenares de proyectos de automática que no pueden ser puestos en práctica porque los directores de las fábricas no se pueden permitir el lujo de que su plan se caiga durante un año…” (  8 )
La guerra económica del imperialismo contra Cuba durante más de 50 años, y luego la crisis que siguió a la desaparición del campo socialista europeo han creado, comprensiblemente, una mentalidad económica reticente al riesgo y a la incertidumbre. Y seguimos necesitándola. Pero también podemos y debemos abrirle espacios a la gestión de discontinuidades económicas, aun con los componentes de incertidumbre y riesgo que contiene.
La capacidad de manejar creativamente esta contradicción es precisamente una de las ventajas de la propiedad social sobre los medios de producción y del papel del Estado en la economía dentro del Socialismo. No debemos renunciar (implícitamente) a esta ventaja.
En el capitalismo la propiedad privada, y la ideología neoliberal, limitan el papel del Estado en la economía al manejo de unas cuantas variables macroeconómicas (emisión monetaria, tasa de interés, política de impuestos, etc) que deben a su vez influir en la vida de las empresas. En el Socialismo la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción permite tratamientos diferenciados eficaces de determinados sectores y proyectos en función del mediano plazo, escapando al cortoplacismo propio de las empresas guiadas por el incremento constante de la rentabilidad. Aprovechemos esa ventaja. La Empresa Estatal Socialista de Alta Tecnología es el instrumento para ello. Debe ampliar el espacio de la investigación científica empresarial y su impacto directo en la producción.
La tendencia mundial en las últimas décadas ha sido hacia el aumento de la participación empresarial en el financiamiento de la ciencia, en los países industrializados. Los países subdesarrollados del sur no solamente han dispuesto de menos recursos para la ciencia, sino también el origen de estos ha sido el presupuesto del Estado.  El componente empresarial en el financiamiento de la ciencia se estima superior al 80% en Japón, 68% en los Estados Unidos, mientras que en América Latina es de 43%, y en Cuba 15% (9). Esta situación tiene que cambiar. La Empresa de Alta Tecnología es el principal agente de este cambio.
Pero no es el único instrumento para el desarrollo. Hay que proponerse también potenciar el impacto de la investigación científica presupuestada, especialmente la investigación universitaria, desde los mismos centros científicos presupuestados, sin renunciar a sus especificidades (10).
El Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación en Cuba, para dar respuesta a las necesidades estratégicas del país, no puede ser un sistema pequeño. Tiene que crecer por delante de lo que sería esperable dadas las condiciones económicas (exactamente como hemos hecho con el sistema educacional y el sistema de salud) y por delante de las demandas explicitas de la producción y los servicios. De lo contrario no estaría en capacidad de conectarse eficazmente con los flujos globales de conocimiento, para asimilar el progreso científico y tecnológico contemporáneo.
Sería un error reducir el volumen de la actividad científica con argumentos de “racionalidad económica”. Hay que seguir haciendo crecer el potencial humano para que pueda “halar” desarrollo, y luego desplegar formas creativas de financiar su operación.
La experiencia histórica muestra que siempre que han surgido empresas de alta tecnología intencionalmente dirigidas a transformar  la investigación científica en productos y servicios de alto valor, estas se han apoyado en una inversión precedente y simultanea del Estado, no solamente en la formación de capital humano, sino en la propia inversión en investigación científica no-comercial.  Aun en los Estados Unidos, referente del fundamentalismo de mercado, los ejemplos más conocidos de empresas de alta tecnología en los campos de la informática y de la biotecnología, se apoyaron y se siguen apoyando en la inversión estatal en ciencia que se canaliza en estos casos a través de la agencia de investigaciones para la defensa (que financió Internet) y a través de los Institutos Nacionales de Salud (que financiaron el programa del genoma humano), respectivamente.
En Cuba el surgimiento de la biotecnología también  se apoyó en las capacidades científicas creadas durante dos décadas con recursos del Estado, en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, perteneciente a la Educación Superior, en la Universidad de La Habana, y en varios Institutos del Ministerio de Salud Pública.
Este componente presupuestado (exploratorio) de la Ciencia nacional debe seguir existiendo y crecer. No es un proceso aparte de la interacción de la Ciencia con el modelo económico: es un componente de esa vinculación.
En los vínculos entre instituciones científicas presupuestadas y empresas también tendremos que diseñar nuestro propio modelo. En el momento en que se escribe este artículo los trazos de lo que debe ser ese modelo no se ven muy nítidos todavía. Sabemos lo que No debe ser: No se trata de reproducir el esquema de universidades patentando todo y luego negociando sus patentes con las empresas cubanas. Ese es un esquema del capitalismo tardío, impulsado en la década de los 80 por las concepciones neoliberales del gobierno republicano de entonces en los Estados Unidos, y que es cada vez más criticado, por ineficiente, por los propios pensadores académicos de ese país, dado el escalado de “costos de transacción” que genera en la economía.
Las relaciones entre la Empresa Socialista y las Universidades no pueden ser “relaciones de mercado”.
Tampoco es el intento artesanal de crear pequeños emprendimientos de producción en áreas universitarias, basados en su “saber hacer” científico, pero carentes del “saber hacer” necesario para transformar una innovación científica en un producto o servicio exportable.
Una vez más, mucho depende de la sabiduría con que diseñemos un marco regulatorio que estimule en nuestro contexto concreto las relaciones entre Universidades y Empresas de Alta Tecnología, que pudiera expresarse en la creación de laboratorios de las empresas dentro de las universidades y de unidades docentes dentro de las empresas, en un sistema de movilidad de profesionales entre unas y otras instituciones, en financiación empresarial de proyectos conjuntos y otras muchas variantes que habrá que explorar (11).
Y tendrá que ser con mucha creatividad, pues no hay recetas válidas para el contexto concreto cubano y para nuestros objetivos. Las discontinuidades económicas que potenciaron el despegue de los países hoy industrializados fueron creadas por guerras de conquista en busca de mercados y de materias primas. Otras provinieron del hallazgo de grandes reservas de recursos naturales (petróleo y otros), que nosotros no tenemos. En otros casos la inflexión la produjo la inversión extranjera atraída por la abundancia y bajo costo de la mano de obra. Tampoco será nuestro camino principal.
Pero nosotros podemos intentar la gestión de discontinuidades económicas basadas en la investigación científica endógena, y en la abundancia de capital humano de alta calificación.  Tal propósito tiene muy pocos referentes externos, si es que tiene alguno. No tenemos ningún manual que leer para esto.
En 1830 Simón Rodríguez (12), preceptor de Bolívar expresó esta idea que sigue siendo hoy válida y apropiada para concluir este artículo: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otro. O inventamos o erramos.”

“La anarquía no consiste en hacer cada uno lo que le da la gana”

http://radio-berlin.blogspot.com/

KAOS EN LA RED
Heleno Saña es uno de los más firmes pilares del pensamiento anarquista español; filosofo y teórico social, luchador antifranquista, se exilió en Alemania, país donde sigue residiendo y desde donde sigue produciendo materiales para la reflexión desde lo libertario y siempre a contracorriente.

La comida que perdimos

http://amistadhispanosovietica.blogspot.com/
Por Alexándr Sítnikov. Publicado en Svobodnaya pressa. Traducción Josafat S. Comín.



La calidad de los productos alimentarios en la actualidad está sometida a los intereses del mercado, no de los consumidores.

En vísperas de Año nuevo, los medios bullían con titulares del tipo: “Cómo celebrar el Año nuevo sin intoxicarse”. A parte de los típicos consejos de no comer ni beber más de la cuenta, se añadían recomendaciones sobre el tipo de comida que comprar, para no acabar en el hospital. Los dietólogos llamaban a leer atentamente el contenido de los productos, especialmente en lo tocante a todos los añadidos del tipo “E-”.

Por ejemplo, el E-102, o tartracina, más conocido como la piedra angular con la que aderezan todo tipo de dulces, bombones, caramelos, bizcochos, mermeladas, helados, yogures, puede provocar ataques de asma y pérdida de visión.

Todos esos innumerables E-: espesantes, emulsionantes, edulcorantes, aromatizantes, colorantes, conservantes  son, en mayor o menor medida, perjudiciales para la salud. Los expertos aseguran que un colorido exagerado de los productos, un olor penetrante o largos periodos de caducidad son señales de peligro. Toda esa química invadió nuestros aparadores con el comienzo de las reformas liberales, creando una ilusión de abundancia de alimentos, que no existía en la URSS.

Y sin embargo la Unión Soviética era uno de los líderes mundiales en producción de embutidos. El control de calidad era especialmente exigente en los años 60 y 70.

Por ejemplo la composición de la popular entonces mortadela “Dóktorskaya”, que recibiera su nombre, por sus cualidades dietéticas, de acuerdo con el “GOST” (estándar estatal) de 1974 era la siguiente: 23% de carne de vacuno de primera calidad, 70% de carne  de cerdo, 3% de huevos, 2% de elche de vaca y 2% de harina. En el resto de embutidos tampoco se añadían ingredientes que no fuesen naturales. La gran calidad y el bajo precio, hicieron que esos productos cárnicos pronto pasaran a ser deficitarios.


Esas elevadas exigencias de calidad para esos productos fueron establecidas ya en abril de 1936, cuando el Comisario de Industria alimentaria, Anastás Mikoyán, decretó el comienzo de la producción de embutidos como la mortadela “Dóktorskaya”, “Liubítelskaya”, “Chainaya”, “Teliachaya”, “Krakóvskaya”, las salchichas “Molochnie”, o los embutidos “Ojótnichie”. Eran especialmente estrictos con el control de calidad de la “Dóktorskaya”, hecha a base de productos seleccionados, pensada para gente, cuya salud se hubiese visto mermada “como resultado de la guerra civil y el despotismo zarista”.

Mikoyán, consiguió convencer a Stalin, de que la puesta en marcha de la industria alimentaria soviética debía ser incluida en el proceso general de industrialización: En unos pocos años, estaban en funcionamiento 178 fábricas panificadoras, 17 grandes combinados cárnicos, 33 fábricas de productos lácteos, 22 plantas de té, 8 fábricas especializadas en carne de cerdo, 10 azucareras, 41 fábricas conserveras, 9 de chocolates y dulces y muchas otras.


La tarea que se fijaban no era solo alimentar a la población de las ciudades en rápido crecimiento, sino garantizar que la alimentación fuese de calidad. Para ello, el Instituto de investigación de los alimentos, dependiente del Ministerio de salud de la RSFSR, se transformó en el Instituto Nacional de la alimentación del Ministerio de salud de la URSS. A O.P. Molchánova, destacada científica de dicha institución, se le encomienda la tarea de investigar la fisiología de la alimentación, especialmente de la digestión y se le encarga redactar el libro “Sobre la comida sabrosa y sana”, cuya primera edición data de 1939.

Tras 1945, la industria alimentaria terminó de recuperarse hacia comienzos de los 70. Para ese entonces, la calidad de vida en los koljoses había mejorado ostensiblemente.

Contrariamente al estereotipo que se tiene actualmente, en las ciudades soviéticas no se pasaba hambre.

“Sí, había que apuntarse a la cola para conseguir embutido-recuerda la jubilada Liudmila E. Stepanova de Novocherkass-, salía a trabajar a las 8 menos veinte, y siempre apuntaba mi apellido en la lista, que estaba en la repisa de la tienda de ultramarinos. Por las tardes, como a eso de las cinco y media, traían el embutido y nos tocaba un kilo por persona. Nunca me volvía sin compra. La fila iba rápida. Había tres personas atendiendo. Una cobraba, otra cortaba y pesaba y la tercera lo envolvía. Hasta las seis de la tarde muchos de los que no se habían apuntado, podían conseguir embutido. Por regla, el responsable de la tienda, calculaba en función de la lista y si hacía falta pedía un poco más”.

En general en los aparadores de las tiendas soviéticas era fácil encontrar suficiente mantequilla y leche. Había pescado fresco en abundancia, que lo repartían en camiones. El aceite de girasol, la “smetana” o el requesón lo vendían en los mercados, donde siempre se podía conseguir carne.



En las familias había tradición de cocinar. Las patatas y los huevos se freían en mantequilla, el pescado en aceite de girasol, la ternera se cocía, y el cerdo se hacía estofado. Como acompañamiento para el embutido fresco se preparaba arroz o pasta. Era muy habitual preparar conservas caseras de pepinos, tomates o zumo de tomate, en cuya elaboración participaban todos los componentes del hogar.

Los problemas de abastecimiento empezaron únicamente tras la llegada al poder de Gorbachov.

Y a pesar de todo, si en los tiempos soviéticos había falta de embutido, ahora a pesar de su aparente abundancia, éste simplemente no existe. Los productos que han abarrotado los aparadores de las tiendas, encajarían en la categoría de sucedáneos. El control que marcaba el “GOST” se ha visto sustituido por una justificación técnica que obedece enteramente a las reglas del mercado (por cierto que en Bielorrusia el GOST se ha mantenido, lo que explica que el embutido bielorruso “vuele” de las tiendas rusas). En muchos embutidos de los que se elaboran actualmente, el contenido en carne no supera el 40%, el resto son emulsiones de piel, grasas, sémolas, almidón de patata y maíz, harina, arroz, avena, cebada perlada, margarina, aceite de girasol, etc.

Si en la URSS se hubiera elaborado el embutido siguiendo esa receta, hubieran correspondido 120 kg. por persona y año (en los 80 era de 40Kg.), y no hubiera habido nunca ningún tipo de déficit.

Pero también está la otra cara de la moneda: el aumento del número de enfermedades oncológicas. Sirva el siguiente dato: si en 1998 se registraron en Rusia 440.721 nuevos casos de afecciones oncológicas, en el año que termina han sido 2.8 millones de personas. La dinámica es aterradora y los médicos pronostican que va a empeorar.


Anastás Hovhannesi Mikoyán

A diferencia de los actuales gobernantes, los líderes soviéticos asumían la pérdida del 30% de la producción agraria, a fin de impedir una alimentación defectuosa, de baja calidad. Esa es la diferencia entre alguien que se preocupa por su país, y los ultraliberales. Es la misma diferencia que entre el embutido de los tiempos de Mikoyán y las salchichas actuales, que no todo perro comería.

Subastan en Nueva York pinturas robadas por los nazis

“La recolección de rosas”, Jean-Baptiste Pater
14:03 31/01/2014
Nueva York, 31 de enero, RIA Novosti.
Cuatro pinturas robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial fueron subastadas en Nueva York por 1,5 millones de dólares, informó la casa Sotheby's.
Los lienzos fueron recuperados por el grupo Monument Men.
Las más importantes, “La recolección de rosas” y “El músico” del artista francés Jean-Baptiste Pater, provienen de la colección de Hermann Goring, un alto cargo del Tercer Reich.
En total, para 1945, la colección del lugarteniente de Adolf Hitler contaba con más de 4.000 obras de arte robadas por los nazis, la mitad de ellas, pinturas.
Antes de ser sustraídos por los nazis, los cuadros subastados pertenecían al barón James Mayer de Rotschild. Fueron devueltos a sus descendientes tras la II Guerra Mundial.

(Video) 49 asociaciones de 20 países felicitan al presidente de Ecuador por sus declaraciones contra la ideología de género

 http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/79626-video-49-asociaciones-de-20-pa%C3%ADses-felicitan-al-presidente-de-ecuador-por-sus-declaraciones-contra-la-ideolog%C3%ADa-de-g%C3%A9nero.html
por Profesionales por la Ética
Viernes, 31 de Enero de 2014 14:34
El pasado 28 de diciembre el presidente de Ecuador, Rafael Correa, realizó unas declaraciones en las que denunciaba la amenaza de la ideología de género en estos términos:
La ideología de género no resiste el menor análisis. ¡Es una barbaridad que atenta contra todo! Les respetamos, pero no traten de imponerlo al resto: A los niños hay que dejarlos en paz. Esa ideología es peligrosísima: destruye la base de la sociedad, que es y seguirá siendo la familia natural. Defender la familia, rechazar el aborto… no es de izquierdas ni de derechas.
Una cosa es el movimiento feminista por igualdad de derechos, que lo apoyamos de todo corazón; pero de repente hay unos excesos, unos fundamentalismos en los que se proponen cosas absurdas: ya no es igualdad de derechos, sino igualdad en todos los aspectos, que los hombres parezcan mujeres y las mujeres hombres: ¡ya basta!

A raíz de estas declaraciones, Profesionales por la Ética, ha promovido junto a entidades de la sociedad civil de diferentes países, una campaña internacional de apoyo a las firmes y valientes declaraciones de Correa, en las que ha denunciado el peligro de esta ideología antinatural.
Como explica Leonor Tamayo, directora del Área Internacional de Profesionales por la Ética, «pese a su militancia socialista y a sus cuestionables y controvertidos posicionamientos en otros temas, Correa ha demostrado que el derecho de todos a la vida, la identidad sexual o la familia natural no son cuestiones de derechas o de izquierdas sino de sentido común y de respeto de la realidad de las cosas».
Tamayo confirma que, si bien los ataques al presidente Correa a raíz de este discurso han sido muchos y muy agresivos, también ha sido relevante el respaldo a sus declaraciones por parte de 49 asociaciones de 20 países, que han expresado el sentir de millones de personas de todo el mundo. «Y es que la mayor parte de la población ha experimentado en sus vidas y en sus comunidades el valor y el significado de la vida y la familia natural», concluye Tamayo.
Para ver la Declaración en apoyo del Presidente Correa de Ecuador y las entidades adheridas a la misma, pinchar aquí.


Subastan en Nueva York pinturas robadas por los nazis

http://sp.ria.ru/culture_society/20140131/159119478.html

“La recolección de rosas”, Jean-Baptiste Pater
14:03 31/01/2014
Nueva York, 31 de enero, RIA Novosti.
Cuatro pinturas robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial fueron subastadas en Nueva York por 1,5 millones de dólares, informó la casa Sotheby's.
Los lienzos fueron recuperados por el grupo Monument Men.
Las más importantes, “La recolección de rosas” y “El músico” del artista francés Jean-Baptiste Pater, provienen de la colección de Hermann Goring, un alto cargo del Tercer Reich.
En total, para 1945, la colección del lugarteniente de Adolf Hitler contaba con más de 4.000 obras de arte robadas por los nazis, la mitad de ellas, pinturas.
Antes de ser sustraídos por los nazis, los cuadros subastados pertenecían al barón James Mayer de Rotschild. Fueron devueltos a sus descendientes tras la II Guerra Mundial.

VEA el histórico discurso de Mujica en la CELAC (VIDEO)

http://www.contrainjerencia.com/?p=82236


pepe-mujica-celac-EFE
CORREO DEL ORINOCO – “Si la humanidad no es capaz pensar como especie; si sigue pensando apenas como país, y dentro del país como clase social, pensando solamente en lo nuestro, entonces la civilización está condenada”, reflexionó el presidente de Uruguay.
“Para tener peso en el mundo tenemos que juntarnos”, afirmó este miércoles el presidente de la República Oriental del Uruguay, José Pepe Mujica, durante la Segunda Cumbre Presidencial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, efectuada en La Habana.
Durante la reunión de jefes y jefas de Estados y de Gobiernos, el mandatario uruguayo señaló la importancia de elevar la conciencia de los pueblos.
“La globalización es un hecho que va camino al desastre,si no somos capaces de crear un programa de conciencia”, dijo.
Mujica también reflexionó: “Si la humanidad no es capaz pensar como especie; si sigue pensando apenas como país, y dentro del país como clase social, pensando solamente en lo nuestro, entonces la civilización está condenada”.
El primer mandatario aseguró que el verdadero desarrollo de los países radica en la constante lucha por la felicidad.
“Tenemos que integrarnos por nuestro propio desarrollo. El desarrollo no es solo sumar riqueza, aumentar consumo. No. Es la lucha por la felicidad humana. La única cosa trascendente para cada uno de los seres humanos es la vida. La vida real y concreta, y esta no se puede esclavizar; no se puede perder”, precisó.
Finalmente, José Pepe Mujica concluyó: “Si no cambias vos’ pueblo, no cambia nada”.

El amor de Tania la Guerrillera y Ulises Estrada, contado en primera persona

http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/01/31/el-amor-de-tania-y-ulises-contado-en-primera-persona/

31 enero 2014 Haga un comentario
Ulises Estrada.
Ulises Estrada.
Ofrecemos un fragmento del libro Tania la guerrillera, y la epopeya suramericana del Che (Ocean Sur, 2007), a propósito del reciente fallecimiento de su autor, el combatiente y periodista cubano Ulises Estrada.
Ulises Estrada ocupó diversos cargos en el Ministerio del Interior de Cuba, colaboró con el Che Guevara en su gesta internacionalista en el Congo, y con Amilcar Cabral en la lucha de liberación nacional en Guinea Bissau. Fue vicejefe del Departamento de América del Partido Comunista de Cuba, muy cercano al comandante Manuel Piñeiro y embajador en Jamaica, Yemen, Argelia y Mauritania.
Preparó a Tamara Bunke (1937- 1967), la mítica Tania, única mujer en la guerrilla del Che en Bolivia, con la que mantuvo profundos sentimientos de amor.
***
tania guerrillero
La proximidad de la salida clandestina de Tania hacia Bolivia me colocó en una aguda y entonces inconfesada contradicción. Por un parte, como Oficial Operativo, sentía una enorme e íntima satisfacción por haber cumplido mis compromisos políticos y profesionales con Piñeiro y con el Che. Gracias, entre otras cosas, a mi labor de coordinación de todos los calificados instructores que habían participado en su entrenamiento, así como a mi dirección y ayuda técnica y profesional, ella objetivamente se había convertido en una especialista en el trabajo clandestino con enormes potencialidades para cumplir diversas tareas vinculadas a las luchas por la liberación nacional y social que habían comenzado a librarse en diferentes países de América Latina.
Por otra, mi subconsciente comenzaba a calibrar la inquietud que seguramente me provocaría su salida de Cuba y los graves riesgos que ella tendría que encarar en el cumplimiento de sus indeclinables compromisos con el Che. Sobre todo, porque —según lo previsto— yo no podría correr su misma suerte (por el contrario, tendría que quedarme en La Habana, las más de las veces sentado tras un buró en lo que llamábamos “el Centro Principal”) y porque, a esas alturas, a ambos ya nos unían vínculos emotivos muy superiores a las relaciones habituales entre un jefe y su subordinada, entre un Oficial Operativo y “su agente” o, si se prefiere, entre un compañero y una compañera implicados en el cumplimiento de una misión internacionalista. De hecho, nuestra relación, luego de penetrar en las profundidades de una amistad sincera, paso a paso, y sin que casi nos diéramos cuenta, fue adentrándose en los sentimientos más caros y sinceros que pueden existir entre una mujer y un hombre.

Un imborrable recuerdo

En efecto, en los muchos momentos en que ambos permanecimos solos durante los largos meses que duró su entrenamiento, Tania —que era exigente al máximo consigo misma y que constantemente me prodigaba una enorme confianza personal— comenzó a exigirme reciprocidad con relación a su comportamiento. Muchas veces me decía, y no sin razón, que ella siempre me relataba los más ínfimos pormenores de su vida personal y política y que, sin embargo, a pesar de la profunda amistad que nos unía, sólo sabía que yo decía llamarme Ulises.
Fue así como, violando todas las reglas establecidas en las unidades del VMT del MININT, comencé a llevarles en dos o tres ocasiones a mis dos pequeñas hijas para que compartiera con ellas. Según me percaté, ese paso la llenó de una enorme alegría, no solo a causa de que adoraba a los niños, sino también porque, como mujer —según me confesó— anhelaba tener los suyos. Por consiguiente, esos encuentros familiares —alejados de los rigores de su entrenamiento— se repitieron una y otra vez.
En ellos, poco a poco, e inicialmente evitando adentrarme en detalles que le permitieran conocer mi identidad y personalidad verdaderas, le fui contando algunos pasajes de mi pasado, así como de mi modesta incorporación a la lucha urbana clandestina —primero en Santiago de Cuba y luego en la capital cubana— contra la sanguinaria dictadura de Fulgencio Batista. Esos relatos los orientaba a trasladarle algunas experiencias que, en mi concepto, podrían serles útiles para su futura misión; pero también —debo reconocerlo— comencé a contarle diversas facetas de mi vida privada.
Entre ellas, las dificultades que confrontaba mi matrimonio con la madre de mis hijas, de quien, a pesar de sus excelentes condiciones humanas, había decidido divorciarme. Según le aclaré, esa decisión tenía causas absolutamente personales que no tenían nada que ver con la existencia de relaciones amorosas paralelas con otra mujer.
En esos intercambios, uno de los lugares que comenzamos a frecuentar fueron las discretas instalaciones turísticas ubicadas en Playa Baracoa, ahora perteneciente al municipio Bauta, dislocado al oeste de la capital cubana y en las inmediaciones de una de las carreteras que, por el norte de la isla, conduce a la provincia de Pinar del Río. (1) A ella le gustaba mucho ese sitio que, sin conocer su significado histórico, actualmente es frecuentado por muchos estudiantes de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Pero, entonces, lo visitábamos con tanta discreción y adoptando tantas medidas de seguridad que ni Juan Carlos, mi compañero de trabajo más cercano, conocía de nuestras andanzas.
En realidad nuestras visitas a ese lugar eran algo absolutamente exclusivo entre Tania y mi persona o, más bien, entre Haydée Tamara y Dámaso (2), pues una de las cosas que me fascinaba de la personalidad de aquella hermosa mujer argentino-alemana era su capacidad para desdoblar su comportamiento entre los momentos en que, en razón de las reglas del trabajo clandestino, estaba obligada a actuar como Tania, de aquellos en los que —exteriorizando su rica intimidad— compartíamos nuestros sentimientos y vivencias personales en los lugares alejados de los sitios donde recibía su entrenamiento. En esos momentos, tenía ante mí a Haydée Tamara.
Por ende, nuestras ineludibles conversaciones de carácter político, en las que evidenciaba su firmeza revolucionaria, eran simultaneadas o sustituidas con momentos de mutuo esparcimiento en los que ella, al compás de su guitarra, me interpretaba, con su dulce y melódica voz, piezas del folklore argentino y latinoamericano o, acompañada de su acordeón, me deleitaba cantando Noches de Moscú; la cual —desde que la interpretó por primera vez en mi presencia— se convirtió en una de mis tonadas preferidas.
Otro de los lugares que visitábamos con frecuencia era una pequeña sala de cine que tenía acondicionada el compañero Alfredo Guevara, entonces presidente del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), en la que sistemáticamente veíamos algunas películas acerca del ingente trabajo secreto que habían desarrollado, durante la Segunda Guerra Mundial, los servicios de inteligencia soviéticos contra los mandos nazi-fascistas alemanes.
Además de los medios y métodos del trabajo de penetración en los órganos del enemigo empleados por el Comité de Seguridad del Estado (KGB, por sus siglas en ruso) o por los órganos de la inteligencia militar soviética, así como las dificultades que se les presentaban a esos oficiales en el cumplimiento de sus riesgosas misiones, en esas películas prestábamos mucha atención a las dinámicas emotivas de sus personajes.
Movidos por una poderosa fuerza íntima comentábamos esas secuencias fílmicas y la comparábamos con la realidad y la proyección de nuestras vidas. Nunca se me ha olvidado que en una de las películas que vimos en la que llamábamos “la salita del ICAIC” un agente soviético infiltrado en la GESTAPO se quedó sin contacto con sus mandos y, frente a un espejo, llamándose a sí mismo por su nombre verdadero, se preguntó acerca de qué tenía que hacer en esas circunstancias. Aún recuerdo que en aquel instante, en medio del ambiente dramático creado por la película, Tania me dijo con gran convicción: “Yo siempre sabré esperar más que ese agente soviético porque tengo confianza plena en ustedes. Además, siempre sabré qué hacer”. Mi respuesta fue breve e igualmente sincera: “No puedo esperar otra cosa de ti”.
En esos ambientes íntimos, una noche del año 1963, cuya fecha exacta mí ya envejecida memoria no alcanza a precisar, ocurrió lo inevitable. Estando en Playa Baracoa, sentados en la arena, mirándonos fijamente a los ojos, ambos nos confesamos y, luego, nos entregamos nuestro amor. Y lo hicimos con la pasión propia de nuestra edad. Los dos sabíamos que era un amor prohibido por las normas de nuestro trabajo clandestino, pero también sentíamos que ya no nos podíamos contener. Estábamos convencidos de la pureza de nuestros sentimientos y que estos no afectarían nuestras relaciones de trabajo. Sin embargo, a partir de ese instante, por mucho que tratábamos de evitarlo, nuestros intercambios de miradas, las formas de hablarnos y de relacionarnos habían cambiado entre nosotros. Por otra parte, a pesar de nuestros esfuerzos, sentíamos que nuestros sentimientos se exteriorizaban hacia las personas más cercanas a nuestra labor. Tan fuerte era esa percepción que decidimos informárselos a Juan Carlos; quien, aunque no nos había dicho nada, había comenzado a sospechar que mis relaciones con Tania trascendían los marcos político-profesionales.
Por consiguiente —justo es reconocerlo como premio a su profunda amistad— él fue el primer cómplice silencioso y discreto de nuestra indisciplina. Esa conducta objetivamente le quitó presión a los encuentros entre nosotros en que él participaba. No obstante, Tania y yo permanentemente nos preguntábamos qué más debíamos hacer. No podíamos recriminarnos. Nuestros sentimientos eran serios y profundos. Ya desde entonces ella me hablaba del futuro, de su regreso a Cuba cuando terminara su misión, de casarnos, de tener hijos, muchos hijos. Aunque yo conocía los enormes riesgos implícitos en su misión, comencé a compartir sus sueños; partiendo de mis convicciones acerca de que en la lucha revolucionaria no se puede pensar en la derrota y en la muerte.
Pero ambos nos sentíamos mal. En mi condición de instructor y jefe de su preparación operativa sentía que sistemáticamente la estaba llevando a quebrar las normas de disciplina que yo mismo le había inculcado. A su vez, ella, como alumna, se lamentaba de incumplir todo lo que había aprendido sobre la necesidad de controlar sus sentimientos personales y de subordinarlos a los requerimientos del trabajo secreto.
Empero, ambos estábamos convencidos que, en nuestro caso, las relaciones personales no nos llevarían a incumplir los compromisos que habíamos adquirido con la revolución cubana y latinoamericana.
De todas formas, para resolver esa mortificante desazón, en conjunto decidimos que yo hablaría con Piñeiro y le explicaría con toda franqueza lo que nos había ocurrido. También le diría que no se trataba de una aventura o de un amor fortuito. Que era algo profundamente arraigado en nuestros sentimientos. Por consiguiente, cumpliendo lo acordado con Tania, un día, en su casa, en el mismo salón forrado de caoba donde ambos habíamos conocido a Tania y en el que, en otras ocasiones, nos habíamos reunido con otros Oficiales del VMT o con otros militantes revolucionarios, finalmente hablé con él. Su primera reacción fue muy crítica; pero luego —con esa amplitud de espíritu que siempre lo caracterizó— comprendió la situación.
Lo único que me orientó —alisándose con su mano derecha, como era su costumbre, su tupida y larga barba roja— fue que nadie más tuviera conocimiento de esa relación. No podíamos correr el riesgo —me indicó— de sentar un mal precedente para los demás Oficiales y Combatientes del VMT. En esa ocasión, mi única falta fue ocultarle a mi jefe y amigo, Manuel Piñeiro, que Juan Carlos también conocía de mis relaciones amorosas con Tania, ya que no quise comprometer la fidelidad que nos había demostrado nuestro compañero de trabajo. Meses más tarde —cuando después del ejercicio práctico realizado por Tania en Cienfuegos— le informé y le fundamenté mi decisión de llevar a Diosdado a conocerla, tampoco le dije a Piñeiro que ese compañero también tenía conocimiento del asunto.
Por ende, no le conté que aquella noche de marzo de 1964 en que Diosdado y yo nos habíamos reunido con ella para valorar el resultado de sus ejercicios prácticos en la Perla del Sur, él se había percatado de que, a pesar del enorme respeto y consideración con que nos tratábamos, entre Tania y mi persona —como Diosdado me diría años más tarde— “existía una delicada deferencia, una química que nos unía más allá de los vínculos de trabajo”.
A causa de lo anterior y a partir de su sostenido criterio de que, salvo excepciones que confirman las reglas del trabajo clandestino, “entre un oficial y un subordinado a quien está entrenando, no deben existir relaciones íntimas que puedan afectar la disciplina y tareas encomendadas”, en esa oportunidad, en cuanto salimos del apartamento de Tania, Diosdado me expresó su inquietud. De inmediato le confirmé que desde hacía un tiempo Tania y yo habíamos decidido unirnos como pareja: asunto que habíamos analizado con toda madurez y desde el compromiso compartido de que nuestras relaciones afectivas no interferirían la misión que ella tenía asignada.
Convencido, a decir de Diosdado, de que “el universo sentimental entre un hombre y una mujer no puede regularse con la misma exactitud y rigidez que las máquinas”, de que “nuestras grandes necesidades afectivas”, nuestro “mutuo respeto y admiración”, así como la comunión de ideales habían favorecido nuestra decisión, él —al igual que Juan Carlos y que Piñeiro— adoptó una posición comprensiva y discreta ante mis relaciones amorosas con Tania. Sobre todo, porque —según me dijo cuando me entregó este testimonio— ya era consciente de que “su madurez nunca permitiría que nuestro vínculo sentimental interfiriera en el cumplimiento de su misión”. Sin embargo, agregó Diosdado, a él le preocupaba que esa situación pudiera ser lacerante para los dos, en tanto sabíamos “que, más temprano que tarde, ella, sin mirar atrás, saldría a cumplir su heroica misión, llevando consigo solamente el recuerdo de su compañero de lucha y de amor”.
Por su parte, sin comunicármelo, semanas después, Tania tomó la decisión de compartir nuestro secreto con sus padres. Así, como veremos después, estando sola en Praga, el 11 de abril de 1964, le envió una carta a su madre en la que le hablaba de nuestro amor y de nuestros sueños compartidos. Denotando su indeclinable confianza en el éxito de su misión, así como identificándose, cual era su hábito, con el sobrenombre familiar de Ita, en esa misiva le había indicado a la inolvidable Nadia Bunke: “Bueno, ahora otra cosa: si no me roban a mi negrito antes que yo vuelva, entonces me voy a casar. Si habrá enseguida mulatitos no sé, pero sería muy posible. Qué aspecto tiene: flaco, alto, bastante negro, típicamente cubano, muy cariñoso… Están ustedes de acuerdo??? Ah, he olvidado lo más importante: muy revolucionario, y quiere también una mujer muy revolucionaria”. (3)
Aunque —como ya indiqué— no conocí la existencia de esa misiva hasta que, dos años después de la caída en combate de Tania, por órdenes de Piñeiro, me impliqué en la redacción, junto a las periodistas Marta Rojas y Mirta Rodríguez Calderón, del libro que por primera vez vio la luz en 1970 bajo el título Tania la guerrillera inolvidable, mantuve mi lealtad hacia nuestro amor. Por tanto, pese a que, como veremos en lo queda de este volumen, la vida nos distanció de manera irreversible, me divorcié de mi primera esposa y estuve esperando por Tania durante mucho tiempo.
A pesar de que volví a contraer matrimonio años después de su desaparición física, tengo que confesar que ella todavía sigue viviendo en mí recuerdo. No sólo como Tania la guerrillera, sino también como Haydée Tamara Bunke Bíder: la excepcional mujer, compañera y amiga que un día amé con todas las fuerzas de mi corazón. A ambas las recuerdo con la íntima satisfacción de que contribuyeron positivamente (y todavía contribuyen) al curso, a veces accidentado pero en general fructífero, de mi ya larga vida política y personal.

Resaltó Correa importancia de su encuentro con Fidel

http://www.cubadebate.cu/

30 ene 2014 | 
fidel-correa3
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, destacó hoy el diálogo que mantuvo la víspera con el líder revolucionario cubano, Fidel Castro, en La Habana, tras la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la isla. “Siempre es un placer hablar con Fidel, por supuesto muy lúcido, y bueno, hablamos de todo, todos los ataques que ha sufrido Cuba a través de estos años, cómo les mandaban hasta epidemias para matar ganado, etcétera, y que quiebre Cuba, cómo Estados Unidos trató siempre de anexar Cuba”

Talento artístico camagüeyano tributará al medio milenio de la villa

http://www.cadenagramonte.cu/articulos/ver/39685:talento-artistico-camagueyano-tributara-al-medio-milenio-de-la-villa



Por Yaicelín Palma Tejas/Estudiante de Periodismo

Este sábado, 1ro de febrero, tendrá lugar la gala cultural con motivo del aniversario 500 de la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, en la Plaza de la Revolución “Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz”.
La frase “¡Ese sí es pueblo, el Camagüey!”, incluida en un artículo de José Martí aparecido en el periódico Patria el 28 de enero de 1893, da título al breve tránsito por las esencias que han nutrido a la ciudad desde sus orígenes, para resaltar la raíz hispánica y la huella africana que marcaron  su condición mestiza.
A través de distintas manifestaciones del arte, y motivados por el momento histórico que vive hoy la Ciudad de los Tinajones, este espectáculo, concebido en ocho cuadros titulados con versos del Poeta Nacional, Nicolás Guillén, será propicio para honrar lo más vivo del pasado de la urbe agramontina.
Con dirección artística y general de Fernando Medrano Vireya, Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2005, la gala cuenta con un elenco de aproximadamente 800 artistas -la gran mayoría lugareños-, entre los cuales figuran compañías de ballet, repentistas, orquestas, trovadores, grupos músico-danzarios, solistas vocales y actores.
En la celebración estarán presentes, además, personalidades de la provincia con una reconocida labor artística a nivel nacional, como los actores Héctor Echemendía, Laritza Vega, Jorge Ryan y Alden Night, las vocalistas Bertha Balart y Yaíma Sáez, el saxofonista César López, la orquesta Adalberto Álvarez y su Son.
Invitada especial,  la compañía La Colmenita se sumará a las agrupaciones lugareñas Arlequín y La Andariega, también integradas por niños y adolescentes.
Trabajadores de la Unidad de Producción de Materiales y de las empresas de Medios de Propaganda y Forestal de Camagüey, en conjunto con la Brigada de Mantenimiento de la Dirección Provincial de Cultura, asumieron la carpintería y el montaje del escenario para exhibir esta muestra de lo mejor del arte camagüeyano.  (Foto: Archivo.)