sábado, 14 de diciembre de 2013

Inteligencia militar en el Imperio ruso: de Iván el Terrible a Pedro el Grande

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Inteligencia militar en el Imperio ruso: de Iván el Terrible a Pedro el Grande

Las guerras del Reino de Moscú, que más tarde aglutinaría otros principados para convertirse en la Rusia Imperial, en los siglos XV y XVI tenían objetivos estratégicos que difícilmente podían ser alcanzados sin los datos de la inteligencia militar. El zar ruso Iván el Terrible creó en 1549 el primer órgano cuya competencia era, entre otras cosas, recopilar información para la seguridad nacional, Posolski prikaz (Oficina de Embajadores).

El primer jefe de esta incipiente agencia de inteligencia fue el diplomático ruso Iván Viskovati. Era responsable de mantener correspondencia fluida entre el monarca ruso y su Gobierno con los embajadores extranjeros, de seleccionar a los candidatos para el servicio diplomático y formar las misiones diplomáticas rusas en el extranjero. Este gran hombre de Estado instituyó también el Archivo del Zar el cual lo integraron toda la documentación relativa a la política exterior y a la investigación de los crímenes desde los orígenes del Reino de Moscú.
Iván Viskovati era partidario de que Rusia diera un giro hacia Occidente. Como tal, comprendía perfectamente la importancia de obtener el acceso al mar Báltico, aunque ello significara empezar un conflicto con Polonia, Suecia, Livonia, Dinamarca que consideraban el Báltico su área de influencia. Por eso creó toda una red de agentes que recopilaban minuciosamente la información sobre la situación política en la región.
Al embajador ruso enviado a entregar al rey sueco una misiva en 1557 se le encomendó, además, lo siguiente: “Al llegar a la corte deberá sonsacar al rey si está en paz con los gobernadores de Livonia y Letonia y Dinamarca y otros países. Lo que consiga conocer deberá decir al zar nada más volver”.
En 1562, el propio Viskovati viajó a Dinamarca para negociar una alianza. Regresó con un tratado de unión con los daneses y otro, de paz, con Suecia, que fortalecieron notablemente las posiciones de Iván el Terrible, envuelto en una guerra con Livonia. Durante esta misión el experimentado diplomático tuvo que recurrir a medidas poco diplomáticas: sobornó a algunos nobles daneses para atraerles de parte de Rusia.
A pesar de todos sus méritos, Viskovati terminó crucificado y descuartizado vivo. Fue ejecutado públicamente por haberse negado a confesar un “complot criminal” contra el monarca del que había sido acusado. “¡Malditos seáis, verdugos, juntos con vuestro zar!” gritó antes de morir.
El mismo Iván el Terrible se ocupó a partir de entonces de la seguridad nacional ordenando a sus enviados a Georgia en 1587: “Estando en tierras georgianas que se enteren en secreto cómo se llevan el príncipe de Georgia con el persa y el turco, si ha recibido embajadas de estos gobernadores recientemente y si esperan guerra entre ellos”.
A partir del siglo XVII se establecen las primeras embajadas rusas en el extranjero: en Suecia (1634), en Mancomunidad de Polonia-Lituania, (1673), Holanda (1699). Al mismo tiempo las misiones diplomáticas permanentes se empezaron a usar para fines de inteligencia exterior.
En 1654 durante el reinado de Alexis I de Rusia, el padre de Pedro el Grande, se crea la Cancillería Secreta, un órgano que se subordinaba directamente al zar y solucionaba las cuestiones de especial importancia para la seguridad. Se puede decir que este fue el primer servicio secreto estatal de Rusia.
ap/sk/sm
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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