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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Algunos factores para entender lo que pasa en Rusia (y II)


B) La dimensión de la contestación:

En Rusia hubo movilizaciones de envergadura en la década de los 90 del siglo pasado, sin embargo, entonces la autonomía de los manifestantes para recoger imágenes y distribuirlas (p. ej. Internet prácticamente no existía) era muy baja. Posteriormente, desde la ascensión de Putin al poder, no ha habido manifestaciones de la envergadura de las que han tenido lugar el 10 de diciembre de 2011 para protestar por el fraude electoral. Ahora bien, es comprensible, toda vez que después de 10 años de caos económico, social y político, con Putin el Estado ruso parecía afianzarse y progresar en un contexto de relativa bonanza internacional. No obstante, esta percepción era una falsa ilusión sostenida en el encarecimiento de las materias primas y la estabilización propia después del desastre de los 90.

Respecto a las movilizaciones posteriores a la jornada electoral y, especialmente, las vividas el sábado 10 de diciembre de 2011, hay que señalar que se ha sobrevalorado su repercusión. Es verdad que, en parte, no dejan de sorprender, ya que Rusia es un país con una sociedad civil extremadamente frágil, donde la densidad de organizaciones de todo tipo es extraordinariamente baja (al igual que en la mayoría de los países postsoviéticos), pero de ahí a hablar de 'revolución' hay un buen trecho. Hay que tener en cuenta que en Moscú salieron a la calle unas pocas decenas de miles de personas, donde viven oficialmente 12 millones de personas y oficiosamente (tratando de contabilizar a los inmigrantes sin papeles) 15 millones. Una comparación con lo que el mismo día estaba ocurriendo en Chișinău deja a las claras la dimensión real de la movilización en Moscú. En la capital moldava los comunistas y sus aliados salieron a la calle para demandar al gobierno pro-rumano que cumpla la ley y convoque elecciones tras transcurrir un año sin que el Parlamento pudiera elegir al Presidente de la República. En esta movilización hubo tanta gente, o quizás bastante más, que en la de Moscú. En una ciudad que tiene 650.000 habitantes y un país de poco más de tres millones de habitantes, los comunistas y sus aliados juntaron a decenas de miles de personas (dicen que 80.000 personas).

¿Por qué el éxito de movilización los comunistas moldavos en comparación con la capacidad que tienen los comunistas rusos?

La respuesta es sencilla, en Moldavia los comunistas representan una posición en el eje de conflicto nacional: son los principales valedores de Moldavia como país independiente. En cambio, las derechas son la opción política pro-rumana. Es sencillo de entenderlo, la realidad de nuestro mundo actual demuestra que, con algunas excepciones, el eje de conflicto nacional tiene una mayor capacidad de movilización que el tema socio-económico.

C) ¿Por qué la oposición parlamentaria y, más específicamente, el PCFR han participado en las movilizaciones junto a occidentalistas y ultraderechistas?

El PCFR y el resto de partidos parlamentarios son organizaciones poco implantadas en la débil sociedad civil rusa. Por ejemplo, los comunistas carecen de una tradición y praxis de la protesta, son conservadores, no tienen conexión alguna con la mayoría de la juventud porque sus referentes y discursos están oxidados. A pocos escapa que el PCFR necesita una profunda modernización que no han acometido hasta el momento, sin embargo, resulta difícil combinarla con un electorado envejecido que basa fundamentalmente su fidelidad en la lectura positiva del pasado en comparación con el presente. Este elemento es fundamental para entender el tipo de cultura política del que son parte los comunistas y sus seguidores, una cultura política sumisa (propia de la Unión Soviética) donde tienen como ADN una profunda concepción del orden, lo que les impide impulsar cualquier cambio por las vías convencionales o extraordinarias.

Ante este panorama, la fuerza de cambio que pudiera concitar el PCFR va muy en consonancia con la capacidad que tenga para erigirse en la opción política hegemónica del patriotismo ruso. Solo así conseguirá a corto plazo aumentar su fuerza electoral y social, a la vez que podría desarrollar cierta capacidad de atracción sobre sectores más modernizantes. En parte esta es la explicación del buen resultado que obtuvieron los izquierdistas a mediados de la década de los 90, cuando se presentaron en una alianza denominada Bloque de Fuerzas Populares y Patrióticas de Rusia. En aquella ocasión Yeltsin buscaba aliados que pudieran evitar el monopolio de la imagen patriota por parte de los comunistas, lo que sin duda lograría traducirse en un contundente apoyo social y electoral. Para evitarlo, Yeltsin utilizó al ex general Alexander Lébed con un éxito relativo. Más tarde, el sistema político postsoviético pilotado por Yeltsin volvió a intentar con Putin acaparar gran parte del discurso y voto patriota para así, alejar del poder a los comunistas. Desde entonces, en Rusia se pueden distinguir tres segmentos políticos (ordenados por importancia política):

1) Sector pro capitalista y anti occidentalista barnizado con patriotismo ruso (en la actualidad Putin y sus aliados): defiende los intereses de la burocracia en el poder y de los capitalistas rusos que buscan algún tipo de desarrollo económico endógeno. En consonancia con lo anterior, este segmento persigue mantener el carácter de potencia mundial de Rusia, aunque sea de segundo orden, impulsando para ello una serie de alianzas alternativas en el mundo que puedan ayudar a dibujar un escenario de la política y economía internacional multipolar.

2) Sector de la izquierda rusa, básicamente representado por el PCFR y que entronca con el segmento anterior en la medida que también son antioccidentalistas y patriotas rusos, si bien es un tipo de patriotismo diferente, más conectado con las clases populares.

3) Sector pro capitalista y occidentalista que, básicamente, sostiene su discurso en idolatrar a Occidente, interpretar de forma negativa la historia rusa y en urgir la ‘modernización’ de Rusia a través de una mayor apertura a capitales extranjeros. Estos tres segmentos compiten entre ellos en dos ejes de conflicto: el clásico 'Izquierda Vs. Derecha' y el 'Occidentalismo Vs. Patriotismo ruso'. Lo habitual es que en cada uno de los ejes se alíen dos segmentos contra otro. En el primero, los dos sectores pro capitalistas siempre se han aliado para expulsar y marginar del poder a los comunistas, de hecho, el que tanto se queja del sistema político ruso, el liberal Yavlinsky, fue uno de los que puso las bases del régimen actual apoyando a Yeltsin cuando el fraude electoral era moneda común. Al fin y al cabo, si se trata de evitar el ascenso de los comunistas al poder todo está permitido (típica doble moral democrática, propia de los occidentalistas del Este o del Oeste). En el otro eje, el 'occidentalismo Vs. Patriotismo ruso' la alianza no es tan estable, aunque si lo suficiente para atemperar las críticas y protestas de los comunistas en temas que se consideran fundamentales para la Federación rusa.

En este esquema, en esta ocasión los comunistas han intentado saltarse el guión y aliarse con los occidentalistas y ultraderechistas para protestar contra el fraude electoral. La cuestión es que los dos anteriores, subvencionados o no por occidente, tienen una mayor presencia en las movilizaciones callejeras y, por lo tanto, unas bases más activas. En cambio, el PCFR tiene una capacidad de movilización limitada y con escasa o nula creatividad. Por ello, aunque no convencido del todo, ha querido aprovechar la ola para impulsar la protesta contra el fraude electoral. Y es que cuando lo hace solo, como el domingo pasado en Moscú, no llega a juntar más allá de unas pocas miles de personas. Finalmente, no hay que olvidar otra realidad. El PCFR en caso de quedarse fuera del juego de las movilizaciones correría el peligro de acabar como los comunistas ucranianos, es decir, pasando de ser el partido más votado a prácticamente desaparecer del mapa político tras la interesada división del régimen ucraniano en dos opciones electorales. Esta pugna entre ambos sectores se llevo a la calle con la revolución naranja y su respuesta azul.

D) La dimensión imperialista: ¿Qué busca Occidente?

La única alternativa a Rusia Unida es el PCFR, eso lo sabe Occidente, pero también sabe que este partido no es capaz de movilizar a una parte importante de la sociedad con determinación, por ello, no tiene miedo en jugar a impulsar y subvencionar movilizaciones contra Rusia Unida. Si alguna vez hubiese algún riesgo real de que RU perdiera el poder a favor de los comunistas, Occidente saldría en defensa de Putin y su pandilla. No obstante, como este peligro no es real, Occidente busca al menos dos objetivos. Por una parte, debilitar al sector capitalista-patriota, en favor del sector capitalista-occidentalista. En esta labor las movilizaciones pueden servir para impulsar la división interna de RU con voces discordantes, dimisiones y, en general, ayudando a los sectores menos ‘patriotas’ y oportunistas del régimen. En este sentido, probablemente su ideal sería plantear el juego de buenos y malos al que, al principio, trataron de jugar con la diferenciación entre Putin y Medvedev, pero que pronto tuvieron que abandonar. Y, por otro lado, con el apoyo e impulso de las movilizaciones Occidente busca desetabilizar a Rusia y desacreditarla a nivel internacional para poder llevar adelante con más tranquilidad su política imperialista en el mundo globalizado.

E) La dimensión del tamaño del país: una última reflexión.

Desde el punto de vista estrictamente procedimental, en cualquier sistema democrático es muy importante la escala. Admite pocas dudas la teoría de que una mayor proximidad ofrece una estructura más propicia para su desarrollo, es más fácil el control de los proceso, es más cercana la relación entre el representado-representante, lo que favorece la rendición de cuentas (accountability), así como una aproximación a la idea de la revocación de cargos (favorecida por periodos electorales más breves, justo lo contrario de lo que han hecho en Rusia alargándolo un año). En fin, que en países tan grandes de población y tamaño como Rusia, mucho hay que movilizar para evitar el fraude electoral o para tumbar un régimen político como el que lidera Putin y cuando ocurre, como pasó en la URSS, lo hacen desde dentro del sistema.

LA DEMOCRACIA ES UNA OBLIGACIÓN UNIVERSAL

Martes 13 de diciembre de 2011 por CEPRID

Mailer Mattié

Instituto Simone Weil/CEPRID

La crítica de la joven filósofa francesa Simone Weil (1909-1943) a la sociedad moderna, supone el perfil de un mundo nuevo. En su libro Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social (1934), encontramos ya un primer esbozo de una sociedad alternativa, a partir de un firme y lúcido cuestionamiento de las ideologías; considerando el trabajo manual como valor supremo de la cultura, llegó a concluir que la nueva civilización habría de surgir alejada de la religión de la economía y de la producción. No obstante, será en sus últimos ensayos escritos en Londres, casi una década después, donde desarrollará los aspectos esenciales de su pensamiento sobre una probable sociedad futura; ideas que propuso como respuesta a los retos de posguerra en Europa y en Francia en particular. En estos textos,1 en efecto, Simone Weil precisó los requisitos que podrían conducir a la construcción de lo que denominó una verdadera democracia centrada en los seres humanos; su pensamiento, pues, cobra notable actualidad, precisamente frente a los cruciales desafíos que animan a los nuevos movimientos sociales en Europa y en otras regiones del planeta.

La democracia que conocemos –afirmó Weil-, es prisionera de las nociones de persona y de derecho; por tanto, se encuentra limitada al ámbito de la reivindicación definido más por el interés ideológico de los grupos sociales y menos por la justicia. Debido al monopolio del derecho –sostuvo-, el grito de los oprimidos descendió al tono de la reivindicación. En efecto, la persona, aun cuando es sujeto de derecho sobre la libertad y la propiedad individuales, está siempre en peligro debido a su vulnerabilidad respecto a la satisfacción de sus necesidades y, por tanto, vive sometida a la colectividad -el Estado, el sistema económico y laboral, la familia, la religión, la educación, etcétera- que tiende a comprimirla. El desarrollo de la verdadera democracia, entonces, es posible solamente a partir de su liberación de las nociones de derecho y de persona. Un proceso que implica, de hecho, la redefinición de la realidad y del ser humano que recupera su dimensión universal, sagrada, anónima e impersonal vinculada al bien, la verdad y la belleza; valoración capaz de liberar al individuo de la opresión colectiva a la cual le somete la sociedad moderna, aun en los sistemas democráticos vigentes. A su juicio, este constituiría uno de los problemas más urgentes de una actividad política alternativa que pretenda contar con la participación directa de los ciudadanos en las decisiones sobre la vida pública.

La construcción de la nueva realidad implicaría, desde luego, la creación de diversas instituciones, libres de los dictámenes exclusivos del derecho y de las reivindicaciones. Las instituciones de la verdadera democracia –afirmó Weil- no existen; hay que inventarlas, porque son desconocidas e indispensables. Estas expresarían el reconocimiento del carácter impersonal de los seres humanos, lo que solo es posible si se revelan sus necesidades y sus obligaciones. Es decir, expresarían el mandato que advierte que todos los seres humanos estamos obligados, según nuestra posición en la sociedad, a solucionar las privaciones que puedan destruir o mutilar la vida de los demás; una obligación general cuyo grado de rechazo o aceptación permitiría evaluar el sistema social y, por tanto, el horizonte democrático de sus instituciones. La democracia verdadera, pues, se fundamenta en el reconocimiento de la satisfacción de las necesidades humanas como una obligación universal –pública y privada, no subordinada a ninguna otra consideración política, económica o social-, organizando todas las formas de poder y sus instituciones como medios e instrumentos al servicio de este deber.

Weil distinguió claramente el contenido del ámbito de las obligaciones al definir Las necesidades terrenales del cuerpo y del alma,2 cuyos satisfactores si bien pueden variar entre las diferentes culturas, están sin embargo limitados por las necesidades y las carencias de los demás. Así, los seres humanos necesitan alimento, calor, sueño, higiene, reposo, ejercicio físico y aire puro; no obstante, el alma humana reclama un conjunto de obligaciones complementarias, integradas en una red de vínculos sociales definida por elementos comunes en relación con la cultura, la lengua, la historia y las perspectivas de futuro que aseguren el arraigo. Dichas obligaciones son: igualdad y jerarquías legítimas; libertad y obediencia consentida; verdad y libertad de expresión; soledad y vida social; propiedad personal y colectiva; castigo y honor; trabajo en tareas comunes e iniciativa personal; seguridad y riesgo. En una democracia verdadera, entonces, cada necesidad se identificaría con una obligación, a la vez que el arraigo –echar raíces- constituiría la necesidad primordial de todos y cada uno de los seres humanos. Simone Weil, de hecho, consideró un crimen aquello que pudiera causar desarraigo, incluyendo la destrucción de las tradiciones culturales, la guerra, la injusticia económica o la educación cuando vulgariza el conocimiento y siembra la indiferencia hacia la verdad y el bien. Concibió, pues, la declaración de las obligaciones como el fundamento ideal para el desarrollo de la vida social, al ser adoptada plenamente por el pueblo y convertida en leyes, de tal forma que su incumplimiento pudiera ser susceptible de castigo. De esta manera, la vieja realidad constituida por el derecho y la noción de persona daría paso a la construcción de un contexto social definido por obligaciones comunes y universales, proceso que exigiría la sustitución y creación de nuevas instituciones. En primer término, cualquier solución implicaría la supresión de los partidos políticos, organizaciones que Weil definió como maquinarias orientadas, mediante la propaganda, a la fabricación de fanatismos y exaltaciones colectivas al servicio exclusivo de su propio fortalecimiento, convirtiendo así el bien público en una ficción. En su lugar, una democracia verdadera exigiría la designación de hombres y mujeres cuya jerarquía legítima emanara del prestigio adquirido en sus propias comunidades; conocedores de las necesidades y de los anhelos del pueblo y competentes para traducirlas en leyes y garantizar su cumplimiento. Una transformación, pues, que consistiría en situar las necesidades humanas en el centro de la vida social y de la cultura, el lugar que usurpan en la sociedad contemporánea los intereses económicos y sus ideologías, corrompiendo todas las instituciones y envileciendo las aspiraciones de la humanidad.

Notas

1- Simone Weil. Profesión de fe. Antología y crítica alrededor de su obra. Edición y traducción Sylvia María Valls. México, 2006. En: http://www.institutosimoneweil.net/images/weil-book%20dumi%20july.pdf

2 - Simone Weil. Obligaciones hacia el ser humano. En: http://www.institutosimoneweil.net/index.php/faq/36-texto-civ/60-obligaciones-hacia-el-ser-humano

Mailer Mattié es economista y escritora.

Los patriarcas de la oligarquía salvadoreña (Parte I)


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Miguel Francisco Dueñas Díaz Miguel Francisco Dueñas Díaz
La oligarquía salvadoreña, formada hace más de un siglo, a través del cultivo y exportación del café; el control del aparato de estado así como mediante matrimonios dentro de sus exclusivas filas, ha logrado asegurar el control económico del país e influir poderosamente en su rumbo político.
La oligarquía salvadoreña, formada hace más de un siglo, a través del cultivo y exportación del café; el control del aparato de estado así como mediante matrimonios dentro de sus exclusivas filas, ha logrado asegurar el control económico del país e influir hasta el momento poderosamente en su rumbo político. Estas familias oligárquicas llevan ya entre cuatro y cinco generaciones.
Cada nueva generación enfrentó desafíos diferentes. A continuación describiremos antecedentes históricos de algunos de estos antiguos patriarcas así como de sus principales continuadores y de sus numerosos delfines, considerando que algunos de estos se encuentran ya asumiendo responsabilidades y preparándose para relevar a la generación anterior, la del conflicto armado.
Para la identificación de los actuales grupos oligárquicos tomaremos como base el estudio clásico realizado por el académico salvadoreño Carlos Rodolfo Paniagua Serrano, titulado El bloque empresarial hegemónico salvadoreño y publicado en la revista ECA de Julio-Agosto 2002 en el que señala la existencia de 23 grupos familiares empresariales.
Hay que señalar que estos son procesos históricos que también se desarrollan en el ámbito político e ideológico, por lo que ameritan una debida investigación ulterior que vincule lo familiar, lo empresarial, lo político, lo cultural, lo regional e incluso lo religioso.
Es desde mediados del siglo XIX y a la sombra de las cuantiosas fortunas acumuladas por la producción y exportación del café, que se viene gestando este nuevo grupo social que termina de imponerse por medio de las reformas liberales de finales del siglo mencionado.
Posteriormente, a principios del siglo XX se incorpora otro núcleo procedente de Europa y de EE.UU, así como la emigración palestina, ocupando inicialmente una posición marginal. Y este proceso no concluye ya que actualmente surgen nuevos grupos empresariales que aspiran a integrar este privilegiado sector social, que antiguamente eran los que visitaban el exclusivo Casino Salvadoreño.
Este breve estudio lo dividimos en cuatro partes. La primera trata antecedentes históricos y valoraciones, luego sobre los patriarcas, los que fundaron los primeros negocios; luego los que le sucedieron, que llamamos los continuadores; para concluir en la generación que esta asumiendo las riendas de las empresas construidas por sus abuelos y bisabuelos, grupo que llamamos los delfines.
I. Antecedentes históricos y valoraciones
La oligarquía añilera o sea los criollos, en alianza con el clero independentista, logró en 1821 alcanzar la independencia política, conquistaron el poder político, pero no lograron afianzarse como clase dominante y rápidamente fueron desplazados por un nuevo grupo económico, con mayor espíritu empresarial y mejores condiciones materiales para desarrollarse.
La oligarquía cafetalera agroexportadora, que vinculada a las reformas liberales de la década de los ochenta, logra determinar el rostro de la nación salvadoreña durante todo el siglo XX. Y sus herederos, en alianza con el capital transnacional globalizado, hoy mucho más poderoso que antes, continúan ejerciendo una fuerte influencia en el rumbo del país.
La oligarquía salvadoreña es el producto histórico de tres procesos sociales que van interrelacionándose: la producción del café, su exportación y su crédito. Alrededor de estas tres actividades económicas se fueron formando núcleos empresariales nacionales y de inmigrantes que gradualmente fueron resolviendo sus contradicciones y fueron unificándose. Estas son las tres grandes raíces que explican el surgimiento de la oligarquía salvadoreña.
Asimismo fueron creándose núcleos e intereses regionales, en particular relacionados con las ciudades de Santa Tecla y Santa Ana, y en menor medida Juayúa y Santiago de María. El Espino en Santa Tecla es la cuna de la oligarquía. Allí nació el núcleo primario y allí regresaron y continúan. La Gran Vía, Las Cascadas y Multiplaza son sus frutos y símbolos de poder y riqueza. Alrededor de estas ciudades y de la capital fue creciendo un sector que aprovechándose de las reformas liberales, en especial de las leyes de extinción de ejidos y comunidades indígenas, acumuló inmensas propiedades y las dedicó al cultivo del café.
El historiador Luna nos explica que “en 1854 a raíz del terremoto que destruyó San Salvador se pensó en trasladar la capital a la entonces Hacienda Santa Tecla, que pertenecía a Juan Palma, hondureño. Luego fue adquirido por la familia López quienes donaron 100 manzanas de terreno para que se construyera la ciudad. Ahí fue que llegaron a vivir familias que luego serían muy poderosas como las Guirola, Araujo, Dueñas, etc. “(1)
El cultivo del café se incrementa entre 1840 y 1850. En 1879 representa ya la mitad de las exportaciones. La oligarquía cafetalera surge con base en la expropiación forzada, violenta de los sectores campesinos e indígenas. Entre las familias que integran este sector se encuentran los Dueñas, Regalado, Guirola, Palomo, Alfaro, entre otros.
Mientras a través de los puertos de La Libertad y Acajutla llegó otro sector, principalmente de inmigrantes europeos y estadounidenses, e incluso colombianos, vinculado al procesamiento y comercio del grano, con los conocimientos necesarios para insertarse en el mercado internacional.
Este núcleo primario en la construcción de la oligarquía fueron las compañías importadoras y exportadoras, que fueron inicialmente las siguientes: “casas comerciales Borghi, Daglio y Cía.; Goldtree Liebes y Cía (1888) Herbert de Sola (1896) Meardi hermanos; Nottebohm Trading Corp.; Davidson y Co. ( de Belfast, Irlanda) ; Lasally y Cía. ( Hamburgo, Amsterdam) Importaron maquinaria, abonos, nitrato de Chile y exportaron café, cacao y añil…el grupo principal de inmigrantes se insertó en a estructura agroexportadora, cumpliendo funciones comerciales o bancarias, o participando directamente en el procesamiento industrial del café, es decir en el beneficiado del mismo.” (2)
Y a este dúo de productores y comerciantes llegó a unirse el sector bancario, para conformar un poderoso triangulo de poder oligárquico que todavía sigue vigente en este siglo XXI. A continuación hacemos un breve resumen del recorrido histórico de la banca salvadoreña, con base a la información del Banco de Reserva de El Salvador y del historiador Juan Mario Castellanos.
“Fue hasta en 1880 que empezó a funcionar el Banco Internacional de El Salvador como banco privado emisor de billetes. El banco fue fundado mediante un contrato entre el Ministro de Hacienda, don Pedro Meléndez y don J. F. Medina, el 5 de abril de 1880. Tenía la facultad de emitir billetes de curso legal, pagados a la vista y al portador. Le fue concedida la facultad de emisión exclusiva por 25 años. “(3)
En 1885 se fundó el Banco Particular, mas tarde llamado Salvadoreño, que representaba los intereses cafetaleros de la zona central (familia Trigueros, Don José Mauricio Duke, ex cónsul norteamericano de origen inglés, y su yerno, Don Ángel Guirola padre). (4)
El Banco Salvadoreño, que había nacido en 1885 con el nombre de Banco Particular de El Salvador, fue creado por una concesión del Ministerio de Fomento a los señores Mauricio Duke y Francisco Camacho. A éste también se le dio la facultad de emitir billetes pagaderos a la vista al portador y se le autorizó para negociar con el Banco Internacional su permiso para que sus billetes tuvieran curso legal. Fue en 1891 que cambió su nombre a Banco Salvadoreño.” (5)
En 1889, se crea el Banco Occidental, (capital californiano-germano de los hermanos Jonás y David Bloom, familia Álvarez y León Dreyfus). (6) El Banco Occidental nació en noviembre de 1889. Fue fundado por don León Dreyfus y don Emilio Álvarez y funcionaba en Santa Ana. También obtuvo la facultad de emitir billetes pagaderos a la vista y al portador.
En 1895 surge el Banco Agrícola Comercial (con capital de Duke, Drews y Guirola). El Banco Agrícola Comercial fue fundado en 1895, por los señores José González Asturias y Rodolfo Duke. A éste se le facultó para emitir billetes al portador, al igual que a los otros bancos fundados anteriormente. Para 1898 funcionaban en el país cinco bancos: el Banco Internacional, el Banco Salvadoreño, el Banco Occidental, el Banco Industrial y el Banco Agrícola Comercial.
A principios de la década de 1930, funcionaban tres bancos locales con privilegio oficial de emisión de billetes al portador. Estos eran los Bancos Salvadoreño, Occidental y Agrícola Comercial y existía una sucursal del Banco de Londres y América del Sud Limitado. El banco Internacional ya había desaparecido.
El 19 de junio de 1934, en plena dictadura martinista, el Banco Agrícola Comercial se convierte en Banco Central de Reserva de El Salvador, centralizándose la emisión de billetes. El Banco Central nace como una sociedad anónima de economía mixta, en la que participaron los bancos que dejaron de ser emisores, la Asociación Cafetalera de El Salvador y accionistas particulares. En 1961 el BCR pasa de sociedad anónima a entidad del estado.
En la década de 1970, el sistema financiero estaba constituido por bancos, asociaciones de ahorro y préstamo, instituciones oficiales de crédito y organizaciones auxiliares de crédito. Los bancos que operaban entonces eran: Cuscatlán, Agrícola Comercial, Salvadoreño, de Comercio, de Desarrollo, Mercantil, Internacional, Capitalizador, de Crédito Popular, Hipotecario de El Salvador y de Fomento Agropecuario, así como también sucursales de Citibank, N. A. y del Banco de Londres y Montreal.
En 1993, después del saneamiento, fortalecimiento y privatización, impulsado por el presidente y también banquero Alfredo Cristiani, los bancos e instituciones financieras que operaban en el país eran: Banco Agrícola Comercial, Banco de Comercio, Banco Cuscatlán, Banco de Desarrollo, Banco Salvadoreño y Banco Hipotecario; Financieras: Ahorromet, Atlacatl, Construcción y Ahorro, S. A. (CASA) y CREDISA.
Además funcionaban el Banco Capital (de capital extranjero) y Citibank N. A. (como sucursal del banco americano del mismo nombre).Posteriormente, fueron creados el Banco Promérica, el Banco Multivalores que se convirtió posteriormente en Banco Uno, UNIBANCO que se transformó en Banco Americano y el Banco Credomátic. Ahorromet se convirtió en Banco y se fusionó con Scotiabank, de capital canadiense y la Financiera Calpiá de exclusiva atención a la micro y pequeña empresa.
A finales de 2001, los bancos operando en El Salvador eran los siguientes: Cuscatlán, Agrícola, de Comercio, Salvadoreño, Promérica, Credomatic, Ahorromet, Uno, Americano, de Fomento Agropecuario e Hipotecario; y la Financiera Calpiá. Además, operaban en el país oficinas de los bancos extranjeros Citibank N. A., y First Commercial Bank.
Luego la Financiera Calpia, por ejemplo, se convirtió en Banco ProCredit. Así mismo, el Banco Salvadoreño fue adquirido por el Hong Kong Shangai Banking Corporation – HSBC. Ahorromet y posteriormente, el Banco de Comercio, fue adquirido por Scotiabank, de origen canadiense. En 2007, el Banco Agrícola fue adquirido por Bancolombia y los bancos Cuscatlán y Uno pasaron a ser parte del Citigroup de Estados Unidos, conociéndose este como Citibank de El Salvador.
A diciembre de 2008, los bancos que operan en El Salvador son: Banco Agrícola (propiedad de Bancolombia); Banco Citibank de El Salvador, S.A.; Banco HSBC Salvadoreño, S. A.; Scotiabank El Salvador, S. A.; Citibank N.A., Banco de América Central S.A.; Banco Promérica S.A.; Banco Procredit S.A., Banco G&T Continental El Salvador, S. A.; First Commercial Bank, Banco Hipotecario de El Salvador S.A. y Banco de Fomento Agropecuario. (7)
Esta reseña del sistema bancario salvadoreño nos permite comprender como la oligarquía agroexportadora ha utilizado el control de la banca y del crédito como mecanismos para asegurar su dominación ya centenaria. A continuación compartimos algunas valoraciones sobre la génesis de este poderoso sector social salvadoreño.
Según Colindres (8) el cultivo de café “produjo un cambio radical y profundo en la propiedad de la tierra, en provecho de un pequeño grupo que tenía el control del Estado en esa época; así muchos Presidentes de la Republica fueron productores de café; Dueñas. Regalado, Escalón, Figueroa, Orellana, Menéndez, Alfaro, Palomo, etc.”
Según Castellanos (9) “la expansión apresurada del cultivo de café significó en términos generales la transformación de las relaciones comunales por semisalariales en el campo, el crecimiento de la producción mercantil y capitalista en la agricultura, el aparecimiento de los modernos medios de transporte y comunicación, la concentración del capital agrícola-comercial y su centralización bancaria, y por sobre todo , la inserción definitiva de la estructura económica salvadoreña en el mercado mundial.”
Menjívar es de la opinión que “la burguesía agro-exportadora cafetalera no provino de los sectores añileros, igual que no fue el núcleo principal de los recursos para impulsar el cultivo del café. Esta masa provino fundamentalmente de la burguesía inglesa, los inmigrantes –que luego lograrían en articulación con algunos productores nacionales la hegemonía política- y los comerciantes convertidos en capitalistas mercantiles.” (10)
El mismo autor considera en otra obra que “el largo periodo comprendido entre la Independencia y la década del veinte del presente siglo, forma el marco temporal en el que las relaciones mercantiles, con sus procesos de monetización e intercambio, se expanden y profundizan en El Salvador hasta transformar, en sordas pero violentas luchas, la estructura económica colonial y consolidar las bases para el surgimiento y desarrollo de las relaciones capitalistas de producción.”(11)
López Vallecillos (12) es de la opinión sobre el presidente Rafael Zaldívar (1876-1885) que “el origen, la formación de la oligarquía cafetalera, necesariamente habrá de hallarse en sus ocho años de administración. Sin olvidar, desde luego, que algunas familias, más propiamente desde José María Cornejo y Francisco Dueñas habían ya acaparado las tierras y tenían en su poder los medios de producción; explotando a la población indígena en la parte occidental del país; la población media tenia que vivir a costa de los cultivos del añil, del cacao y de café.”
Luna (13) evalúa que la formación de una oligarquía cafetalera es “el entronizamiento de una oligarquía de terratenientes, quienes en alianza con comerciantes exportadores e importadores hicieron del país una estructura económica dependiente.”
White (14) es de la opinión que “del surgimiento del café para reemplazar el añil también significó cambios en la clase dominante: ciertas familias cuya fortuna se había basado en el añil se empobrecieron pasando a un segundo plano, mientras otras que vieron pronto la oportunidad presentada por el café tomaron su lugar. Estas provenían principalmente de entre los inmigrantes extranjeros y de las clases medias urbanas, y no eran de origen rural…Así nació la oligarquía de los “cafetaleros” que llegó a ejercer un control casi completo sobre el país en los primeros años del siglo veinte y que aún hoy día conserva una enorme influencia.”
Macal (15) sostiene que “el financiamiento de la producción cafetalera, en sus inicios y sobre todo en el área de la meseta central, fue debido a los antiguos añileros…Estos hipotecaron sus tierras y obrajes así como sus molinos de añil para los primeros sembradíos…Posteriormente, a partir de 1869 y 1872, el financiamiento se debió a la inmigración europea que se integro con las familias de la clase dominante. Los orígenes del café están vinculados al cambio profundo en el sistema de tenencia de la tierra en provecho del pequeño grupo de familias añileras que ejercía el control del estado.”
LOS PATRIARCAS
En el próximo cuadro se hace una sistematización sobre los primeros 42 productores, comerciantes y banqueros vinculados a la oligarquía cafetalera. En el caso de los inmigrantes se señala con un asterisco la fecha de su llegada al país. Y con un signo de interrogación cuando no existe certeza sobre su año de nacimiento o llegada al país. También aparecen algunos industriales que consideramos pertinente incluirlos aunque no estén vinculados al café. Consideramos adecuado pasar del conocimiento del rostro genérico dela oligarquía a los rostros particulares, individualizados. Asimismo hay que señalar que en la mayoría de casos fue difícil el acceso a la información.
NOMBRE
TIEMPOS
GIRO
LUGAR
OTROS
Francisco Dueñas
1810-1884
Productor
Santa Tecla
Presidente
Tomas Regalado
1861-1906
Productor
Santa Ana
Presidente
Pedro José Escalón
1847-1923
Productor
Santa Ana
Presidente
Ángel Guirola
1826-1910
Productor/Banquero
Santa Ana

José F. Medina

Banquero


Manuel Gallardo
1826-1913
Productor
Santa Tecla

Juan Von Schonenberg
1860*
Productor
Santiago de María
España
Emilio Belismelis
1863*
Productor
Santa Ana
Cádiz, España
Benjamín Bloom
1890*
Banquero Banco Salvadoreño
Santa Ana
California, USA
Herbert de Sola
1896*
Comerciante

Curazao, Holanda
James Hill
1889* 1951
Productor
Santa Ana
Manchester, Inglaterra
Karl Mathies
1866*
Comerciante

Alemania
León Liebes
1888
Comerciante

Alemania
Salvador Mugdan
1888
Comerciante

Alemania
Bernardo Haas
1888
Comerciante

Alemania
Rafael Álvarez
1889*
Productor
Santa Ana
Medellin, Colombia
Mauricio Meardi
1877* 1934
Productor
Berlin, Usulutan
Italia
Mauricio Duke
1880*
Banquero

Jamaica
León Dreyfus
1870?



José Sagrera
1882*
Comerciante

España
Prudencio Juan Llach
1869*
Productor
Santiago de María
España
Rafael Meza Ayau
1886* 1939
Industrial

Guatemala
Gustavo Vides Valdez
1890
Productor
Santa Ana

José Jorge Simán
1890* 1953
Comerciante

Palestina
Jorge A. Zablah
1898*
Comerciante

Palestina
Nicolas Salume

Comerciante

Palestina
Elías Jorge Bahaia
1907
Comerciante

Palestina
Walter Tilo Deininger
1912
Productor

Alemania
Benjamín Sol Millet
1897
Comerciante
Santa Tecla

Roberto Daglio

Productor

España
Arturo Schwartz
1908
Comerciante

Alemania
Max Freund
1913
Comerciante

Alemania
Bartolomé Poma
1916*
Comerciante

España
Ricardo Kriete
1920*
Transportista

USA San Francisco
Joaquin Palomo B.
(…..1999)
Banquero


Alfredo Cristiani
1920*
Productor

Italia
Roberto Palomo
1925
Industrial


Samuel Quiroz
1928
Industrial
San Miguel

Roberto Schildknecht
1933* 1996
Banquero

Suiza
Federico G. Prieto
1920?
Productor
Santiago de María

Juan Salaverria

Productor
Juayúa

John T. Wright
(……1952)
Productor

USA
1. El padre de la oligarquía: Miguel Francisco Dueñas Díaz (1810-1884)
El patriarca del actual grupo Baldocchi Dueñas, vinculado al Banco Agrícola, es el expresidente Miguel Francisco Dueñas Díaz. Es quizás el personaje más representativo de la naciente oligarquía cafetalera, así como del aprovechamiento del control del estado para sus negocios, y además portavoz de las ideas más retrogradas y conservadoras. Sus padres fueron Miguel José Dueñas Burgos, originario de San Salvador y Secundina Josefa Díaz Solórzano, originaria de Sonsonate.
Durante 30 años (1840-1870) Francisco Dueñas fue el líder del partido Conservador. Presidente del país en varias ocasiones desde 1851, aliado incondicional de la Iglesia Católica, se opuso tercamente a la disolución de instituciones coloniales así como a las ideas unionistas de Morazán y fue el que promovió el juicio contra el prócer liberal Gerardo Barrios, que condujo a su asesinato el 29 de agosto de 1865. Francisco Dueñas fue un elemento incondicional del dictador guatemalteco conservador Rafael Carrera.
Ese mismo año 1865 Dueñas se apodera de la Finca El Espino, que desde esa época hasta 1980 fue propiedad de esta poderosa familia y que es símbolo del poder oligárquico en El Salvador. El presidente democristiano Duarte la entrega en 1980 a una cooperativa de los trabajadores del inmueble. Pero los “verdaderos dueños” no se dan por vencidos, y la Corte Suprema de Justicia en 1985 revoca la expropiación del terreno y la devuelve a sus “legítimos” dueños.
Dueñas está enterrado en el cementerio de Santa Tecla, lugar donde poseía fincas cafetaleras. Hasta el terremoto del 1986 el edificio Dueñas se alzaba imponente frente a la que también fue llamada Plaza Dueñas, luego Plaza Libertad. La ciudad de principios del siglo XX parecía rendir homenaje a uno de los dueños del país.
El historiador Castellanos opina que “en 1863, impuesto por el gobierno conservador y clerical de Carrera en Guatemala, el Lic. Francisco Dueñas, que ya había gobernado al país en varias ocasiones en los años 50, llegó una vez más al poder. La Iglesia Católica, a través del Obispo Luis Cárcamo y Rodríguez, alcanzó el mayor grado de influencia en la vida social y política del país… No solo irrespeto el derecho a la libertad de expresión…sino que restableció las penas infamantes vigentes en la época colonial, el tormento del garrote, y su gobierno comenzó a pagar un canon anual a Guatemala, solo abolido en 1890.” (16)
“Dueñas fue un elemento conservador, precursor de la oligarquía cafetalera, represivo, nada más y nada menos que el bisabuelo de Archie Baldocchie Dueñas (+), quien fuera hace algunos años Presidente del Banco Agrícola Comercial y del partido ARENA.” (17)
Dueñas en 1866 contrae nupcias con Teresa Dárdano, viuda de Nicolás Orellana, y de este matrimonio nacen tres hijos: Francisco, Carlos y Miguel (+1928), que fue Embajador en Francia (segunda generación). Miguel se casa con Eugenia Palomo y tiene cinco hijos: Miguel (1901), Roberto, Marta, María Elena y Eugenia (tercera generación).
Miguel se casa con Altagracia Araujo. Asume en 1928 la administración de las fincas de café en La Libertad, así como haciendas ganaderas y cerealeras en Zacatecoluca, Valle de San Andrés y San Marcos Lempa. En 1948 participa en la creación del Banco de Comercio, asumiendo la presidencia.
María Elena se casa con Archie Angelo Baldocchi. Tienen dos hijos: Archie Josemari y Patricia (cuarta generación). Archie Josemari (1948-2003) se casa con Angelita Kriete. Patricia se casa con Mauricio Alfredo Borgonovo Pohl (+1977).
La quinta generación comprende a Marco Andrés y Sofía Elena de apellido Baldocchi Kriete. Luego de la muerte de su padre en el 2003 Marco Andrés tuvo que asumir la responsabilidad de los negocios de la familia. Y es por esto que pasa casi inmediatamente a formar parte de la Junta Directiva del Banco Agrícola Comercial (2004-2009). Marco Andrés esta casado con la hondureña Lorna Paredes Sahli. Padres de una hija: Isabella Baldocchi Paredes (sexta generación).
2. Tomas Regalado Romero. (Santa Ana 1861-1906)
En 1881 ingreso a la escuela politécnica Militar, de donde se graduó en 1884. En 1894 participó activamente en el famoso golpe reaccionario “de los 44” en contra del gobierno de los hermanos Ezeta. General y Presidente de 1898 a 1903.
Hijo de Tomas Regalado y Petrona Romero. Casado a los 33 años con Concepción González, hija del Mariscal Santiago González. En 1898 encabeza un golpe de estado reaccionario a nombre de los cafetaleros de Occidente. (18) Padre de Tomás Regalado González ( 1906-1969) y Marisa Regalado González de Mathies (segunda generación). Tomás estuvo Vinculado a los intereses cafetaleros de Santa Ana, así como a la electrificación del occidente del país. Fue el primer presidente de CEPA y de la Compañía de Café.
De la unión de Tomas Regalado González y Marta Dueñas Palomo nacen Miguel, Tomas, Raúl y Ernesto (+ 1971) Regalado Dueñas (tercera generación). De la unión de Marisa Regalado González y Salvador Mathies nace en 1934 Roberto Mathies Regalado, dueño de Caribe Motors y Autosal (tercera generación) que se casa con Florence Hill Bernal y nacen cinco hijos, entre estos Roberto Mathies Hill (nacido en 1962) (cuarta generación). Casado con Mirela Celina García-Prieto.
3. Pedro José Escalón (Santa Ana, 1847-Santa Ana 1923)
Presidente de la República de El Salvador del 1 de marzo de 1903 al 1 de marzo de 1907. Don Pedro José Escalón, nació en Santa Ana, el 25 de marzo de 1847 y murió en la misma ciudad, el 6 de septiembre de 1923. Don Pedro José Escalón era hermano de don Potenciano Escalón, esposo de Concha de Escalón que era la dueña de los terrenos donde esta hoy ubicada la colonia Escalón.
Escalón pertenecía a una familia de grandes terratenientes cafetaleros del departamento de Santa Ana. Durante su presidencia, le tocó enfrentar en 1906 una guerra contra Guatemala. Posteriormente se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Comercio entre Guatemala y El Salvador en octubre de 1906.
Don Pedro José Escalón tenía por diversión las peleas de gallos, por eso en su época abundaron las canchas de gallos en la capital. Se caso en el año de 1865 con Elena Rodríguez. De esta unión nacieron 3 hijos: Dolores, Federico y Pedro (segunda generación).
4. Ángel Guirola de la Cotera. (Zacatecoluca 1826-Santa Tecla 1910)
Hijo de Rafael María Guirola (español) y de Gertrudis de la Cotera y González (salvadoreña). Casado en New York en 1859 con Cordelia Duke Alexander. Padre de Rafael, Adalberto (muere en 1906) Ángel, Eduardo, Julia (de Batres) Lulú y Matilde Guirola Duke. (Segunda generación) Eduardo Guirola Duke, quien dona El Cafetalón de Santa tecla a la municipalidad, se casa con la costarricense Marta Valverde Carranza. Padres de Eduardo Guirola Valverde (tercera generación). Eduardo se casa con la estadounidense Amelia Shields. Propietarios de la Casa de los Guirola que esta en Las Colinas en Santa Tecla y padres de Cynthia (+2008) y Eduardo Guirola Shields (cuarta generación) Eduardo es secuestrado y desaparece en los años ochenta del siglo pasado. Cynthia Guirola Howard es madre de Eduardo Pfeifer de Cardiff y Julia Adriana Cerro (quinta generación).
Rafael Guirola Duke se casa con Concha Meléndez Parker. Hijos: Rafael, Ernesto, Conchita y Violeta Guirola Meléndez (tercera generación). Violeta se casa con Carlos Avila Villafane. Nacen Carlos, Rafael Enrique y Roberto Ávila Guirola (cuarta generación). Conchita se casa con …Dubois. Nace Violeta Dubois Guirola (cuarta generación). Violeta se casa con Ricardo Parker López. Nacen Victoria, Diana, Alberto y Conchita Parker Dubois (quinta generación).
5. José Francisco Medina
Funda el Banco Internacional del Salvador en 1877. Participa junto con Francisco Camacho en los contratos para construir la línea férrea del trayecto Acajutla-Sonsonate y Sonsonate-Santa Ana en los años 81 y 82 del siglo XIX.
6. Dr. Manuel Gallardo Avilés (Suchitoto 1826-1913)
El doctor Manuel Gallardo Avilés, fue rector de la Universidad de El Salvador entre 1859 y 1861. Por la influencia del costarricense Juan Mora, Gallardo ascendió de profesional de la medicina a próspero caficultor y exportador del aromático grano a Europa, hasta diversificar su actividad en los dominios del comercio, la banca y las finanzas. Don Juan Rafael Mora hizo un almácigo de dos millones de plántulas de cafeto en Santa Tecla.
Manuel Gallardo Avilés desempeñó tres veces la alcaldía de Santa Tecla, fundada en 1854. Fue elegido representante popular y presidente de la Cámara de Diputados, senador en dos ocasiones y presidente del Congreso Nacional. Designado a la Presidencia de la República en dos periodos distintos, fue asimismo ministro de Gobernación y ministro de Educación Pública. (19)
Hijo de José María Gallardo y Josefa Antonia Avilés de Guatemala. Casado con Cecilia Velásquez, de Chalatenango. Tuvo una hija: María Gallardo ( segunda generación). Su hermana Teresa Gallardo Avilés se caso con Cayetano Bosque. Tuvieron dos hijas: Teresa (+1906) y Mercedes Bosque Gallardo (segunda generación). Teresa se caso con Juan Mata. Mercedes con Samuel San Martín.
7. Juan Von Schonenberg (1860*…..)
Hijo de Johannes Schonenberg y Juana……Se casa con Leonor Silva. Inicia en 1880 cultivo de café en Santiago de María. De este matrimonio nace Juan Schonenberg Silva (segunda generación). Casado con María Luisa Silva. Es el padre de Eduardo Carlos Schonenberg Silva (tercera generación). Casado con la española Teresa Rivera. Tienen cinco hijos: Eduardo, Emma, María del Carmen (de Argueta), María Teresa (de Wagner) y Regina ( de Hill) Esther Schonenberg Rivera (cuarta generación). María Teresa es madre de Melanie Wagner Schonenberg (quinta generación).
Un probable familiar es Roberto Schonenberg que instala una almacén en el centro capitalino, a principios del siglo XX.
8. Emilio Belismelis y Picazo (1863*….. )
Desembarca en El Salvador en 1863, procedente de Cádiz, España. Se instala en Santa Ana, y se dedica al cultivo del café. Se casa con Adela Sandoval. Nace José Miguel Belismelis Sandoval (segunda generación) Jose Miguel se casa con Clementina Alvarez Vidaurre. Nace Antonio Belismelis Alvarez, (tercera generación) quien funda en 1949 junto con otros cafetaleros Cemento de El Salvador, CESSA. Casado con Enriqueta Vides Valdés. De esta unión nacen Juan Antonio (+1983) y José Gustavo Belismelis Vides, de 59 años, ( cuarta generación) presidente del desaparecido Banco de Comercio, director suplente del Scotiabank, quien conduce actualmente el núcleo familiar.
9. Benjamín Bloom. (1873 1890* 1951)
Benjamín Bloom nació en Healdbury, California, E.U.A., el 27 de septiembre de 1873. Por invitación de su tío David Bloom, llegó a El Salvador en 1890. Ambos trabajaron juntos en una casa de préstamos, ubicada en la ciudad de Santa Ana, la cual era propiedad de David. Benjamín le propuso transformarla en un banco, ya que eso generaría ganancias. No tuvo hijos. Muere en 1951. (20)
10. Herbert de Sola. (1865 1895*…..)
Nació en Santo Tomas en 1865, entonces Antillas Danesas. Español de origen hebreo.
Llegó a El Salvador en 1895. En 1896 funda en san salvador el almacén de lujo “A la ville de Paris.” Luego invierte en el ferrocarril de San Salvador a Santa Tecla así como en la construcción de colonias capitalinas como Santa Anita, La Rábida, Ferrocarril, Flor Blanca. Funda la cámara de Comercio en 1915. Se convierte en el principal exportador de azúcar y en los años 30 pasa a ser también productor por medio del Ingenio La Cabaña. Asimismo exporta café. Y fabrica velas y cerillos. Funda UNISOLA.
En los años setenta se asocia con Unilever. Existe el grupo de Sola actualmente, llamado Inversiones Bolívar. Se casa con la panameña Miriam Maduro. Tienen cuatro hijos: Víctor, Francisco, Orlando y Ernesto. (segunda generación) Francisco R.R. de Sola (tercera generación). Diego de Sola, gerente general de Inversiones Bolívar. (cuarta generación) Casado con Alexandra Araujo, vicepresidenta de almacenes Goldtree Liebes.
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La palabra libertario hay que traducirla,
como un profundo antisectarismo,
como defensa de la pluralidad
y la acción militante desde abajo