martes, 17 de julio de 2012

PAIS DE LA MUERTE



 
 
 
Uno bien quisiera que no fuera así. Pero un perro, un gato, un puñado de pájaros, tortugas, pescados tirados en la playa y una forestación que un día fue, todo muerte, todo tristeza, todo desolación, todo desconsuelo. Uno quisiera que no fuera así, pero somos cadáveres los que escribimos sobre cadáveres.
Sin duda alguna nadie escribirá sobre nosotros porque no habrá nadie vivo para leer  lo que algún loco como el que escribe  pudiera  escribir y agradezco desde ya que nadie se atreva a escribir sobre nuestro dolor colectivo.
Hemos llegado a tal nivel de deshumanización que unos veinte o treinta muertos diarios que encontremos en nuestro camino al trágico destino cotidiano,  no nos causan ni siquiera  lanzar una mirada hacia el cuadro trágico y dantesco de lo que es esta nación de mierda  y lo peor que  de cierta forma unos más que otros somos responsables de la tragedia permanente y cotidiana.
Vivimos en una jungla en la cual hasta los instintos bestiales han sido superados  y sustituidos por formas más horrendas de producir y operar el dolor y a diferencia de las bestias, nos reímos a carcajada abierta de la destrucción de nuestra misma especie.
Miles de vientres cortados con Los filos de la muerte. Las mujeres que fueron o cuyo destino era  convertirse en madres no lo fueron y las que ya  lo eran  dejaron de serlo ante el feminicidio en contra de la vida continuada, fetos que no llegaron a salir del vientre, niños que no llegaron a ser niños,   niños que no llegaron a ser jóvenes,  jóvenes que no llegaron a  adultos y adultos sin vida, cadáveres  heréticos en espera de una tumba colectiva.


 
La tragedia como las fauces sangrientas de un gigantesco alción, devora y rumia y en medio de sus  incisivos míticos el pueblo presa queriéndose fugar de lo imposible.
País de nadie donde el sol dejó de alumbrar desde hace tiempos, donde todos nos vemos a las caras o simplemente volteamos la espalda en espera de la estocada mortal aun de parte de quienes un día  en forma equívoca creímos ser hermanos. Tierra de sabandijas y sanguijuelas infrahumanas donde de nada sirve nada y lo peor, estar acostumbrados a vivir muertos, donde todo es falacia y la alegría material de pocos es el fantasma que no los deja dormir en su eterna soledad acusatoria.
Lienzo escapista donde las manos de la nación apuran el fuego de la destrucción, sociedad a la cual se le secaron las lágrimas y los ojos son desiertos etéricos  sin esperanza de un pequeño oasis, donde las almas en fuga permanente luchan por abandonar el espacio y el tiempo, donde todos somos jueces y parte de un parto nacido inerte y desde los oropeles de los escuálidos  púlpitos de la condena, los becerros aúllan  para bendecir a los dioses de la muerte.
Viva el estado de la corrupción y que mueran sus hijos e hijas!

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Los terminos medios son la antesala de la traición"
Ernesto Che Guevara.