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miércoles, 30 de junio de 2010

Mons. Oscar Arnulfo Romero: imagen utilizada por el magisterio paralelo



Autor: Mons. Freddy Delgado, (asesinado misteriosamente en un finjido accidente de transito)

Secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador | Fuente: Conferencia Episcopal de El Salvador

Mons. Oscar Arnulfo Romero: imagen utilizada por el magisterio paralelo

Este informe reservado de Mons. Freddy Delgado, Secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador ilustra el tipo de revolución marxista-eclesiástica aplicado en Cuba, Nicaragua, Guatemala, México y en este caso en San Salvador...

En vista de que monseñor Luis Chávez y González y monseñor Arturo Rivera Damas fueron marginados por el Grupo de Reflexión Pastoral y por los nuevos jesuitas, estos se dedicaron a buscar al futuro arzobispo de San Salvador. Monseñor Chávez iba a dimitir dentro de poco tiempo al cumplir los 75 años de edad. El candidato de ellos era monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Se inicio una campaña de desprestigio contra obispos candidatos a la sucesión y otra campaña de desprestigio contra el Gobierno. Al frente de esta campaña estuvieron los padres César Jerez y Francisco Estrada, en Europa; el Dr. Oqueli Colindres, Rubén Zamora y Jorge Cáceres Prendes. Fue desplazado de Argentina el ex-sacerdote José Miguel Bonino, teólogo de la liberación y más tarde presidente del Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra, Suiza, para que viniese a manejar este asunto. Bonino se inscribió como estudiante en la UCA y llegó a ser director del Instituto de Turismo (ISTU) dedicándose de lleno a buscar al sucesor de monseñor Luis Chávez en el arzobispado de San Salvador. Bonino escogió a monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdames.

Con él, no se volvería atrás en la “línea de pastoral encarnada en el pueblo”, les permitiría instrumentalizar de lleno a la Iglesia y evitar todo enfrentamiento con la misma. La Iglesia católica era un instrumento de poder que debería colaborar a la causa de la revolución comunista. Después de ser elegido monseñor Romero, Bonino abandonó el país expresando, antes de partir, lo siguiente: “Gracias a Dios ya nos han dado un arzobispo que se convierta inmediatamente: monseñor Oscar Arnulfo Romero”. No sonaba como verdadera esa afirmación para quien conocía la personalidad de monseñor Romero y sus contínuas denuncias contra el compromiso político de monseñor Luis Chávez y monseñor Rivera Damas por apoyar a ciertos sacerdotes cuyas actitudes no eran muy claras. Sin embargo Bonino dijo: “Tenemos un arzobispo manejable”.

El 8 de febrero de 1977 fue nombrado arzobispo de San Salvador monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdames, hasta ese momento obispo de Santiago de María. El 22 de febrero tomó posesión del arzobispado. La ceremonia se realizó en la iglesia de San José de la Montaña porque la iglesia catedral fue ocupada por el “Grupo de Reflexión Pastoral” para impedir que el arzobispo tomase posesión de la misma.

Del día 24 al 28 de febrero de 1977 monseñor Romero se encerró con un grupo de sacerdotes en el Seminario San José de la Montaña. Fue aislado por completo, no se le permitió que se le hablase. Para ello se puso una religiosa en la posteria del Seminario. Entre los sacerdotes que le practicaron durante esos días un psicoanálisis, como lo afirma el padre Placido Erdozain en su opúsculo “Monseñor Romero, mártir de la Iglesia Popular” se encontraban Inocencio Alas, Astor Ruíz, Fabián Amaya, Rutilio Sánchez y Alfonso Navarro. Durante esos días le analizaron la situación nacional vista a través del análisis marxista.

Descubrieron el fallo psicológico y personal de monseñor Romero. Los sacerdotes del “Grupo” se ofrecieron como grupo de apoyo en el gobierno pastoral de la arquidiócesis. El primero de marzo de ese año declaró monseñor Romero que su línea pastoral sería la de Medellín y que se solidarizaba con la línea pastoral del Grupo de sacerdotes que, en esa línea, realizaba una pastoral “liberadora”, no obstante que ese grupo le impidió tomar posesión de la arquidiócesis en la catedral.

Hasta se momento monseñor Romero siempre se había manifestado en contra de la línea pastoral de Medellín. Declaro igualmente que no tendría ninguna relación con el Gobierno en protesta por la masacre acaecida a las 10:30 de la noche del día anterior, 28 de febrero. En esa ocasión aparecieron las Ligas Populares 28 de febrero (LP-28), grupo armado comunista. Ese mismo día salió el primer Boletín de la Oficina de Prensa del arzobispado de San Salvador.

El día 12 de marzo de ese mismo año a las 17:30 de la tarde fue asesinado el P. Rutilio Grande, párroco de Aguilares, con sus dos acompañantes, Manuel Solórzano de 62 años de edad y Nelson Rutilio Lemus de 15 años. En la misa de sepelio del padre Rutilio Grande, a la cual asistió todo el episcopado y ante la sorpresa y estupor de todos los obispos, monseñor Romero afirmó en la homilía fúnebre que apoyaba la línea de acción pastoral del padre Grande como la línea de la auténtica pastoral de la Iglesia El domingo 20 de marzo decretó monseñor Romero la suspensión de la celebración de la misa en todas las iglesias y capellanías de la arquidiócesis y convocó a una misa única en la catedral contra el sentir de la Nunciatura”.

En su última etapa, el padre Rutilio Grande se había enfrentado con los sacerdotes marxistas que se entrometían en su parroquia para adoctrinar a los campesinos en el marxismo-leninismo. Ya no era un colaborador útil y además pidió insistentemente al padre provincial Estrada, el traslado porque se sentía muy incómodo, es decir, muy amenazado, en Aguilares. El luto decidido por monseñor Romero, influido por los sacerdotes revolucionarios, parecía indicar que el padre Grande había sido asesinado por los anticomunistas. Pero ya había dejado de ser útil a los revolucionarios y creo sinceramente que por ahí habría que buscar la razón de su muerte.

“Los padres revolucionarios comenzaron a trabajar febrilmente en el arzobispado después de la toma de posesión del mismo por monseñor Romero, algo inaudito y nunca visto hasta ese momento en el país. Con frecuencia se veía en las oficinas del arzobispado a los jesuitas Francisco Estrada, Ignacio Ellacuría, Isidro Pérez Stein y otros más. El padre Rafael Moreno, doctor en marxismo, era el jefe de relaciones públicas del arzobispado. El Magisterio paralelo manejaba también todas las informaciones del arzobispado, la radio YSAX estuvo en manos del padre Angel María Pedrosa. Algunos hablan incluso de un verdadero lavado de cerebro al obispo por parte de los sacerdotes marxistas.


A La pregunta que se le hiciera a uno de ellos, ¿por qué los sacerdotes revolucionarios colaboraban tan activamente en el arzobispado de San Salvador? Aquel contestó: “acuerpando a este pobre hombre que no sabe qué hacer con esta diócesis en un momento tan difícil, y viendo qué es lo que la UCA puede hacer por el arzobispado”. Según el mismo entrevistado, monseñor Romero Estaba guiado por el equipo pesado de estos sacerdotes y por la inteligencia de la UCA.

Varias personas invitaron a monseñor Romero a su casa para ayudarle a reflexionar sobre la posibilidad de evitar que le usasen a él como instrumento para sus propios objetivos ya que algunos hechos lo demostraron así. Al principio monseñor Romero se mostró agradecido e interesado en dicha ayuda. Pero alguien se propuso apartarlo de dichas reuniones mensuales.

El padre belga Pedro Declercq reunió en su Colonia Zacamil a varias exreligiosas que dejaron o fueron expulsadas de sus Congregaciones respetivas por diferentes motivos, a las cuales se añadieron algunas señoritas activistas de la revolución comunista y así fundó una nueva congregación de religiosas. Así nació la Congregación de Monjas de la Iglesia Popular, de la “Nueva Iglesia”. Estas religiosas, con cruz de madera al pecho, aparecieron en varias oficinas del arzobispado. Una de ellas fue la secretaria privada de monseñor Romero, otra la encargada del archivo del arzobispado.

El “triunfalismo” que se había criticado y combatido meses antes en el trabajo pastoral de la Iglesia, renació ahora en torno a la persona de monseñor Oscar Arnulfo Romero, en quien el Grupo de Reflexión Pastoral o la Iglesia Popular, como se le llamó después, encontró la coyuntura propia para una verdadera instrumentalización de la Iglesia católica para la causa comunista. La Iglesia Popular acorraló a monseñor Romero prestándole orientación, asesoramiento y ejecución en la acción pastoral.

Lo encumbraron ante la opinión pública para ganarse las masas por medio de lo religioso; después lo hicieron caer de su pedestal para quedarse con las masas trabajadas por monseñor Romero. Para mover las masas la revolución necesita de un mito. Monseñor Romero fue elegido para ello. El Grupo conocía muy bien que la popularidad o la publicidad era un punto débil en la personalidad de monseñor Romero y la explotó a favor de la causa comunista.

En una ocasión monseñor Ricardo Urioste entrevisto a monseñor Romero por la radio católica YSAX y le preguntó qué decía de algunas personas que se quejaban por los aplausos durante la misa que se celebraba los domingos en la catedral. Monseñor Romero explicó que el aplauso era una manera también de orar, porque en la gente la oración tiene muchas formas de manifestarse; una de ellas puede ser el aplauso. Cuando esos aplausos se dan en las homilías pueden ser un amén a la voz del profeta.

El 14 de febrero de 1978 se le otorgó a monseñor Romero el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de Georgetown en los Estados Unidos. El 7 de diciembre de 1978 monseñor Romero fue propuesto como candidato para el premio Nobel de la paz por 118 miembros del parlamento británico. Más tarde la universidad de Lovaina. Bélgica, le otorgó el doctorado honoris causa.

Mons. Romero involucro a un grupo de militares jovenes en el proyecto de golpe de Estado porque no les convenía tener en su contra al arzobispo de San Salvador. El 15 de octubre de 1979 se produjo el golpe de Estado. El gobierno del general Romero había perdido su prestigio y autoridad. Se instaló una junta revolucionaria de gobierno formada por dos militares que declararon que la Junta se completaría con la incorporación de tres civiles que fueron escogidos por el Ejército e incorporados tres días después.

El 25 de octubre de 1979 el BPR (Bloque Popular Revolucionario) y las LP-28, grupos marxistas-leninistas, declararon traidor al arzobispo (esto se produjo cuando advirtieron que los militares, a quienes había apoyado monseñor Romero, empezaban a librarse de infiltrados marxistas-leninistas) Un grupo de religiosas le interpeló reprochándole su traición y declarando que ellas se seguirían firmes en la lucha al lado del BPR El mismo día la agencia noticiosa ACAN-EFE denunció a los sacerdotes revolucionarios como autores intelectuales del golpe de Estado.

Al hacer un análisis del Gabinete de Gobierno, se constató que en su mayoría estaba formado por elementos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) dirigida por sacerdotes disidentes. Al día siguiente el arzobispo Romero emplazó a la junta revolucionaria para que diera cuenta de los reos políticos y de los “desaparecidos” reclamados por los grupos marxistas-leninistas. En la homilía de las misas dominicales que celebró en la catedral durante el mes de diciembre de ese mismo año, trató de recuperar las simpatías de los grupos comunistas. Ambos grupos, el BPR y las LP-28 rechazaron por dos veces la mediación que les ofreció monseñor Romero.

A mediodía del 19 de diciembre de 1979 las Ligas Populares 28 de Febrero tomaron el edificio del Seminario San José de la Montaña donde se encontraban las oficinas de la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES) y del arzobispado. Tomaron como rehenes al secretario de la curia de San Salvador, padre Mariano Brito, al secretario adjunto, padre Rafael Urrutia, y a dos secretarias del arzobispado. El arzobispo estaba ausente, librándose así de quedar como rehén. Pero los ocupantes reclamaban su presencia para que mediase ante la Junta para la liberación de algunos miembros de las LP-28 que fueron capturados durante el desalojo de varias empresas y propiedades agrícolas que ellos habían tomado días atrás. En una ocasión salieron del seminario el obispo presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José Eduardo Alvarez, quien estaba en su oficina, el secretario y la secretaria. El objetivo de las LP-28 era el arzobispo Romero” .

Un desenlace inesperado

“El Papa Pablo VI llamó al arzobispo Oscar Arnulfo Romero a Roma para enterarse de primera fuente de la labor pastoral del arzobispo y darle las recomendaciones e indicaciones del caso para evitar males posteriores. Después de la muerte de Juan Pablo I, Juan Pablo II llamó también a Roma al arzobispo.

El domingo siguiente a su regreso de Roma señaló las injusticias y desmanes de los grupos marxistas-leninistas. La respuesta, al interior del arzobispado, fue inmediata. Al día siguiente, lunes, los sacerdotes de la Iglesia Popular y las religiosas de la “Nueva Iglesia” que trabajaban en las oficinas del arzobispado, en el edificio del seminario San José de la Montaña, abandonaron sus despachos en señal de protesta. Mons. Romero confesó el hecho en la homilía del siguiente domingo en la catedral: “Me han dejado solo”.


Monseñor Romero había traicionado a los grupos comunistas y a la causa marxista-leninista. Esto significaba, en la disciplina comunista, pena de muerte. Monseñor Romero quiso congraciarse con los grupos comunistas volviendo, en la homilía de los domingos subsiguientes, al sistema de denuncia en contra del Gobierno, haciendo caso omiso de las injusticias comentadas por los grupos comunistas o señalándolas de forma paliativa. El personal del arzobispado que abandonó sus oficinas volvió de nuevo a sus puestos de trabajo. Las relaciones entre los grupos marxistas-leninistas, FPL (Frente Popular de Liberación) LP-28, ERP, FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) con el arzobispo se hicieron, ante estos vaivenes, cada vez más tirantes.

El mes de febrero de 1980 Mons. Romero escribió una carta al presidente del secretariado del Episcopado de América Central (SEDAD) pidiéndole que publicara un documento de apoyo para su persona, porque había caído en una situación difícil de la que él no podía salir. El servicio de Inteligencia del Gobierno (ANSESAL) le había hecho saber que tenía conocimiento del peligro que corría su vida. En la homilía dominical del 23 de marzo de 1980 invitó y ordenó a los soldados y agentes de seguridad que no obedecieran la orden de combatir al pedirles y exigirles no matar más hermanos salvadoreños.

El 24 de marzo de 1980 por la mañana Mons. Romero se reunió en el mar con tres sacerdotes de su arquidiócesis que no estaban de acuerdo con la ”pastoral de liberación” de la arquidiócesis durante un retiro del clero. Mons. Romero se sinceró con esos sacerdotes y éstos le sugirieron que se apartara de esa línea de acción pastoral. Esa misma tarde del 24 de marzo, a las 17:40, mientras celebraba una misa en el Hospital de la Providencia, fue asesinado de un tiro de fusil de 25 milímetros envenenado, que le pasó cerca del corazón y le rompió las principales arterias, originándole una mortal hemorragia. A esa misma hora, en forma sincronizada, estallaron bombas a todo lo largo del país. Mientras tanto en la Universidad Nacional, que en ese entonces era el cuartel general de las agrupaciones comunistas y ocupaban cada una de ellas un edificio distinto, el ERP y las LP-28 recriminaron desde los altavoces a las Fuerzas Populares de Liberación por haber asesinado a Mons. Oscar Arnulfo Romero, Esa reacción fue inmediatamente controlada.

La conferencia Episcopal quiso celebrar un funeral por monseñor Romero en la iglesia basílica del Sagrado Corazón en donde las FPL se habían adueñado del cuerpo de monseñor Romero. La víspera del funeral, miércoles 26 de marzo, monseñor Ricardo Urioste, elegido vicario capitular de la arquidiócesis, disuadió a los señores obispos de que celebrasen el funeral, alegando que él sabía que los comunistas iban a tomar en rehenes a todos los obispos y al nuncio apostólico para presionar al Gobierno para que capturase y castigase a los asesinos de monseñor Romero.

La catedral estaba esos días ocupada por los guerrilleros comunistas y por sacerdotes de la Iglesia Popular. Sobre el frontispicio de la catedral colocaron una manta en la que escribieron que rechazaban la presencia de los obispos salvadoreños Aparicio, Alvarez, Revelo y el secretario de la Conferencia Episcopal, Freddy Delgado, en los funerales que se celebrarían, frente a la catedral, el día 30 de marzo, domingo de Ramos de ese año. A la hora de la homilía de la misa del funeral, los grupos comunistas hicieron estallar bombas en los contornos de la plaza Gerardo Barrios enfrente a la catedral en donde la multitudes había reunido para el funeral de Mons. Romero.

Muchas personas resultaron muertas, heridas y golpeadas. Los comunistas disparaban al aire y sobre la multitud para aterrorizarla. El ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, padre D´Escoto, que concelebraba la misa junto con los otros sacerdotes, pedía por radio desde la catedral al Presidente José Napoleón Duarte que ordenase a las tanquetas militares alejarse del lugar de la tragedia. El Presidente le respondió que no había tanquetas y que las fuerzas de Seguridad se hallaban acuarteladas. Así fue en realidad. Las FPL, LP-28, ERP, FARN-RN calcularon mal, porque la inteligencia de la Fuerza Armada descubrió el plan que tenían entre manos de culpar al Gobierno de tan tremenda tragedia y ordenó al Ejército y a los Cuerpos de Seguridad que permaneciesen en sus cuarteles. El cardenal de México, Ernesto Corripio y Ahumada, envido por el Papa par presidir el funeral, salió ileso.

De El Salvador no asistieron por motivos de amenazas de muerte los obispos Pedro Arnoldo Aparicio, José Alvarez, Marco Revelo. Mons. Oscar Arnulfo Romero fue más útil muerto que vivo para los grupos guerrilleros comunistas que lo convirtieron en un mito. Los dominicales de monseñor Romero que fueron elaboradas en su parte teológica o doctrinal por el jesuita Jon Sobrino y Jesús Delgado, y en su parte política por los jesuitas Ignacio Ellacuría y De Sebastián, todos de la UCA. Se repitió por la radio y se publicó a profusión durante una buena temporada la parte de la homilía de monseñor Romero que dijo en la víspera de su asesinato, domingo 23 de marzo, en la que incitaba a los soldados y tropas a la rebelión, para que no obedeciesen a sus superiores negándose a matar al enemigo, la guerrilla comunista.

Aparecieron después nuevas organizaciones de apoyo de los grupos combatientes comunistas con el nombre de monseñor Oscar Arnulfo Romero; se escribieron poemas, se compusieron canciones alusivas al “obispo mártir de la Iglesia Popular” como lo calificó más de algún miembro de la Iglesia Popular, y que invitaban a la lucha a favor de la causa comunista. El Papa Juan Pablo II en su visita a El Salvador pidió que se respetara la memoria de monseñor Romero”.

Hasta aquí la parte esencial del informe de monseñor Freddy Delgado,escribió este informe como secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador. Al final, el homicidio convino mucho más a los grupos subversivos y a los sacerdotes disidentes que al Gobierno. Pero en todo caso se trató, según todos los indicios, de un asesinato político y no de un martirio.

martes, 30 de marzo de 2010

“Así cazamos a los asesinos de monseñor Romero”: Carlos Dada

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“Así cazamos a los asesinos de monseñor Romero”: Carlos Dada

Dada, periodista salvadoreño, ha dedicado parte de su vida a investigar la muerte de Óscar Arnulfo Romero; sus indagaciones lo llevaron a varios encuentros con el capitán Álvaro Saravia, quien dirigió el crimen.

2010-03-28 | Milenio semanal

Víctor Flores García

Capitan  Álvaro Saravia, lugrateniente de D’Abuisson.Capitan Álvaro Saravia, lugrateniente de D’Abuisson. Foto: Edu Ponces/ Cortesía El Faro.net

El lunes 22 de marzo pasado, en vísperas de los 30 años del magnicidio del Arzobispo Óscar Arnulfo Romero en El Salvador, cometido en el altar de una iglesia de San Salvador el 24 de marzo de 1980 con un solo disparo al corazón, El Faro (www.elfaro.net) publicó como primicia una investigación de cinco años titulada “Así matamos a monseñor Romero”.

“El mayor Roberto d´Aubuisson fue parte de la conspiración para asesinar a monseñor Romero, aunque el tirador lo puso un hijo del ex presidente Arturo Armando Molina”, dice el capitán Álvaro Saravia (lugarteniente de D’Abuisson). Treinta años después él y otros de los involucrados reconstruyen aquellos días de tráfico de armas, cocaína y secuestros. Caído en desgracia, Saravia ha sido repartidor de pizzas, vendedor de autos usados y lavador de narcodinero. Ahora arde en el infierno que ayudó a prender aquellos días, cuando matar “comunistas” era un deporte, como dice la presentación de la investigación en primicia.

Con más de 500 impactos por minuto, los lectores de uno de los primeros diarios electrónicos en Latinoamérica, fundado en 1995, superaron los 200 mil ingresos en un país con poco más de seis millones de habitantes.

Las entrevistas a tres de los cinco participantes en el magnicidio relatan por primera vez cómo fue que el fundador del partido anticomunista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) —que gobernó de 1989 a 2009—, el ex oficial de inteligencia Roberto d’Aubuisson y fundador de los paramilitares llamados “Escuadrones de la Muerte”, quien murió de cáncer en la lengua en 1992, dio la orden de matar al arzobispo, acabando con 30 años de especulaciones. “Hazte cargo”, ordenó a su lugarteniente, el capitán Saravia, jefe de sus 14 muchachos íntimos, quien organizó el crimen.

Nunca antes alguien había confesado haber recibido tal orden y los gobiernos y presidentes del partido Arena siempre defendieron la inocencia de su líder histórico, mencionado como posible orquestador en un informe de la Comisión de la Verdad que investigó algunas de las más de 80 mil muertes que dejó la guerra civil (1980-1992). La única prueba indirecta era una agenda, la de Saravia, confiscada cuando D’Abuisson y sus hombres fueron detenidos en 1980 por órdenes de una Junta de Gobierno demócrata cristiana. Allí se relata la Operación Piña, sin que el nombre de Romero aparezca por ninguna parte, aunque la pista llevó al chofer del tirador, que tampoco recibía órdenes directas del jefe de la ultraderecha: Amado Garay se presentó voluntariamente a declarar en 1987 en El Salvador y Estados Unidos lo consideró de valor para investigar actividades de los Escuadrones de la Muerte. Lo acogió como testigo protegido y desde entonces vive oculto.

El testimonio atrae además por primera vez los reflectores hacia un personaje que había quedado tras bambalinas: Mario Molina, hijo de un ex presidente de la era militar, el coronel Arturo Armando Molina (1972-77), y hermano de quien fue ministro de Defensa en el gobierno anterior de Antonio Saca (2005-09). El francotirador armado de un fusil de mira telescópica, según Saravia, salió de su cuerpo de seguridad y es el único que sigue escondido. “Nadie sabe dónde está Mario Molina y el ex presidente aún vive y lleva una vida muy discreta entre Miami y Panamá”, cuenta a M Semanal Carlos Dada en una conversación de dos horas sobre la investigación que le llevó a acumular más de 20 horas de grabación con el capitán Saravia, lugarteniente de D’Aubuisson.

sospecha de violaciones a los derechos humanos" src="https://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=a3d9a158b5&view=att&th=127ad52fb0916025&attid=0.0.1.4&disp=emb&zw" align="left" width="644" height="483" hspace="12">Ficha emitida por U.S. Immigration and Customs Enforcement sobre Álvaro Rafael Saravia, por sospecha de violaciones a los derechos humanos Foto: Edu Ponces/ Cortesía El Faro.net

Dada se encontró por primera vez cara a cara con Saravia en 2008, cuando el conspirador intentaba limpiar su imagen y buscaba negociar una condena menor a cambio de una confesión judicial en Estados Unidos; luego se encontró con él ocho veces más en el último año y medio, en una empobrecida zona de las montañas de un país que no puede revelar como parte del acuerdo con el asesino, quien vive con otro nombre; Saravia quería que Dada escribiera un libro. “No soy su secretaria, soy periodista y voy a publicar su confesión”, le espetó. Finalmente Saravia aceptó grabadora y foto.

LA CONFESIÓN

El relato de 20 páginas hecho por Dada arranca así: “Saravia comienza a leer despacio, en voz alta: ‘Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia se quitó el rango militar, abandonó a su familia y se mudó a California’. En la mano sostiene varias páginas con la impresión de una nota periodística publicada hace cinco años. Se reacomoda los lentes —dos grandes vidrios sostenidos por un alambre—. Tiene las uñas rotas y sucias, y los ojos muy abiertos y agitados. Vuelve a leer el primer párrafo. ‘Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia…’ Hace una pausa y repite ese nombre, que no ha dicho en mucho tiempo: ‘El capitán Álvaro Rafael Saravia’. Levanta la cabeza y me mira fijamente:

—Usted escribió esto, ¿verdad?

—Sí.

—Pues está mal.

—¿Por qué?

—Aquí dice: “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero”. Y yo no lo maté.

—¿Y quién lo mató?

—Un fulano.

—¿Un extranjero?

—No. Un indio, de los de nosotros. Por ahí anda ése.

—Usted no disparó, pero participó en el crimen.

—Treinta años y me voy a morir perseguido por eso. Sí, claro que participé. Por eso estamos hablando.

Tiene las manos gastadas por la miseria y el trabajo del campo. Unas manos que nada tienen que ver con las de aquel piloto de la Fuerza Aérea convertido en lugarteniente del líder anticomunista salvadoreño Roberto d´Aubuisson, y después en repartidor de pizzas, lavador de dinero para la mafia colombiana y finalmente en vendedor de autos usados en California. Ahora ya no es nada de eso. Perdió un juicio al que no asistió, en el que fue encontrado culpable del asesinato de monseñor Romero.

—Cuénteme cómo fue.

—Se lo voy a contar todo, pero despacio. Esto es largo.

La historia resumida en 500 palabras dio la vuelta al mundo mediante las agencias internacionales de noticias y llegó a las portadas de Los Ángeles Times, El Mundo de España, Semana de Colombia, ABC de Paraguay, y la cadena Univisión, entre otros… mientras la gran prensa salvadoreña guardó silencio. Gobernado por primera vez por un presidente de izquierda moderada, Mauricio Funes, quien tiene como paradigmas a los presidentes Lula da Silva y Barack Obama, El Salvador sigue siendo un país dividido por aquel magnicidio.

Saravia  durante una entrevista con el autor,  Carlos Dada.Saravia durante una entrevista con el autor, Carlos Dada. Foto: Edu Ponces/ Cortesía El Faro.net

LAS CAZADORAS DE CRIMINALES

La historia de la persecución se remonta al año 2004, cuando Carlos Dada, director de El Faro.Net ganó una beca para estudiar en un programa para periodismo de investigación en la Universidad de Stanford, en San Francisco, California. Allí conoció a Terry Karl, profesora de ciencias políticas, quien trabajó durante varios años en Harvard y pasó mucho tiempo en El Salvador desde los años ochenta como asistente de congresistas demócratas. Karl ha sido experta y testigo en todos los juicios civiles en contra de violadores de los derechos humanos, en particular los de los generales José Guillermo García, Eugenio Vides Casanova, Nicolás Carranza y el capitán Saravia. “En 2005, cuando tomaba los cursos con Terry Karl estuve en California mientras tenía lugar el juicio en ausencia contra el capitán Saravia y publiqué la primera pista: 25 años después del asesinato de monseñor Romero, un ex capitán de la Fuerza Aérea se convirtió en el primer culpable del crimen, juzgado y sentenciado en ausencia por una corte estadunidense. Álvaro Rafael Saravia, uno de los implicados en el asesinato que cambió el rostro de El Salvador, ha desaparecido y ahora es prófugo de la justicia, y su crimen uno de los pocos que ha alcanzado la categoría de atentado contra la humanidad por la muerte de una sola persona”.

Una vez localizado, Saravia condujo a otros dos criminales: uno, Fernando El Negro Sagrera, lo negó todo, y el otro, Gabriel El Bibi Montenegro, admitió haber conducido el auto de Saravia, que ofreció seguridad al tirador.

Karl puso en contacto a Dada con Almudena Bernabeu, abogada del Center for Justicie and Accoutabiliy (CJA) en San Francisco, quien buscó en leyes de hace dos siglos que no se habían usado en más de 100 años para enjuiciar, en Estados Unidos, a extranjeros que han cometido violaciones de Derechos Humanos y que se encuentran físicamente en el país. Almudena es también la abogada que presentó el año pasado en España el caso de seis sacerdotes jesuitas asesinados por tropas élite del Ejército salvadoreño en 1989. El CJA es un organismo civil estadunidense que tiene enormes archivos mediante el trabajo voluntario de abogados reconocidos para juicios contra criminales de delitos de lesa humanidad. “Entre sus éxitos —relata Dada— está el caso de un ex torturador de Haití que no podían encontrar. Un día el Miami Herald publicó una foto de un tipo sonriendo emocionado porque se ganó la lotería. Era él, y ese dinero terminó comprando escuelas y clínicas en Haití”.

Tumba de  monseñor Romero.Tumba de monseñor Romero. Foto: Roberto Escobar/ EFE

El sitio web del CJA contiene largas transcripciones de todo el juicio de Saravia: “Fue una mina de información para encontrar al hombre de D’Aubuisson”. Y fue el CJA el que localizó a Saravia y lo enjuició con dos pruebas: su agenda confiscada en 1980 y el testimonio del chofer que condujo al asesino, que vive como testigo protegido en Estados Unidos. Fue entonces cuando el viejo conspirador huyó y desapareció. Pero Dada contrató a un investigador privado para localizar el domicilio de Saravia. Su conclusión fue: “Este hombre está muerto o está en Chicago protegido por la mafia iraquí que trafica autos, porque se dedica a la venta de autos usados”. Dada viajó entonces a Chicago, recorrió las ventas de autos de segunda mano en busca de su hombre y nada. “Saravia no apareció por ningún lado. Pensé entonces que o me quedaba a vivir en Chicago o estaba perdiendo mi tiempo”. Era el año 2005.

El periodista habló entonces con Bernabeu y le dijo: “Este tipo no puede vivir escondido el resto de su vida, cuando se desespere te va a llamar, cuando te llame dile que lo he buscado desde hace mucho y dile que quiero hablar con él”.

LA SALIDA DEL ESCONDITE

Un año después, Saravia buscó defenderse del juicio en ausencia y de su condena a pagar 10 millones de dólares como reparación. Hacia 2006 buscó a un periodista del Miami Herald, Gerardo Reyes, y le dijo: “Voy a contarlo todo en un libro”. Pero luego volvió a desaparecer. “Un día de 2008, harto de vivir a salto de mata, el tipo habla con Almudena y trata de negociar algo legal que no prospera, pero ella le transmite mi mensaje. Tiempo después llama de nuevo y le dice ‘que venga Dada, quiero hablar con él’. Y me acerqué a dar el paso que había buscado por años”, relata el director de El Faro. La cita fue en una región empobrecida, peligrosa y remota “en un país latinoamericano”, dice Dada guardando su palabra.

El conspirador lo recibió con una interrogación: “¿Es usted hijo de Héctor Dada Hirezi?”. Dada Hizeri es un político democristiano, ex miembro civil de la cívico militar Junta de Gobierno instalada tras el golpe de Estado que acabó con una era de gobiernos militares en 1979, la misma que ordenó la detención de D’Abuisson y su gente. Dada Hirezi es ahora Ministro de Economía. “En ese momento me di cuenta que Saravia estaba entre quienes estuvieron persiguiendo a mi padre para matarlo. Mi padre también era su enemigo en aquella época, como todos los que no estuvieran con ellos. Lo fueron a perseguir hasta México para matarlo en los años ochenta, dice Carlos Dada, quien estudió en aquellos años en la Universidad Iberoamericana de México. El encuentro sin grabadora ni cámara duró unas cuatro horas y decidieron volverse a encontrar.

Roberto  d’Aubuisson, autor intelectual del asesinato de Romero.Roberto d’Aubuisson, autor intelectual del asesinato de Romero. Foto: Especial

CRIMINALES RETIRADOS

En busca de una pista sobre el magnicidio, Dada cubrió a finales de 2005 el juicio en Estados Unidos contra otro alto jefe militar involucrado en los asesinatos: el ex vice Ministro de Defensa, Nicolás Carranza, en Menphis, Tennessee. Husmeó en la nueva vida privada del hombre condenado por “no haber hecho nada”, por no impedir asesinatos cometidos por sus hombres entre 1979 y 1981. “Me encontré en las noches con el insólito tipo de vida que llevaba Carranza. Trabajaba como vigilante nocturno del Museo de Arte de Menphis. El hombre que tenía un poder absoluto, que torturó, que fue agente de la CIA declarado, acabó de vigilante nocturno en un museo menor”. Dada descubrió allí los extraños recovecos de esas vidas ocultas: la subalterna de Carranza era una mujer afgana que llegó a Estados Unidos huyendo del talibán que la habían torturado. “Fue el ex torturador salvadoreño, que nadie sabía quién era en aquel país, quien le dio atención psicológica y le ayudó a desahogarse sobre las torturas del Talibán de Afganistán. Tengo muchos problemas manejando estas situaciones. Al capitán Saravia lo he estado viendo y he conversado con regularidad con él durante año y medio. Él representa las cosas más repugnantes para mí, pero empecé a sentir empatía por esta persona”.

Confundido, Dada fue a hablar con Karl: “No sé cómo manejarlo, este asesinato representa todo esas cosas que repudio, pero siento compasión de su miseria y hasta me da ternura”. La repuesta de Terry fue fabulosa: “‘No te sientas mal, eso es exactamente lo que te hace distinto a él’. Porque Saravia me comenzó a tomar confianza. La única forma de vivir con eso que tiene la gente que tortura, mata o viola es convencerse de que la gente que ellos matan o violan no son seres humanos, pero hay que descubrir los rastros de humanidad que hay en aquel monstruo, es lo que Hanna Arendt llamaba la banalidad del mal”.

Un  manifestante protesta junto al monumento a Roberto d’Aubuisson en San  Salvador, durante la marcha del 25 de marzo de 2010.Un manifestante protesta junto al monumento a Roberto d’Aubuisson en San Salvador, durante la marcha del 25 de marzo de 2010. Foto: José Cabezas/ AFP

PERFIL DEL PRÓFUGO

Saravia es el único de los conspiradores que vive escondido, cuenta Dada en su reportaje. Ha intentado en reiteradas ocasiones comunicarse con algunos de sus antiguos compañeros de lucha, pero nadie le ha respondido: “Treinta años han pasado y sigue la misma mierda. Ya no tengo nada que ocultar. ¿Para qué? Ya más hecho mierda de lo que estoy, cómo voy a estar. ¡Nada! A mí se me hace que hay una conspiración, que no quieren saber quién putas mató a Romero”.

Donde vive Saravia ni siquiera hay papel y el vecino más cercano que sabe leer y escribir vive a 20 minutos de su casa. A falta de libro, quiere contar todo en una entrevista.

—¿Y por qué quiere hablar ahora?

—Por mis hijos. Es que hasta ellos me ven como Hitler.

Por primera vez desde que empezamos a conversar, Saravia agacha la cabeza. Aprieta la boca. Está solo en esta mesa en la que también estoy yo. Y soy yo quien rompe el silencio.

—¿Hace cuánto no habla con ellos?

—¡Uffff! ¡Ufff! ¡Diez años! Me recuerdo de ellos todos los días. Aunque hasta miedo tengo de hablarles yo.

Durante las siguientes jornadas el capitán Saravia confesó a Dada otros motivos para hablar: “De todos los involucrados, es el único juzgado y el único que vive escondido. Amado Garay, el chofer, también vive oculto, pero en condición de testigo protegido de Estados Unidos. Pero es preciso subrayar algo: la primera condición para vivir escondido es estar vivo. Otras cinco personas involucradas en este crimen, o en su ocultamiento, no pudieron esconderse. Una murió decapitada, otra se suicidó, otra desapareció, a otra la mataron en un retén en la carretera. Otra terminó en pedacitos. En Guatemala. Eso dicen. Pero de esta última no hay nombre ni certificado de defunción”.

Él mismo parte de esa conspiración, ahora está solo. Su único amigo es un hombre que tiene una vieja pick up y una pequeña propiedad rural. Ahí hay una cabañita de madera, parecida a la de El Unabomber, compuesta por cuatro paredes con una ventana que protegen un piso de tierra y nada más. Ahí vivió Saravia más de un año, hasta que se metieron los ladrones y le robaron un cincho, una camiseta y un machete, que era lo único que tenía. La segunda vez que nos vimos, en el hotel, baja de su cuarto 15 minutos después de la hora convenida. Viene pálido.

—¿Qué le pasa, capitán?

—Acabo de verme en el espejo. Tenía cinco meses de no verme en un espejo.

martes, 23 de marzo de 2010

30 aniversario Mons. Romero


domingo, 21 de marzo de 2010

MOSEÑOR PADRE Y HERMANO TU VIDA CELEBRAMOS




Oh Santo América, quienes te dispararon, ignoraban tu eternidad, y que serían ellos los que morirían!

No pienso en la muerte, celebro tu presencia,

Escucho permanente tus eternas homilías

Eres la luz eterna de las noches y días

Que acompañan al pueblo marchando por la vida.

Nunca puede morir la esencia de la esencia

El amor predicando verdad universal

Nunca puede morir la fuerza conductora

De un pueblo valiente hacia la libertad

Estas en todas partes en la inmensa sapiencia

De ancianos sacerdotes del Izalco ancestral

En la ingenua sonrisa de los recién nacidos

En las voces del pueblo que clama libertad.

Eres la siembra y eres la cosecha

Eres el inicio y final del destino

Eres el caminante que nunca retrocede

Eres la tierra fértil y eres el camino.


Nunca la iglesia fue tan firme y combativa

Cuando la emancipaste con glorias merecidas

Ahora comerciante vende dioses y santos

Oferente de odio y más que corrompida.

Tú nos diste tu sangre, así nos enseñaste

Las bienaventuranzas con tu sangre y tu vos

Y siempre perseguidos no importa que nos maten

Si habremos conseguido el reino de tu Dios.

Tu sangre Monseñor se hizo semilla

Y la semilla, Oh padre, se hizo vida

Y en el surco Señor queda la sangre

Que al fructificar se vuelve vida.

No creo en la muerte celebro tu presencia

Entre todos los santos tú eres el primero

Todo el pueblo te amamos con nuestra fiel conciencia

Benditos seas por siempre padre y compañero.

Paul Fortis

(Ponciano Montañés y Ermitaño

Monje Trapense)

miércoles, 17 de marzo de 2010

Se cumple un años mas, 30 para ser exactos de la muerte de nuestro San Romero de América y 30 años cumplen también las mismas preguntas de siempre:




Se agradece a Jorge A. Bonilla Romero por colaborar con el siguiente escrito.

GRACIAS JORGE POR TU ESCRITO, ESTÁ PÒSTEADO EN EL BLOG, CUANDO QUIERAS ESTAMOS PARA SERVIR AL PUEBLO DE IZQUIERDA, ENVÍA CUANDO DESE
ES TUS ACERTADOS ESCRITOS, FELICIDADES!!! VIVA MONSEÑOR ROMERO, VIVA ELPUEBLO SALVADOREÑO, PORQUE EL COLOR DE LA SANGRE JAMÁS SE OLVIDA JURAMOS VENCER! Valquiria.


Se cumple un años mas, 30 para ser exactos de la muerte de nuestro San Romero de América y 30 años cumplen también las mismas preguntas de siempre:

Por que mataron a Monseñor Romero?

Quien realmente mato a Monseñor Romero?

A lo largo de estos 30 años, hemos visto lo mejor en excusas para ocultar un secreto a gritos y es el de aclarar al pueblo Salvadoreño sobre los verdaderos culpables de tan cobarde acto, el principal organizador, responsable y señalado por la Comisión de la verdad, ya esta muerto, y a pesar de que han estado tres juntas revolucionarias de Gobierno conformadas por civiles y militares, y seis civiles más Profesionales de vocación o por oficio en la Presidencia de la República, sus trayectorias han sido nulas en el protagonismo participativo tecnico, legal, civico, moral y personal para lograr el esclarecimiento que merece por respeto el pueblo Salvadoreño de tan imperdonable acto, habló directamente del pueblo que fue su Iglesia, su rebaño, que le fue fiel hasta el final, aquel mismo pueblo que fue cobardemente ajusticiado en las gradas de catedral y que no se cansa de esperar.

Me refiero a todos aquellos de primera, segunda y tercera generación que en su momento participaban de la realidad nacional, incluyendo incluso a los que ya murierón, me refiero a los campesinos, obreros, zapateros, carpinteros, albañiles, sastres, minuteros, motoristas, taxistas, paleteros, trabajadores del campo, vendedores de loteria, de periódicos, jardineros, bulteros, empleados publicos, ordenanzas, agricultores, pordioseros, intelectuales, empresarios, jornaleros, maestros, sacerdotes, amas de casa, contadores, medicos, administradores, secretarias, quimicos, enfermeras, tenedores de libros, niños, jóvenes, adultos, feligreses, extranjeros, conocidos, y familiares, todo aquel que se involucro en la causa, que participo directa o indirectamente, a todo aquel identificado con el dolor de la opresión, con el sufrimiento de la injusticia, a todo aquel Salvadoreño que viva dentro o fuera de las fronteras de El Salvador y que es parte integral y fundamental de esta nuestra historia que en un momento de tribulación Nacional y que en manos de un incompleto se decidio la suerte de muchos incluyendo la vida de Monseñor Romero.

No es solo el hecho de señalar con el dedo, y hacerle memoria al pueblo Salvadoreño, o hacer referencia al mundo entero, no solo se trata de criticar, recordar y escribir que hay una deuda moral pendiente y que el mismo pueblo, ya 30 años mas Viejo no olvida y exige se le pague, es necesario hacer memoria tambien, ordenar nuevamente los hechos, cuestionar el actuar de unos y aclarar a otros equivocos que heredarón una mala practica de hacer Justicia y que se han llenado de aire deciendo que participan directamente en la transformación política-social de El Salvador y dicen ser hombres de paz, es necesario recordar que en estas tres decadas el tema se a desgastado tanto, que ya muchos no quieren ni tocarlo, obviamente por el simple hecho de seguir un patron de comportamiento ausente de valores y remarcado en el olvido-ignorancia como una parte importante de la historia y de la verdad por parte de las Autoridades pasadas, seguido fielmente por los medios de Comunicacion.

En ese orden de ideas, que podian hacer las tres juntas revolucionarias de Gobierno al respecto, y que podia hacer el mismo Gobierno del Dr. Alvaro Magaña si en esos momentos se aplicaba la ley del mas fuerte, si lo que mandaba eran las armas, si el objetivo primordial era seguir oprimiendo al pueblo para satisfacer sus necesidades económicas y seguir protegiendo sus intereses personales, considerando que no todos los integrantes de dichas comisiones merecian estos terminos, pero al no tener opción, tuvierón que integrarlas, dando asi el primer paso que para bien o mal se lograra sacar a los militares del poder y ofrecer una alternancia al manejo Presidencial en la que participara un civil, en la que se ofreciera seguridad al pueblo y dejar a un lado la arrogancia y la prepotencia con la que se gobernaba nuestro país, sin embargo los intereses no solo eran esos, los intereses tambien eran de negociar, asegurar y prolongar una guerra, eran intereses de evitar una revuelta de unas masas populares enardecidas y decididas a enfrentar la opresión, de evitar un alzamiento en armas que pusiera en riego sus objetivos, intereses de evitar la organización del pueblo y que todo desencadenara una guerra fuera de control que al final dejó miles de muertos, una Guerra que evito el progreso Nacional, que nos congelo a todos en el respeto de los derechos humanos, y por años nos dejó en la inseguridad Constitucional, lo cual dejó en evidencia que lo importante era recibir millones de dolares en ayuda militar y que permitiera justificar la necesidad de tener militarmente el poder, por lo tanto, que rayos importaba aclarar la muerte de muchos y en especial la de un Sacerdote que hasta de Comunista lo tildarón.

Que se le puede exigir a un lider nato, a uno de esos lideres que cuesta encontrar en un país tan pobre como lo es El Salvador? Me refiero al Ex-Presidente Ingeniero José Napoleón Duarte, (Q.E.P.D.) que despues de haber sufrido una tortura y haber sido exiliado, tuvo el valor de regresar, confrontar el poder militar y se atrevio a participar como candidato presidencial, teniendo en contra la necesidad de integrar la “democracia” al poder y de interactuar con los militares, un lider que se enfrento al partido ya formado Alianza Republicana Nacionalista, fundado por el Mayor Roberto d’Aubuisson, responsable tambien del manejo personal de los escuadrones de la muerte, y culpable de tanto abuso silenciado a punta de cañón, Que se le puede exigir a una persona que tenia a la muerte como testigo de toda desición que sublevara a los grupos de exterminio? Que se le puede exigir si era el tiempo mas sangriento de la guerra? Donde lo que importaba era sobrevivir e iniciar un dialogo, Que se le puede exigir, si estuvo rodeado de corruptos? Limitado en su ejercicio Democratico y que lo menos que importaba era aclarar la muerte ya, de muchos más y en especial la de Monseñor Romero.

Todos estos sucesos referentes a esa epoca, -que se quedan cortos en esta memoria- y que ya eran el diario vivir, eran una realidad en El Salvador, y no justifican el no haberse involucrado directamente, y el no haber mantenido una postura firme y justa que caminara con la verdad y que permitiera el esclarecimiento de dicho acto, pero dadas las circuntancias y que en ese momento hacer publico una denuncia de tal grado, tenia un precio que no garantizaba seguir viviendo, es lógico pues que no se podia hacer mucho al respecto, era simplemente mas seguro desarrollar un instinto de supervivencia que luchar por un ideal, que proclamar la verdad o aclarar la realidad.

Entonces, que le podemos exigir a esas Juntas Revolucionarias de gobierno, a los gobiernos del Dr. Magaña o al de la “Democracia Cristina” respecto al tema y 30 años despues? Definitivamente que no es justo que la culpa recaiga totalmente en ellos por no haber tomado cartas serias en el asunto, y tampoco el hecho de no haber tenido valor de participar en esclarecer ese acto de manera eficiente significa una celebración que debamos enmarcar a travez de estos 30 años, simplemente demuestra la covardia-oportunista con la que aprovecharón el momento de gobernar, y digo covardia-oportunista por que para aprovechar la posición de poder, enriquecerse a puertas abiertas economicamente y para imponer respeto a travez del garrote, ejercer la autoridad desempeñando actos de corrupción, y hacer lo que les dio la gana con el pueblo, si tuvierón valor de gobernar, y dierón la cara ante el mundo como unos gobiernos que trabajaban por encontrar un dialogo y mejorar las condiciones de vida del pueblo, y que lo hacian en base a sus posibilidades, pero, para enfrentar un acto que merece respeto, y regresarle en un aspecto emocional y moral la dignidad al pueblo, no tuvierón tiempo, no tuvierón valor ni dierón la cara para enfrentar la realidad, y es ahi donde la practica ejercida por los militares y la herencia política del fundador del partido ARENA siguio siendo ley, y se impuso en los siguientes 20 años en el poder sobre el mismo pueblo que no se cansa de esperar y que comprobó que los interese de estos fuerón el desarrollo de técnicas especializadas de corrupción pública y privada y nunca los intereses fundamentales de la sociedad, nunca los intereses de que la historia sea dicha con la verdad.

Enfocandonos siempre en el tema central de estas líneas, y en la trayectoria de estos 30 años respecto a la orden de asesinar a Monseñor Romero, las interrogantes no solo son las mismas de siempre y que parecen estar escritas en piedra quedando sin respuesta, el preguntarnos por que lo matarón? Quien debe de aceptar la culpa? A quien culparón? O, a quienes deben todavia de juzgar y responsabilizar como verdaderos culpables? No va a cambiar la historia, ni la realidad, ni tampoco el aclarar la verdad va a revivir a Monseñor Romero, sin embargo es necesario, para que la historia no se repita, que esto se aclare y no que mitologicamente se siga con la idea que se a pretendido manejar siempre, y es la que a Monseñor Romero lo mataron los Escuadrones de la muerte y punto.

Al respecto, no son las unicas preguntas que deban de hacerse siempre y que eternamente se manejen entorno a esta situación, por que tanta culpa tuvo el que planeo el hecho, como el que organizó todo el evento, tanta culpa tiene el que disparo, como el que manejo el vehiculo en el que huyeron, asi como la tiene el que proporciono custodia, techo y alimento al francotirador, como el que financió el acto, pero tienen más culpa los que ajenos a dicha barbaridad que ya es historia, conocierón la verdad y guardarón silencio y que en estos 30 años se convierten en complices de la covardia-oportunista que nos goberno en los 80, y que ellos continuarón en los 90 y sucesivos años, entonces a ellos hay que preguntarles:

Por que lo hicierón? Por que guardarón silencio? Por que continuarón ese juego cobarde de ocultar una verdad importante de aclarar?

Y mas bien, por que no participarón en una respuesta pronta y oportuna cuando ya el esquema politico de gobierno era diferente y cuando el terreno de esos gobiernos a bocas de todos anunciaba un aire de paz y un cese a la guerra, Por que guardarón silencio cuando se enorgullecierón al decir somos el Gobierno que firmamos la paz? Cuando no cabian en los medios de Comunicacion nacionales e internacionales argumentando que eran ARENEROS y que por lo tanto primero El Salvador, segundo El Salvador y tercero El Salvador, y que de esa manera transformarón la vida del pueblo Salvadoreño incorporandolo en una patria que ya podia decir que en realidad despues de la firma de los acuerdos para terminar con la guerra vivia en paz, progreso y libertad.

Evidentemente, los intereses de ARENA girarón siempre en intereses meramente capitalistas, intereses economicos obviamente y con un aspecto mas sofisticado, ya no solo con el poder de las armas como primer elemento, si no con un interes que no respeto nada, siguiendo con la trayectoria de su fundador que no respeto sexo, credo, religion, genero ni funcion social, y que se encargo (incluyendo a todos los gobiernos de ARENA) en afinar detalles al gobernar y que sobrepasarón limites de respeto a toda persona, a nuestra cultura, a la moral y a la misma patria, demostrando asi, que había que gobernar sobre poniendo todo lo que estaba a su alcance para satisfacer sus planes enriquecedores y que les permitiera seguir en el poder, no patrocinando escuadrones de la muerte tan descaradamente, pero si perfeccionando terminos de explotacion, corrupcion y de mentiras reales aplicadas en sus Gobiernos, habló de que los Gobiernos de ARENA revosaron de gusto, y se destacarón por acciones encaminadas a preocupaciones elitistas, en la que asaltarón al pueblo y saquearón todo recurso estatal, con el respaldo que les daba el poder, y con la seguridad y el aval de los sucesivos Gobiernos que al final protegian esos mismos intereses y continuaban desmantelando al pais, esas preocupaciones eran una muestra a tanta corrupcion pública y privada, habló de que los Gobiernos de ARENA se preocuparón por un saneamiento de la banca, a esquivar responsabilidades de tanto faltante, malversación y fraudes dentro del Gobierno y con participación directa de Funcionarios publicos, problemas como el de la Comisión Hidroélectrica del Río Lempa (CEL), del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), del Banco de Fomento Agropecuario (BFA), de la federación de foot ball, de las Financieras Crediclub, Finsepro e Insepro, de Credisa, del Ministerio de Obras Públicas (MOP), del Ministerio de Hacienda, de Procades y Fonavipo, de Nejapa Power, del fraude de la Asociación Nacional de Acueductos y Alcantarillados, (ANDA), de la OBC, de las irregularidades dentro del Centro Nacional de Registros (CNR), de robos de donaciones, del Impuesto al Valor Agregado (IVA), de la dolarización, de la evasion de la renta empresarial, del impuesto a las ventas, de la recaudación fiscal, de las AFP, de la elusion de impuestos, de que El Salvador se presto a travez de los Gobiernos a tanta corrupcion y necesidad fiscal, entre tantas cosas de la apertura del país al narcotráfico en esos tiempos, de la partida secreta, entonces que se podia esperar de ARENA en relación a este tema? Como iban a esclarecer la muerte de los olvidados por el tiempo a consecuencia de la Guerra en tiempos de paz?

Contesteme alguien, una sola persona; que hizo Alfredo Cristiani, Calderon Sol, Francisco Flores, Antonio Saca y por lo tanto que hicierón todos los involucrados en esos Gobiernos al respecto para aclarar esta muerte?

Digame una sola persona si es justo que 30 años despues sea suficiente tener una calle o avenida con el nombre de Monseñor Romero, o que si sea justo que en Santa Ana y en San Salvador tenga un monumento, una plaza o una placa en referencia?

Digame una sola persona si es justo que los adultos o los jóvenes de hace 30 años ahora ya mas viejos tengan que seguir viendo que para estas fechas, tal y como que fuera una tradición en memoria a su legado le practiquen año tras año una serie de programas en conmemoración a su muerte, con misas, vigilias, y otra serie de eventos (que no esta mal) en los cuales se refelja el cariño y el agradecimiento a su trabajo, entrega y valor, en los cuales siempre el factor común a sido la ausencia de autoridades estatales?

Digame una sola persona si es justo ver a genaraciones de jóvenes vistiendo atuendos, portando simbolos representativos, mostrando pancartas, aportando ideas y que simplemente quedan en el tiempo, en la historia, en el recuerdo y en la memoria?

Digame alguien si es justo que los medios de Comunicacion a regaña dientes han tenido que públicar historicamente una minima nota sobre el tema y que los noticieros televisivos ni se molestan por cubrir dichos eventos?

Digame alguien si es justo que 30 años despues, todavia no se aclare realmente esta muerte?

Digame alguien si es justo que todavia a estas Alturas se discuta en la Asamblea Legislativa si se aprueba un dia en su nombre?

No es justo, ni es suficiente, asi como no es suficiente que Monseñor Romero sea considerado simplemente un Martir, no es suficiente que solo sea parte de los hogares Salvadoreños y que se lleve a todas partes del mundo en donde viva uno de estos, no es suficiente el mural de Oscar Arnulfo Romero en la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la Universidad de El Salvador, no es suficiente el mural en el aeropuerto Internacional de El Salvador en comalapa, no es suficiente que se encuentre en la galeria de martires del siglo XX en la abadia de Westminster en Inglatera.

No es suficiente ni es justo, pero si es necesario que 30 años despues, se le aclare al mundo entero cual es la verdad respecto al tema, no se vale seguir teniendo a todos esperando una respuesta que complete este capitulo de la vida digna de los Salvadoreños, y no se vale seguir adivinando cual fue el verdadero motivo o culpables sobre su muerte, en ese sentido es bueno tambien aclarar al mundo que hay mas preguntas:

Cual fue el error, temor, horror, molestia y panico que significo la palabra de Monseñor Romero y que propicio lo aniquilaran vilmente?

En fin, todas las preguntas que surjieron, las que ya se olvidarón y preguntas que existen en referencia al tema es necesario resurgan en este camino de busqueda de una aclaración necesaria, y todas tienen una respuesta en común, que existe, que es única, y es una verdad absoluta.

A Monseñor Romero lo mataron por que le tuvierón miedo, lo mataron por decir la verdad, por defender a los pobres, por ser sincero, por denunciar violaciones, por no prestase a los Gobiernos en el juego de manipular al pueblo, por involucrarse ferreamente a la vida política y atacar las mentiras, atacar el abuso del poder y atacar las violaciones de los derechos humanos, lo mataron lógicamente por un ataque realizado con la denuncia pública hecha con la verdad, con la palabra de Dios en el Corazon, lo matarón por que Monseñor Romero significo un riesgo a sus intensiones de gobernar y que proyerctarón tempranamente que su palabra, más bien que su presencia misma interferiria sus planes de gobernar el pais, lo matarón por tener a Catedral como cuartel y al pueblo Salvadoreño como ejercito, lo matarón por que para esos tiempos la ley era la del mas fuerte y en ese entonces d’Aubuisson era muy fuerte, claro con los escuadrones de la muerte a la mano y lamentablemente en ese momento el hacia la ley.

Por un lado y a diferencia de estos Gobiernos que no han hecho nada respecto al tema en estos 30 años, hay un pueblo, el de Monseñor Romero que a hecho un buen trabajo, que por años soporto todo tipo de violaciones por parte de los Gobiernos ARENEROS, y que entendio que esa naturaleza opresora ejercida en contra del pueblo, dejó de ejecutarse desde los campos de guerra y paso a desarrollarse desde los Gobiernos ARENEROS, un pueblo que comprendio que el castigo ya no lo realizaban los militares si no los verdugos del pueblo (ARENA), tenemos a un pueblo que supo esperar, y que ahora le paso la factura a ARENA y que exige empiezen a pagarla al detalle, iniciando con la verdad sobre hechos reales de acontecimientos como el referido.

30 años despues de su muerte, el tema raya lo puntuializado y es absurdo que pasen institucionalmente las personas y que no se logre aclarar la verdad, que no se logre determinar la aplicación de justicia, en ese caso su rebaño, su Iglesia, su pueblo, no lo han olvidado, incluso todo El Salvador lo recuerda, los niños, los jóvenes de las nuevas generaciones, los adultos, los ancianos, todos, los pobres, los hijos del asesino y hasta los corruptos lo recuerdan, podriamos decir que no hay un lugar en el mundo que no se le recuerde, y no simplemente como un martir, se le recuerda como un santo, como SAN ROMERO, como un simbolo a la defensa y al sufrimiento de los oprimidos, un simbolo humano que defendio incluso a costa de su vida a un pueblo pobre y que al decidir acavar con su vida, la realidad de nuestro país cambio su trayectoria política, social y hasta catolica.

30 años despues, sus palabras viven y hacen vibrar a una nación urgida por un cambio evidentemente necesario, y 30 años despues sus palabras extensas en sus homilias retumban en el contexto real de un pueblo golpeado durante muchos años y que sabiendo esperar, ese pueblo le agradece su trabajo, le demuestra una vez más su fidelidad eligiendo a un Presidente que gobierna para toda una nación y no para una clase determinada, un Presidente que ofrece su gobierno en funcion especial de los mas pobres, un Presidente propuesto por un partido oficialmente conformado y constitucionalmente aceptado, un partido con relaciones internacionales establecidas y reconocidas, que es tan real como la muerte de Monseñor Romero y que es tan real como la verdad que falta en el esclarecimiento de su muerte.

En estos 30 años, el FMLN tambien a hecho un buen trabajo, como partido de oposición con presencia Legislativa, superando derrotas, aceptando y enmendando errores, creciendo en todo aspecto, ofreciendo confianza y no desistiendo jamas a sus principios, trabajando mano a mano con el pueblo de Monseñor Romero consciente que hace falta la verdad.

Un buen trabajo proponiendo un candidato Presidencial diferente, Salvadoreño 100% y que ahora es nuestro Presidente y que como tal hace un buen trabajo, ateniendoze a que no es justo que despues de estos 30 años de mentiras referente a este tema, se utilize el nombre de Monseñor Romero en una campaña política y en un discurso Presidencial con el fin de ganar meritos, generar confianza y seguridad, al contrario, un Presidente que se compromete con la verdad y acepta que la guia espiritual y el legado de Monseñor Romero son el instrumento principal para gobernar, un Presidente que ofrece su tiempo, su periodo y su mandato a una clase social privilegiada, “los pobres” asi como Monseñor lo hizo en su trabajo como maxima autoridad de la Iglesia Catolica en El Salvador, Un Presidente que demuestra no solo con palabras, si no con hechos, impulsando nuevamente la apertura del proceso judicial en contra de los involucrados, aceptando errores, reconociendo abusos de autoridad de parte de las autoridades anteriores en el poder y pidiendo perdón a un pueblo que se lo merece, aportando, en conclusion iniciativas para aclarar la verdad y para lograr devolverle a este pueblo una parte de su dignidad que tanto merece.

Independetemente del tiempo que a pasado, de lo que se a hecho, de lo que se piensa, se dice, se hace y tenga que hacerse, hay que reconocer que no basta voluntad, si no que ademas de esta hay que valorar la iniciativa de actuar, de reconocer que pedir perdón es trabajar y lo es en beneficio del pueblo.

Sin embargo para no cuestionar más hay que aclarar definitivamente a quien se va a perdonar.

Finalizando necesariamente, no estoy criticando la lentitud del proceso de Canonización, ni pretendo acusar a nadie al respecto, mas bien pretendo concientizar que de haber tenido alguien mayor participación en aclarar la verdad, el proceso en el Vaticano y en los tribunales Salvadoreños e internacionales por añadidura tuvieran resultados diferentes, pretendo dejar en claro que estamos concientes que la Guerra no solo fue por parte de los militares, si no que habia otro bando y en ese entonces era una Guerrilla, la del FMLN, que ahora esta en el poder, con Funes como Presidente y por desición democratica y legal, gozando de la confianza del pueblo y del respeto internacional, concientes que todo este trabajo tiene una trayectoria, que nació en la lucha armada y continuo en la lucha participativa como partido de oposición, ahora como partido Gobernante, el FMLN siempre manejo una política, la unidad entre un Pueblo que sufrio con Monseñor Romero, entre el mismo FMLN y ahora con un Presidente conciente de que todo Gobierno para tener exito debe de enfocarse en la verdad, en el respeto a todo valor humano y para no repetir la historia debe y tiene que aclarar la verdad.

Entonces, Podran pasar 30-50-100 años, toda una vida si es necesario y Monseñor Romero nos demostro que Dios existe y que con su presencia Dios paso por el Salvador.

Jorge A. Bonilla Romero