Cristina Fernández se remitió con estas palabras no solo a REPSOL-YPF, sino también a Aerolíneas Argentinas, comprada en el 2009 a Marsans, compañía del quebrado Gerardo Díaz Ferrán. Luego tocó otros sectores liderados por empresas españolas, como las telecomunicaciones, con Telefónica en cabeza, recordando que recientemente una parte del país se quedó sin suministro. Y llegó a la banca, pensando en Santander y BBVA, que tienen una participación significativa a través de dos bancos argentinos. Todas ellas son empresa imperialistas que ahora deberían seguir el mismo camino seguido por YPF.
Hay en Argentina, según datos de la Cámara Española de Comercio en el país, 321 empresas en la que el capital español participa de una u otra manera. Cristina tiene, pues, trabajo por delante, y un buen río donde pescar recursos para su pueblo, y el desarrollo soberano de la economía argentina.
¿Y quién está allí? Junto a las citadas operan las grandes energéticas, como Endesa y Gas Natural Fenosa. Zara o, siguiendo con el textil, Adolfo Domínguez. La industria del mar está presente de forma muy notable con Pescanova, Pescapuerta o Vieira. Entre otras muchas.
Nuestro consejo, desde aquí, es sencillo: cada insulto, ataque o amenaza que reciba desde el gobierno español, una nueva empresa de estas nacionalizada. A ver quién puede más...
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